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VIAJANDO LIGERO

VIAJANDO LIGERO

Hace algunas semanas el Pastor Alfonso nos hablaba acerca de que si la semilla de trigo no cae y muere se queda solo como dice en Juan 12:24. A nadie le gusta la soledad, pero hay algunos que prefieren estar solos a tener que morir. Pero aquel grano que muere da mucho fruto. Aquel que muere tiene el derecho y el honor de dar mucho fruto en todas las áreas de su vida. Pero no todos están dispuestos a morir para dar fruto. Es similar al experimento de sembrar un frijolito en el algodón, donde podíamos ver todo el proceso de la semilla, desde que se partía la semilla y como empezaba a tirar raíces y a crecer la plantita. Este mismo proceso pasa bajo tierra y nosotros no lo percibimos. Así que la semilla debe morir para empezar una nueva vida y tener la oportunidad de dar fruto. Aquel que muere no siente nada, no siente dolor, no siente las miradas y no le preocupa lo que se habla de él. ¿A ti te preocupa que alguien te haga daño? Si te molesta, es porque no has muerto para empezar a dar frutos. Todos hemos sido heridos y lastimados pero eso hace que creemos fortalezas en nuestra vida. Cualquier persona que haya vivido en alguna ocasión algún daño va a intentar defenderse, todo aquel que ha sido lastimado va a lastimar ya sea consciente o inconscientemente; así es la reacción humana. Cada vez que somos heridos nos volvemos más sensibles con nosotros mismos y vamos endureciendo nuestros corazones, esto me vuelve una persona autocompasiva y usamos palabras que expresan lastima de otros hacia nosotros “pobre de mí”, “nadie me comprende” creemos que somos la victima todo el tiempo. Empezamos a crear fortalezas alrededor nuestro para evitar que alguien más se acerque y pueda herirnos. Hay personas que se vuelven orgullosas y groseras para evitar ser heridos, y son heridas que en muchos casos se producen desde nuestra niñez. Hay personas que no saben que nunca han perdonado que no les hayan prestado un juguete o que los hayan rechazado de niños en alguna situación, de tal manera que crean fortalezas donde solo pueden llevarse bien consigo mismo o con alguien con la misma herida. El amargado se junta con amargados. Las personas dentro de estas fortalezas son débiles por dentro, pero por fuera quieren verse como un roble, aparentando que todo está bien. Génesis 41:51 Se narra en estos capítulos la vida de José, que fue vendido por sus hermanos y llevado luego a la cárcel por culpa de la mujer de su amo, que quiso obligar a José a acostarse con ella; y fue llevado ante el faraón para que le interpretara un sueño, y fue convertido en el segundo hombre más importante en Egipto. Tuvo José a su primer hijo y lo llamo Manases que significaba que Dios le había hecho olvidar toda angustia y al segundo puso por nombre Efraín porque Dios le había fructificado en la tierra de aflicción. José puso a Manases este nombre para olvidar todo aquello que había dejado atrás, quería dejar toda herida atrás. Al segundo le puso de nombre Efraín porque sería de él de quien saldría la fructificación. Nosotros no podemos multiplicarnos si antes no ha venido un tiempo de aflicción a nuestras vidas. De otra manera no puedes tener tu Efraín si antes no ha llegado a tu vida un Manases, porque no has perdonado algún daño es que no puedes ver la fructificación. Antes de dar fruto debemos perdonar toda herida del pasado. Satanás vino para matar y destruir, pero Jesús vino para darnos vida y vida en abundancia. A veces solo sobrevivimos pero no vivimos realmente porque no dejamos las heridas atrás. No es lo importante cuantas heridas se tengan, sino como reaccionamos ante esas heridas. Si cuando alguien te hace una herida, reaccionas de alguna de estas maneras: Ignorar: hacemos de cuenta que nada ha pasado, creamos un caparazón donde por fuera estamos fuertes, pero por dentro estamos muy dolidos. Huir: hay personas que tratan de huir de la realidad, pensando que en otro lugar nos iría mejor. Perdón: si no perdonas es porque