Series tiempos de gloria

Inicio > Series - VOLUNTAD DIVINA, VOLUNTAD PERMISIVA
VOLUNTAD DIVINA, VOLUNTAD PERMISIVA

VOLUNTAD DIVINA, VOLUNTAD PERMISIVA

Pastora Sofía de Bocache

Dios es dueño de todo, menos de algo: Nuestra Voluntad; a menos que tú la rindas. Si tú rindes tu voluntad a Dios, Él podrá hacer grandes cosas en tu vida.

A veces nos creemos dueños de nosotros mismos y tomamos nuestras propias decisiones, y muchas veces son malas decisiones.

Sabes que el 80% de nuestras decisiones las tomamos en base a lo que sentimos, y el 20% restante, en base a nuestro intelecto. Entonces ¿en dónde dejamos a Dios? Queremos ver diferentes resultados y muchas bendiciones, pero no tomamos a Dios en cuenta.

Hablamos mucho de la voluntad de Dios, pero sabemos muy poco acerca de ella, y de eso te quiero compartir hoy.

La voluntad Dios significa: El deseo de Dios. Dios tiene buenos deseos para nuestra vida. Los pensamientos y caminos de Dios no son iguales a los nuestros.

Isaías 55.9 dice: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

A veces queremos que Dios nos sorprenda, pero no rendimos nuestra voluntad y Dios no puede sorprendernos si no lo hacemos.

Tal vez tú te preguntes hoy ¿cuál es la voluntad de Dios entonces? La voluntad de Dios está escrita, a lo largo y a lo ancho de La Biblia; está plasmada en las Escrituras.

1ª de Pedro 2.15 dice así:

“Esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos”.

La Biblia es un registro de personas bendecidas por Dios, cuando rinden su voluntad; pero también registra las desdichas de algunas personas que no lo hicieron.

La voluntad de Dios es que nosotros hagamos el bien, porque el que sabe hacer lo bueno y no lo hace, peca.

1ª de Tesalonicenses 5.18 dice así:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

¿Estàs teniendo dificultades? No importa, da gracias; ¿No entiendes aun el propósito de Dios en lo que estas viviendo? No importa, da gracias.

Salmos 143.10 dice así:

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”.

La voluntad de Dios se aprende. La misma Palabra de Dios dice en Hebreos 5.8, que Jesús aprendió obediencia por lo que padeció. No venimos programados para hacer la voluntad de Dios, sino que en el camino aprendemos lo que Dios quiere; y Dios mismo te enseñará cuál es su voluntad.

Mientras más tú conozcas de su Palabra, más vas a conocer su voluntad. “Bienaventurado el que lee” dice Apocalipsis 1.3.

Una cosa es la voluntad divina de Dios, y otra muy diferente es la voluntad permisiva de Dios. Hay cosas que Dios permite, pero no significa que sea lo que Dios quiere en tu vida.

La voluntad divina era sacar al pueblo de Israel de Egipto, y pasarlos unos días por el desierto, pero a causa de la rebelión de la gente, llegó la voluntad permisiva de Dios, y los días se volvieron en 40 años. El deseo de Dios no era que el pueblo pasara 40 años en el desierto, pero Dios lo permitió, y se quedó con ellos durante esos 40 años. Ellos fueron los que sufrieron ese tiempo, no Dios.

A veces preferimos aprender por experiencias y no por instrucción.

2ª de Corintios 4.17 dice:

“Pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”.

Esto no significa que en todo momento te va ir bien; vas a pasar momentos difíciles en el desierto, pero mientras tú estés en ese desierto, Dios va a pulir tu corazón de tal forma que te lleve a diferentes niveles de peso de Gloria.

La voluntad divina de Dios para con Abraham fue mostrarle el firmamento y decirle que así como las estrellas, si las podía contar, sería su descendencia. La voluntad permisiva fue, que Abraham desesperado, tuvo un hijo con Agar la esclava de Sara, su esposa. Y ese hijo, que se llamó Ismael, fue un dolor. Dios lo permitió, pero no era su voluntad.

Cuando no sepas qué hacer, no hagas nada. Si estas molesto, triste o enojado no tomes decisiones, porque lo harás en base a tus emociones.

La voluntad de Abraham era tener un hijo, pero la voluntad divina de Dios, era levantarle una descendencia incontable a Abraham.

Veamos la historia de Jonás. Jonás 1.1-5 dice así:

“Jehová dirigió su palabra a Jonás hijo de Amitai y le dijo: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí».

Pero Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, donde encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo soplar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios. Luego echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Mientras tanto, Jonás había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir”.

Jonás creyó que podría huir de la presencia de Dios y eso no se puede, Dios es Omnipresente. El Salmo 139.8 dice: “Si subiera a los cielos, allí estás tú; y si en el seol hiciera mi estrado, allí tú estás”. ¿A donde huiremos de su presencia?

Jonás estuvo dispuesto a pagar un precio (pasaje) con tal de hacer su voluntad; y huir de Dios. Hay gente qu esta dispuesta a pagar con tal de hacer su voluntad.

Hay tormentas en nuestra vida que se levantan, por no querer rendir nuestra voluntad a Dios.

El estar cómodo no es sinónimo de hacer la voluntad de Dios. Jonás estaba durmiendo, pero estaba totalmente en contra de la voluntad de Dios.

