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LA SERPIENTE (VENCIENDO EL TEMOR)

Uno de los alimentos del águila es la serpiente, y es por ello que es necesario hablar sobre la serpiente, para poder entender por qué es alimento del águila.

La serpiente refleja lo que verdaderamente en lo espiritual sucede.

La serpiente pertenece a los reptiles; vive en los bosques, en las selvas y en los desiertos; vive cerca de los caminos. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, es por eso que espiritualmente la serpiente siempre va a querer estar cerca de los caminos para ver cuando alguien se salga. La visión de la serpiente es limitada, pero no impide que pueda detectar el movimiento. Algunas serpientes poseen fosetas loreales, que les permiten detectar el calor, y saben cuándo algo está caliente o frío. La audición de la serpiente es limitada, no tiene un oído externo, y es poco probable que oigan con claridad; incluso hay hipótesis que creen que la serpiente puede oír por las vibraciones del suelo. Las serpientes tienen una lengua bífida, quiere decir que tiene dos puntas, y esto les sirve para poder oler. Cada vez que sacan la lengua es como si ellas estuvieran oliendo en estéreo (dos lados), al regresar la lengua depositan las partículas que recolectaron y las depositan en su sistema de Jacobson, y esto le sirve a ella para saber si la presa o amenaza está del lado izquierdo o derecho, y esto le sirve para poder tomar la decisión de qué es lo que debe hacer.

Los estudiosos creen que la serpiente en el Génesis andaba erguida como un hombre, andaba de pie y tenía la habilidad de caminar y de hablar. Cuando Dios maldijo a la serpiente le dijo: “Sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás”. De andar pasó a arrastrarse y de hablar engaño pasó a lamer el polvo todos los días de su vida. Bíblicamente la serpiente representa al diablo, a Satanás.

Génesis 3.7-13 dice así:

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales.

Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Pero Jehová Dios llamó al hombre, y le preguntó: «¿Dónde estás?»

Él respondió: «Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí».

Entonces Dios le preguntó: «¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras?»

El hombre le respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí».

Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?» Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí»”.

 

El temor entró en el huerto y fue a causa del pecado. El temor entra por el pecado, por eso es importante que nosotros nos mantengamos en santidad. El diablo es el creador del miedo, y el temor es un espíritu que ataca niños, jóvenes, mujeres, adultos y ancianos; no mide cultura, raza, idiomas, nada. El temor entró cuando Adán y Eva dudaron de Dios.

Romanos 14.23 dice así: “Y todo lo que no proviene de fe, es pecado”. Cuando tú y yo dudamos de lo que Dios nos ha dicho, automáticamente el temor entra. La duda es pecado. El objetivo o la finalidad del temor es robarte la fe; y Dios nos enseña que la fe es más preciosa que el oro (1ª Pedro 1.7). Si hay algo que Satanás anda detrás es de la fe, de lo que tú crees, por eso es que no debemos de dudar, y por eso es que el diablo quiere robarte la fe. Cuando la fe entra por la puerta el temor sale por la ventana.

Fe es creer en todo lo que Dios te ha dicho, y temor es creer en todo lo que el diablo te dice. Todo lo que el diablo te dice es mentira, porque no hay verdad en él; sin embargo, todo lo que Dios te dice es verdad. Si nosotros no le creemos a Dios es porque le vamos a creer a alguien más, y lo que tú creas es lo que te va a dominar.

Job 3.25 dice así:

“Porque me ha venido aquello que me espantaba, me ha acontecido lo que yo temía”.

 

Aquello que le temes es lo que vendrá a tu vida, porque es a lo que tú le crees. Hay muchos hijos de Dios llenos de temor pero hoy algo va a cambiar en tu vida, que va a trascender a tus generaciones.

Cuando tú le temes a algo tú estás poniendo tú fe en ello y automáticamente atraes lo que temes. Si tu fe la pones en Dios atraerás todo aquello en lo que crees, pero si tu fe la pones en lo que el diablo te dice, atraerás todo aquello en lo que crees. Es una lucha entre lo que Dios dice y el diablo dice.

 

  1. El temor nos paraliza.

Cuando uno tiene temor, se paraliza porque es una reacción.

