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SOBREVIVIR, VIVIR Y CONQUISTAR PARTE III

SOBREVIVIR, VIVIR Y CONQUISTAR PARTE III

Sobrevivir, Vivir y Conquistar III Parte

Domingo, 22 de julio de 2,012

Pastor Alfonso

Este año ha sido un año explosivo en Su Palabra pero sabemos que también viene un año explosivo en Su Gloria.

Hemos estado aprendiendo que hemos sido llamados a vivir en victoria para no sólo sobrevivir sino vivir y conquistar.

Las crisis tienen la finalidad de llevarnos a sobrevivir, viviendo sobre cargados, pero Dios te quiere creyendo y confiando en medio de esas cargas y pruebas. Que en medio de esos momentos difíciles te mantengas creyendo sabiendo que Dios esta contigo.

Cuando Dios expone algo, no hay nada que lo pueda esconder. Así pasaba con Jesús, tenía la presencia misma del Padre sobre Él.

Mateo 14:13-19 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. El les dijo: Traédmelos acá. Entonces mandóa la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.

Jesús se enteró que Juan el Bautista había muerto, se apartó para buscar al Padre, sabía que era el mejor lugar para ser reconfortado y animado.

Una de las mejores cosas que puedes hacer cuando lleguen esas malas noticias es apartarte.

Jesús estaba en una necesidad, pero sabía que había algo más que su necesidad Él era un buen líder que sabía que antes de su necesidad estaban las necesidades de los demás.

Estaban sucediendo tres cosas en ese momento, una era que estaban en un lugar desierto. En el desierto solo se sobrevive pero Jesús iba a hacer un milagro. En tu vida a veces puedes dar un pronóstico de lo que va a pasar pero Jesús puede hacer algo diferente que transforma y te sorprende.

Los discípulos mismos se veían asustados en medio del desierto, pero Jesús sabía y tenía el control. Jesús estaba tranquilo en ese lugar.

La segunda cosa era que ya no era tiempo para seguir predicando. Estaba oscureciendo, los discípulos le dicen que mande a las personas de vuelta a la ciudad. Hay tiempos en nuestra vida que creemos que la hora ya pasó. Los querían mandar de regreso cuando la gente estaba allí por que creían en un milagro.

Yo quiero decirte que tu hora no ha pasado, que tu mejor hora está por comenzar hoy.

Y la tercera cosa que dicen es: no tenemos con qué alimentar a la multitud. No podían ver el potencial de los cinco panes y los dos peces. No debemos limitar el poder de Dios cuando los recursos son escasos o cuando no hay.

Por ejemplo: Conectas una manguera y abres la llave del agua, pero te percatas que fluye muy poco agua. Entonces revisas y ves que la manguera está doblada y eso impide que salga el agua con toda la presión que debería. El caudal del agua está bien. Es el canal el que no está bien

Muchas veces es el canal el que no permite que las bendiciones lleguen, pero las bendiciones de Dios allí están. Recuerda que Dios quiere que uses todo tu potencial, no que creas por un poco sino que le creas por todo. No limites el potencial que Dios quiere darle a tu vida. Hay que dejar de dar pretextos delante de Dios.

No pongas los pretextos de “no tengo…” cuando tienes un Dios todo poderoso de tu lado. Esta gente salió de la ciudad y lo siguió porque buscaban algo diferente aún cuando los discípulos querían regresarlos. Ese era el momento para que Jesús hiciera un milagro. No limites a Dios. Ya no busques pretextos.

La gente seguramente no quería regresar porque habían ido a escuchar Palabra, los discípulos no entendían que en ese momento estaba por ocurrir un milagro.

Hay algo dentro de ti que te dice que estás más cerca de tu milagro de lo que te imaginas. Lo peor no es menospreciar lo poco que tienes sino menospreciar lo que Dios puede hacer con lo poco que tienes. Si algo le gusta a Dios es multiplicar lo que tienes. En la mente de Jesús eran suficientes los panes y los peces, hacía falta más. En la mente de los discípulos eso no era suficiente.

En algunos momentos dan ganas de volver atrás, pero debes, seguir adelante, no te detengas, sigue creyendo. Dile a Dios que aunque esté oscuro y no veas nada, ni por donde, es por que el milagro está cerca.

Los discípulos de Jesús se equivocaban y opinaban, pero tenían algo muy especial. Llegaron y le dijeron que era desierto, era tarde, está oscuro, la hora ya había pasado, pero sabían que la última palabra la tenía Jesús.

Yo no se si tu estás atravesando un desierto, si está oscuro, si la hora ya pasó, pero si se que en tu vida Jesús tiene la última Palabra y vas a creer que va a hacer Su voluntad. Debes dejarle siempre a Él la última Palabra en tu vida.

Yo no puedo impedir que pensamientos negativos lleguen a tu mente, pero si puedo pedirte que tengas el dominio propio para que decidas creerle y poner la última Palabra en Jesús. No seas tú quien tome las decisiones, sino que Él tome la última palabra en tu vida.

Recuerda que tus pensamientos no pueden ser siempre los mejores, deja que Jesús sea quien tenga la última palabra en todo lo que hagas. Entra con fe a ese lugar de oración en donde escucharás esa última palabra que te guíe hacia la voluntad de Dios para ti.

La última palabra no la tienes tú en tu matrimonio, la debe de tener Dios. Rehúsate a tomar una decisión antes que Jesús te diga qué tienes que hacer. Jesús bendijo los panes y los peces pero en las manos de los discípulos se multiplicaron.

Jesús tomó los panes y los peces y vio a los cielos. Es difícil creer y orar viendo hacia las circunstancias. Debes de orar viendo a los cielos, sabiendo que Él es quien va a hacer algo.

Es difícil pedir y creer por provisión viendo tu chequera con números rojos, pero debes creerle a Dios y levantar tu mirada para saber que las bendiciones de Dios van a llegar, recuerda que la última palabra está en los cielos. Levanta tu mirada!

Puedes estar pasando necesidad, pero no vivir con mentalidad de necesitado, sino creer que Dios es quien va a hacer algo grande. No tienes necesidad de estar sobreviviendo, eres un hijo de Dios todo poderoso y no un necesitado.

Van ha haber circunstancias que no van a cambiar, pero tu actitud no tiene que ser de sobreviviente, sino de un conquistador. Cuando confías en Dios no sólo multiplica, hace que sobreabunde. Yo creo que al final de este año, hasta te va a sobrar.

No ores pensando en la necesidad y las circunstancias sino ora creyendo en el poder infinito de Dios, así como Abraham se atrevió a salir y mirar a los cielos para ver las estrellas y entender que así iba a ser su descendencia. No sólo iba a tener un hijo, era toda una descendencia.

Deja las circunstancias a un lado, y alza tu mirada a los cielos creyendo por mayores cosas de las que necesitas porque ves y reconoces la grandeza de tu Dios, para el que no hay nada imposible.

Usa tu fe para declarar que sí tienes, que no importa lo que estés pasando ahora, te va a sobrar cuando termine este año. ¿Podrías hoy mirar a los cielos con tus ojos de fe? Cambia tu oración poniendo tu mirada en lo alto y pregúntale hoy a Jesús que tiene para decirte, porque la última palabra, la tiene ÉL.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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