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TIEMPO DE AVANZAR

TIEMPO DE AVANZAR

Pastora Sofi

Domingo 20 de marzo

En prédicas anteriores hemos estado hablando de las cargas que nos impiden avanzar. Cuando decides botar esas cargas Dios te lleva a otro nivel. El deseo de Dios es que avancemos y no nos quedemos en el mismo lugar, estancados.

Jesús nunca se quedó en el mismo lugar. Así lo hizo con Jairo, luego de que él le pidiera que fuera con él a sanar a su hija. Como lo hemos leído, en el camino se les aparece la mujer que padecía de flujo de sangre y que es sanada por el mismo Jesús. Es allí cuando llega la gente de Jairo a decirle que no molestara más al Maestro porque su hija había muerto. Lo que Jesús le dice a Jairo es: no temas, cree solamente. Jesús no dejo a Jairo a medio camino. Él nunca nos va a dejar tirados. Siempre nos va a provocar para que avancemos.

Romanos 8:28 “Además, sabemos que si amamos a Dios, y nos adaptamos a sus planes, todo cuanto nos suceda, ha de ser para el bien nuestro”.

Dios tiene un plan de vuelo para cada uno de nosotros. Si tu amas verdaderamente a Dios, tu confianza te permitirá saber que todo es y será para tu bien. Jesús en su caminar a lo largo de su historia en la Biblia, siempre avanzó.

Por ejemplo en el Canopy llegas a una plataforma donde haces una parada obligatoria para seguir en el camino. Si crees, avanzas, y verás que desde arriba se tiene una mejor visión de las cosas.

Uno de los sentimientos que llegan cuando las cosas no salen como lo esperas es la frustración. También nos sentimos frustrados cuando alguien más nos ha fallado o nos ha traicionado. Para lo único que nos ayuda la frustración es a formar nuestro carácter. Jesús cuando estuvo en la tierra pasó por eso en el momento en que Judas lo entregó. Decepción y frustración fue lo que sintió luego de estar tres años enseñándoles y compartiendo con sus discípulos. Podemos leerlo en la Palabra

Mateo 26:55 En aquella hora dijo Jesús a la gente:¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

En este versículo podemos leer como la misma gente que lo escuchaba predicar fue la misma que lo llegó a aprehender. Los mismos discípulos que vieron los milagros, huyeron.

En el canopy cuando te tiras saltas al vacío sujetado por un arnés. El arnés es como la confianza en Dios. Nuestra parte es dar ese primer paso para saltar al vacío y llegar a nuestro destino. Dios quiere que nos pongamos el arnés de la fe.

Otras veces sucede que, cuando vas a medio camino, debes hacer una parada en otra plataforma. Cuando llegas esa plataforma de frustración puedes llorar o patalear si quieres pero recuerda que esto solo es un pequeño descanso para avanzar y llegar a tu destino. Debemos de confiar en Dios ya que es Él quien nos lleva y rendir nuestra voluntad en este tipo de situaciones.

En los momentos difíciles de nuestra vida, es válido estar triste. Esta tristeza debe ser pasajera y no permanente. Dios desea que avancemos. Jesús también pasó por allí. A Él también le tocó superarlo y avanzar hacia los planes que el Padre tenía preparados.

La raíz de la frustración viene de la angustia, la aflicción y el dolor.

Mateo 26:36-38 “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo”.

Jesús mismo, luego de hacer milagros, sanar enfermos se entristeció y afligió cuando supo que tenía que hacer lo que Su Padre le había mandado. En esos momentos, Él sabía a donde debía dirigirse, sabía que el mejor lugar era ir con Su Padre. Jesús nos dice: confía, vas a salir de allí.

Lo más glorioso es que siempre hay una salida. Los planes que el Padre tiene para ti ya están trazados, solo necesitas confiar en Él. Cuando te sientas cargado y frustrado, busca a Dios, Él es el único que va sacarte de donde estés si dependes absolutamente de Él.

Sabes a mi me pasó. Estaba en una situación donde estaba frustrada y triste. Cuando llegué delante del Padre, luego de hablarle y expresarle como me sentía, lo único que Dios me dijo fue: ¿crees en lo que Yo te dicho? Y no supe que responder. El Señor me volvió a preguntar: ¿Me vas a creer? Y me quedé en silencio. Pero poco después me confronté a mi misma y me pregunté: Sofía, ¿vas a creer? ¿Le crees a Dios? ¿Vas a avanzar o te vas a quedar en el mismo lugar? Y entonces respondí, ¡¡SI!! Luego vi todo lo que Él me había prometido y de manera inmediata el gozo de Dios regresó a mi. Esta es la única manera como puedes seguir y avanzar.

No es que Dios nunca permita que estemos tristes, lo que Él quiere es enseñarnos como salir de allí.

Salmo 23:4-5 “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”.

David estaba afligido pero confiaba en el Padre. Así como las ovejas confían en su pastor. Él las conoce. Igual es Jesús con nosotros. Es ese pastor que nos muestra su amor. Con la vara nos bendice y con el cayado vemos su bondad.

David sabía quien era su Pastor. David fue con el Padre a presentarle sus frustraciones. Cuando David dice en el Salmo: mi copa está rebosando, nos está diciendo que él era bienvenido en la mesa del Señor,. No sólo le estaban sirviendo vino sino que no dejaban de servirle hasta que su copa rebosara.

De igual manera es Dios con nosotros. Nos dice: eres bienvenido, tu copa está rebosando. Luego de la decepción y frustración Dios te muestra su amor ungiendo tu cabeza con aceite y tu copa sigue rebosando de gozo por que el amor de Dios excede las expectativas, sin importar los errores que hayas cometido.

El Señor me preguntó: ¿Dónde habito yo? Y le respondí: dentro de mi. El gozo del anfitrión es trasladado al invitado. En el espíritu entendí que era Su presencia la que debía recibir para que se llenara mi copa. El vino que Dios derrama hoy es hasta hacer rebosar tu copa.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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