Nehemías 6.5-9 dice así:

“Entonces Sanbalat me envió a su criado para decir lo mismo por quinta vez, con un carta abierta en su mano, en la cual estaba escrito: «Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; y que has puesto profetas que, refiriéndose a ti, proclamen en Jerusalén: ‘¡Hay rey en Judá!’. Estas palabras van a llegar a los oídos del rey; ven, por tanto, y consultemos juntos».

Entonces envié yo a decirle: «No hay nada de lo que dices, sino que son invenciones de tu corazón». Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: «Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada».

«¡Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos!»”.

 

Nehemías tenía la responsabilidad de reconstruir los muros de Jerusalén y Sanbalat que era el enemigo, tenía diferentes estrategias para paralizar a Nehemías.

Una de las estrategias del diablo con el temor es que tú te paralices. ¿A cuántas palabras muchas veces tú le crees y son mentiras? Y el diablo lo hace para que tú te paralices y te debilites.

 

  1. El temor nos hace huir.

¿Cuántas veces cuando estamos atemorizados nos dan ganas de salir corriendo, de huir?

¿Cuántos se recuerdan del profeta Elías? Había matado a tantos profetas falsos de Baal, y viene una mujer, Jezabel, y le dice que lo va a matar; ¿qué hace el profeta Elías? Corre al monte Horeb, huyendo y se mete a una cueva; ¿por qué? Porque cuando tú  estás haciendo la obra de Dios, porque cuando tú estás afectando el mismo infierno, el diablo lo que quiere es que tú salgas huyendo y lo hace a través del temor.

Uno de los síntomas cuando una persona tiene mucho temor es la depresión, desea morirse, hay mucho desánimo. Hay gente que vive con tanta depresión, incluso hijos de Dios, que viven con tanto desánimo, y la raíz es el temor porque viven con tanto temor que el diablo los ha paralizado y los ha metido en una cueva.

Nehemías 6.10-16 dice así:

“Después fui a casa de Semaías hijo de Delaía hijo de Mehetabel, porque estaba encerrado. Él me dijo: «Reunámonos en la casa de Dios, dentro del Templo, y cerremos las puertas, porque vienen a matarte; sí, esta noche vendrán a matarte».

Pero yo le respondí: «¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría en el Templo para salvarse la vida? No entraré».

Reconocí que Dios no lo había enviado, sino que decía aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado. Pues fue sobornado para intimidarme, para que así yo pecara. Ellos aprovecharían esto para crearme mala fama y desprestigiarme.

«¡Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de la profetisa Noadías y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo!».

Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros; se sintieron humillados y reconocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra”.

 

Lo que el diablo quiere provocar en nuestras vidas a través del temor es encerrarnos. Nehemías sabía el propósito para el cual había sido llamado. Cuando tú resistes el temor llegas a entender la verdad que Dios tiene para tu vida. El temor trae pecado.

Cuando el enemigo ve que no puede hacer nada para sacarte del propósito de Dios, empieza a tratar de meterte miedo. El miedo no detuvo a Nehemías porque su confianza estaba puesta en Dios. Cuando tú le crees a Dios y resistes al temor, prepárate porque los que van a temer son tus enemigos.

 

  1. El temor apaga el fuego que Dios ha puesto en ti.

2ª Timoteo 1.6-7 dice así:

“Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos, porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

 

A causa de que el apóstol Pablo estaba en prisión y estaba a punto de ser ejecutado, a Timoteo le entró miedo; y lo que le sucedió a Timoteo fue que empezó a llenarse de temor. El apóstol Pablo estaba reprendiendo a Timoteo para que no fingiera su fe porque por el temor, su fuego se estaba apagando. Tú puedes tener el fuego de Dios en tu corazón pero cuando tú empiezas a temer el fuego empieza a apagarse.

 

Ya que vimos los síntomas del temor ahora te enseñaré cuál es la medicina.

Hebreos 2.14-15 dice así:

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”.

 

Satanás tenía el imperio de la muerte, podía decidir quién moría y quién vivía. Con su muerte, Jesús le arrebató ese derecho al diablo. ¿Sabías que nosotros vivíamos en cautiverio, en esclavitud, con temor a la muerte todo el tiempo?

Apocalipsis 1.17-18 dice así:

“Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: «No temas. Yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades»”.

