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TERMINANDO LA CARRERA

TERMINANDO LA CARRERA

Pastor Alfonso

El poder de Dios es ilimitado, quienes lo limitamos somos nosotros. Es muy importante nuestra fe para poder mantenernos y ver las bendiciones de Dios en nuestra vida.

2 Timoteo 4:7-8 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.

El Apóstol Pablo nos da la clave: hay que pelear la batalla y terminar la carrera pero lo más importante es que siempre guardemos la fe. Hay que cuidarla y guardarla para mantenerte en el camino y avanzar. Lo que conecta las promesas de Dios para que se hagan en tierra es la fe. La fe es algo que llevas por dentro, que te mantiene para seguir adelante y no detenerte. La Palabra dice: “el justo por la fe vivirá”. Así como el centurión, como creyó le fue hecho. Por su fe su siervo fue sano.

Nosotros debemos creer para poder ver. Nosotros somos frutos de la fe. Hay una corona y un galardón esperando por nosotros, está en nosotros que los obtengamos.

Hebreos 4:1-2 “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”.

Las promesas de Dios, aún permanecen, están listas para ti. Por eso Pablo hablaba que en la carrera había guardado la fe. En los momentos que desmayó y se cansó puso sus ojos en la meta y guardó la fe hasta que terminó la carrera.

Si tu vas a oír hoy la Palabra, la vas a acompañar de fe. El problema no es que Dios no quiera cumplir lo que dijo, sino que debes acompañarla de fe todos los días de tu vida hasta que la hayas visto realizada.

La Palabra debes creerla como un niño, no es solo de saberla, sino de mantenerte creyendo como un niño hasta verla cumplida. La fe es lo que te lleva a un nuevo nivel. Dios se regocija cuando nos ve creyendo. La Palabra que nos da va acompañada de fe, aunque las circunstancias digan lo contrario, vas a creer hasta ver las promesas cumplidas.

Romanos 4:17-20 “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, ”.

Abraham creyó y permaneció creyendo por que su esperanza se mantuvo sin importar lo que los otros dijeran y que las esperanzas de otros fueran contrarias. Así como Abraham no debemos debilitarnos en nuestra fe sino permanecer creyendo manteniendo tu esperanza en Jesús.

Aquellos que glorifican y honran a Dios se fortalecen en la fe. Aunque el veía circunstancias contrarias, veía también a Dios realizando la promesa que le había dado. A Abraham le tocaba acabar la carrera para ver su promesa. A ti te toca creer y pelear la batalla de la fe para ver las promesas de Dios, promesas que ya fueron hechas.

El que adora a Dios se fortalece y sigue creyendo. No te debilitas por que sabes que ya fueron hechas, es de permanecer creyendo hasta verlas cumplidas.

Debes cambiar tu forma de declarar, llamar a las cosas que no son como que si fuesen. Recuerda que lo mejor está por venir pero debes de vivir creyéndolo. Jesús era el primero que nos enseñaba a llamar las cosas que no eran como si ya estuvieran hechas. Lázaro está muerto, Él dice: no sólo duerme.

Las promesas de Dios están durmiendo mientras son hechas en tu vida, empieza a llamarlas como si fuesen. Recuerda que está contigo y que vas a seguir adelante creyendo hasta terminar la carrera. Todo por lo que estás creyendo, recuérda: ESTÁ HECHO!

Isaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Isaías fue escrito antes y declaraba que Jesús había llevado nuestras enfermedades desde antes que hubiera nacido, por que declaraba las cosas que aún no habían sido hechas como que si fueran.

En tu vida YA ESTÁ HECHO lo que aún no se ha manifestado, debes creerlo y mantenerte creyéndolo hasta verlo cumplido. ¿Te ves sano? ¿Ves a tu familia transformada? ¿Ves tu grupo lleno de personas bendecidas?

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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