aun tienes alguna herida que no has sanado. Dios puede sacar a luz todas las heridas que aun no has sanado y te las muestra para que puedas sanarlas. Resentimiento: es un deseo del pasado, si tú ves personas y sientes odio por ellos, deseando que ellos reciban su merecido. Y albergas en tu mente y en tu corazón deseo de ver mal a quien un día te hizo daño Salmos 32 David guardo un resentimiento y eso le hizo envejecer. Hay gente que pasan envejeciendo toda su vida y pasan viviendo en desierto a causa de que deciden no perdonar. Están tan llenos de orgullo que prefieren no perdonar Rencor: Mientras más tiempo pasa, mas grande es la herida. Los que te hacen más daño son las que provienen de las personas que están más cerca de ti, porque son las heridas más profundas, pues tú tienes más abierto el corazón hacia estas personas. Las personas que te conocen son los que hacen las heridas más profundas. Es aquí donde nace el rencor, pues tu deseo es destruir a esa persona y causarle el mismo daño o que sufra lo que yo sufrí. Romanos 12:17-21 No devuelvas el mal por mal, bendice a quien te hace daño. Pero tienes que hacer acciones buenas por amor, a quien te hace daño. Dios dice que la venganza es de Él, sin embargo a veces buscamos venganza y tomar justicia por nuestras manos. Pero el único justo es Dios. Tenemos que vencer el mal haciendo el bien; la misma palabra dice que no debemos cansarnos de hacer el bien, pues con mis acciones buenas puedo vencer al mal. Cuando tú haces el bien, vences el mal; pero sobre todo vences el mal que existe en ti mismo. Pues si haces bien para hacer sentir mal a otros, entonces estas equivocado; si tú haces bien cuando te hacen mal, y lo haces sin ningún deseo de dañar al otro, sino que lo haces por amor, entonces tus buenas acciones controlan a tus malas acciones. Mateo 5:43 Hacer bien a quienes te han hecho bien, cualquiera puede hacerlo. Pero hacer el bien a quien te hace mal eso es de cristianos, de auténticos discípulos del Señor. Jesús enseño a poner la otra mejilla. Hay que seguir el ejemplo de Jesús que bendecía a todos, tanto a los que te hacen bien como a los que te hacen mal. ¿Acaso alguien orado por otra persona que te ha hecho daño? No saques de tu corazón palabras de rencor hacia los que te hacen daño. Debes bendecir a los que te hacen daño. Jesús nos manda a amar a nuestros enemigos y no a odiarlos. En ninguna parte de la Biblia se menciona que debe amarse solo a quienes nos buenos con nosotros o que dejes de amar a alguien que te hace daño; la Biblia te manda a que ames a todos por igual, sea amigo o enemigo. Proverbios 25:20 Todos dicen que el tiempo cura las heridas, pero no es así. Es el Perdón quien cura las heridas. Es Jesús quien cura las heridas, pero a veces nos amargamos como si aplicáramos vinagre a una herida. Hay otros que se meten tanto en la tristeza que se auto compadecen y viven en amargura y tristeza. Jesús en el Calvario paso por esto mismo, porque después de haber pasado por burlas y golpes, un soldado le ofrece vinagre, pero Jesús sabía que no debía amargarse, porque su propósito era más grande. Es más Jesús reconoció, camino al Calvario, que quienes gritaban y pedían por su vida eran aquellos que alguna vez Él ayudo o a quienes dio alimento, pero las palabras de Jesús en la cruz fueron “Perdónalos porque no saben lo que hacen” sin embargo ¿Quién de los que estaba allí le pidió perdón? El único que lo hizo fue el ladrón, pero nadie más. Nosotros muchas veces esperamos que alguien nos pida perdón para poder perdonar, pero Jesús siendo el más grande de todos se adelanto perdonando a las personas aun sin que se lo pidieran y pidiendo perdón por ellos al Padre. Jesús murió y se convencía pensando que quienes hacían eso, lo hacían si saber lo que hacían y perdonándolos por su ignorancia, Jesús muere con los brazos abiertos en una cruz como haciendo una invitación esperándote, para que puedas acercarte a Él.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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