 

Dios es el principio y el fin y no hay nada fuera de Él. Las llaves simbolizan poder, dominio y autoridad. En la antigüedad cuando una ciudad era vencida, los vencidos entregaban las llaves al vencedor. Eso fue lo que sucedió cuando Jesucristo murió en la cruz.

El ser humano ha vivido una naturaleza de temor todo el tiempo porque ha sido esclavizado durante mucho tiempo. Hoy Dios quiere entregarte esa llave para que tú, nunca más, vivas esclavizado al temor y puedas ser libre y puedas vivir una vida plena en Cristo Jesús.

Lucas 11.21-22 dice así:

“Mientras el hombre fuerte y armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y lo vence, le quita todas las armas en que confía y reparte el botín”.

 

Dios te está diciendo hoy que el diablo estaba muy tranquilo teniendo el imperio de la muerte; pero una vez que aparece Jesús en escena, que es más fuerte que él, lo ha vencido y le ha quitado las llaves, las armas y el botín. Eso que el diablo usaba para atormentarte a ti, Dios hoy te lo entrega para que con esas armas ahora tú, puedas vencerlo a él.

Cuando el pueblo de Israel empieza a murmurar en el desierto, Dios envía serpientes venenosas que causaron gran mortandad, pero Dios le da instrucciones a Moisés para construir una serpiente de bronce para que aquellos que la vieran ya no murieran. El mensaje no era idolatría, sino que era que aquello que los había estado fastidiando, Dios ya lo venció en la cruz del calvario.

1ª de Juan 4.8-9 dice así:

“El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él”.

 

Dios no tiene amor, Él es amor, la esencia del amor. Nuestra vida estaba esclavizada por el temor, y Jesús no solo te rescató de la muerte física sino que te dio una vida eterna, pero Jesús vino a hacer esto: Jesús vino al mundo no solo para salvarnos sino también para enseñarnos a vivir, para que nosotros vivamos a través de Él. Cuando tú vives tu vida en Dios, todo temor se va automáticamente.

Nuestro estilo de vida estaba esclavizado hasta más no poder; ese es el viejo hombre. Pero cuando tú le entregas tu vida a Dios y dejas que Él viva a través tuya, el temor se va y eres libre.

Mateo 16.25 dice así:

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por cause de mí, la hallará”.

 

Cada vez que te afanas por querer salvar tu vida, la pierdes porque no la vives conforme a la plenitud que Dios desea; y cada día que te levantes tendrás temor porque la estás cuidando. Pero cuando tú le entregas tu vida a Dios, pase lo que pase, sabes que será conforme a la voluntad de Dios, porque sabes que Él tiene las llaves de la muerte, y eso se llama confianza; por eso entiende por qué razón el apóstol Pablo decía en Filipenses 1.21: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia”. Con razón también Esteban cuando lo estaban apedreando tenía la mirada puesta en el cielo, viendo a Jesús sentado en su trono; porque estos hombres no tuvieron temor a entregarle su vida a Cristo, con tal de ya no vivir con temor.

1ª de Juan 4.18 dice así:

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”.

 

El perfecto amor es cuando entregas tu total confianza y vida entera a Dios. Ese es el perfecto amor. Cuando le entregas tu vida completa a Dios, no nada más ciertas áreas de ella.

La soledad no es ausencia de rostros sino ausencia de Dios. Entrégale hoy tus hijos a Dios, entrégale a Dios todas las áreas de tu vida; empieza a vivir a través de Jesús, has hoy un intercambio de vida con Jesús.

Dios quiere llevarte a nuevas alturas pero no lo puede hacer si aún hay temor en ti.

Romanos 8.38-39 dice así:

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

 

Hoy el temor se va de tu vida finalmente. Hoy Dios te está entregando la llave para que todo aquello con lo que el diablo te fastidiaba, sea el arma con la que tú lo derrotes a él.

Cuando tú vives a través de Dios, la preocupación se va porque sabes donde reposa tu vida. Hoy toda cadena de temor se rompe y eres libre porque el perfecto amor echa fuera todo temor. Tendrás, a partir de hoy, una plena confianza en Dios.

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PRéDICA DE LA SEMANA

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