Hay tres señales claves que hablaban de la voluntad de Dios en la vida de Jonás: 1) La tormenta; 2) las suertes; y 3) el gran pez.

Más adelante dice en Jonás 1.11-12:

“Como el mar se embravecía cada vez más, le preguntaron (a Jonás): «¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete?»

Él les respondió: «Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará, pues sé que por mi causa os ha sobrevenido esta gran tempestad».”

Jonás sabía en el fondo que lo que estaba viviendo era por su causa.

Ahora vamos al versículo 17:

“Pero Jehová tenía dispuesto un gran pez para que se tragara a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches”.

Hay veces que tenemos que pasar por caminos que Dios no quiere. ¿Qué habrá vivido Jonás adentro de ese gran pez? Seguramente vino un arrepentimiento genuino a su vida, pero ¿con qué necesidad?

Pero la historia no termina allí. El pez luego lo vomita en el lugar indicado; y Jonás se levanta y prédica en Nínive, y la sorpresa de Jonás es que la gente se arrepiente.

Jonás 4.1-3 dice:

“Pero Jonás se disgustó en extremo, y se enojó. Así que oró a Jehová y le dijo: «¡Ah, Jehová!, ¿no es esto lo que decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis, porque yo sabía que tú eres un Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte y de gran misericordia, que te arrepientes del mal. Ahora, pues, Jehová, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida»”.

¿Cómo es posible que Jonás se haya enojado, si la ciudad completa se arrepintió? Jonás se enojó porque el obedeció a Dios en lo externo, pero nunca en lo interno. Tu obediencia debe de estar alineada con tu corazón.

Dios no solo necesita tus acciones, sino que también quiere tu corazón. Cuando le rindes tu voluntad a Dios, se la rindes completa no a medias.

Si lees 2 capítulos atrás, encontrarás que Jonás le pidió a Dios clemencia por su vida, cuando estaba adentro del gran pez, pero ahora le estaba pidiendo que le quite la vida, porque Jonás prefería la muerte antes que hacer la voluntad de Dios.

Hay gente que es tal su orgullo, que prefiere morirse antes de hacer la voluntad de Dios.

¿Cuàndo vamos a confiar plenamente en Dios?

Dios quiere llevarte a otro nivel y darte todo aquello que tú anhelas, pero para eso el necesita que tú le rindas a Él, tu voluntad.

Nuestro enojo es muy diferente al de Dios. Cuando nosotros nos enojamos puede ser por dos razones: 1) Porque alguien nos hirió; o 2) por no hacer nuestra voluntad. Pero el enojo de Dios no es por algo así, es porque el deseo de su corazón, no es vernos mal sino bendecidos.

El deseo del Padre era darle la herencia al pródigo y bendecirlo con ella, pero en el momento correcto, no cuando el hijo quería.

En medio de todo lo malo que hizo el hijo pródigo, hubo algo bueno: El Padre sabía que iba a regresar, y había una fiesta preparada para recibirlo. Aún de esas malas experiencias y circunstancias que has vivido, Dios puede devolverte el gozo que has perdido en ellas.

¿En qué voluntad estás viviendo hoy? En la voluntad divina de Dios, o en la voluntad permisible de Dios. Si estás pasando momentos difíciles, yo vine a decirte que es leve y momentánea; pero cuando salgas de allí saldrás con un mayor y excelente peso de gloria.

Cada vez que tú estés en un momento difícil, pero dentro de la voluntad divina de Dios, recuerda que hay un gozo en donde Dios te recuerda que es nada más por un momento lo que estás viviendo.

Romanos 12.2 dice:

“…Para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Perfecto quiere decir “completo”. Porque Dios, de que termina la obra en ti, la termina.

El hijo pródigo cuando salió de la casa del Padre, todo era: “dame”; pero cuando regresa su actitud había cambiado y ahora ya era: “hazme, cámbiame”. El pródigo se dio cuenta que el hacer su voluntad no lo llevaría a ningún lado, por eso ahora la pone a disposición de su Padre.

Medita hoy allí donde estás, qué voluntad estás viviendo. ¿Estás viviendo la voluntad divina o la voluntad permisiva?

¿Por qué no te das cuenta que no te ha funcionado vivir en base a tus planes? Pídele a Dios perdón allí en donde estás y ríndele a Dios tu voluntad, para que empieces a vivir bajo la voluntad divina de Dios.

Dios quiere que rindas tu voluntad a Él, y que reconozcas que Él tiene mejores planes para ti. No seas autosuficiente delante de un Dios que todo lo puede. Limitamos a Dios en nuestra vida cuando no rendimos nuestra voluntad delante de Él.

¿Qué te ha estado pidiendo Dios? ¿Tu orgullo, tu rebeldía, tu autosuficiencia? Entrégale todo aquello que estorbe tu relación con Él. Rinde tus planes delante de Él, no te reserves nada, sólo entrégaselos.

Series

Series

552c2ad9a76182506a85e86d_palabrasemanal.png
552c2bdcf874c9b276c96fe9_fondosemanal.png
PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

Copyright © 2015
16 Calle 2-00 Zona 10, C.C. Los Próceres 5to Nivel, Ciudad de Guatemala, Guatemala  
(+502) 2362-8968 - (+502) 2331-6238