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NO TE CANSES DE HACER EL BIEN

NO TE CANSES DE HACER EL BIEN

Isaías 40.28-31 dice así:

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creo los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

El da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; mas los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán”.

Es muy diferente esperar de Dios que esperar en Dios, porque cuando esperas de Dios es más fácil retroceder en tu vida; pero cuando esperas en Dios, te aferras a Él porque sabes que Él es fiel.

Hebreos 11.11 dice así:

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido”.

Nunca tomes decisiones para salir de la aflicción de la espera de la promesa que se te ha dado. ¿Quiénes de aquí nos hemos desesperado por la tardanza de las promesas y hemos tomado malas decisiones?

Sara después de haber tomado una mala decisión para pretender detener la aflicción, pone su fe en Dios y todo empieza a cambiar en su vida. Cuando Sara puso su fe en Dios, entonces empezó a recibir fuerzas de parte de Dios para continuar adelante, porque los que esperan en El Señor reciben fuerzas para seguir adelante.

Yo tengo una palabra para ti esta mañana: “Prepárate porque aun lo que crees que está fuera de tiempo, Dios hará un milagro y vendrán nuevas fuerzas de parte de Dios para tu vida”.

La Biblia nos cuenta la historia de dos Saras, la de Génesis y la de Hebreos. La de Génesis esperó de Dios y por eso pasó aflicción, pero la de Hebreos esperó en Dios y puso su fe en Él; y por ello recibió fuerzas de parte de Él para concebir su promesa.

Noé fue alguien que también espero en Dios, porque desde que Dios le habla para que haga el arca hasta que Dios trae el diluvio sobre la tierra, pasan más de cien años. ¿Tú te imaginas tener la fuerza para escuchar burlas durante esos cien años que duró la construcción del arca?

Job 14.14-15 dice así:

“El hombre que muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi vida esperaré, hasta que llegue mi liberación. Entonces llamarás y yo te responderé; tendrás afecto a la obra de tus manos”.

Job no esperaba de Dios, él esperaba en Dios. Día tras día, él esperaba en Dios y por eso recibía fuerzas nuevas para seguir esperando. Hay un día fijado para tú liberación; José también sabía esto.

¿De dónde venía el sueño que faraón tuvo? De Dios, pero él necesitaba a alguien que estuviera en Dios para poder interpretarlo. Hay cosas que aún no has podido interpretar en tu vida, porque debes de seguir esperando en Dios, y Él te las revelará a medida que te metas con Él en la intimidad. ¿Cómo crees posible que José soportó tanta humillación siendo inocente? Porque él esperaba en Dios, que el saldría de esa cárcel porque Dios tenía grandes planes para su vida.

La mayoría de la gente solo quiere recibir de Dios, pero no está dispuesta a estar en Dios, porque estar en Dios implica ofrecerle recursos y tiempo a Él; y ser formado por Él.

Cuando solo esperas de Dios y ves que no llega la promesa a tu vida te empiezas a apartar de Él, y es más fácil regresar al mundo, como lo anhelaba el pueblo de Israel cuando salieron de Egipto, porque ellos nada más esperaban de Dios, y no en Dios como lo hicieron Josué y Caleb.

La relación que tú tengas con Dios es la mayor prueba que Dios va a cumplir su Palabra. Cuando sólo esperas una promesa, pronto vas a retroceder; pero si esperas en Dios, tu relación con Él va a determinar cuánta fe tengas para esa promesa. Mientras Dios está preparando tu promesa, te está formado porque Él es Omnipresente.

Gálatas 6.9 dice así:

“No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

Vas a poder segar si no desmayas. ¿Por qué entonces no has recibido? Porque has desmayado. ¿Cuántas veces te has cansado? Hay miles de razones para cansarnos, pero lo importante es permanecer de pie y esperar en Dios. ¿Cuántos no se han cansado de hacer el bien porque les han pagado con mal? Cuando nos han fallado tanto, desmayamos. ¿A cuántos nos han fallado? Hay cosechas que no hemos recibido, no porque desmayáramos, sino porque desmayamos con lo que nos hicieron. Al que es capaz de esperar, podrá cosechar.

No veas nada de lo que te acontece personal, ten tu corazón libre porque tú vas a esperar no en la gente sino que en Dios.

Jesús no se cansó de hacer el bien a pesar que la humanidad le pagó con mal todo el bien que hizo. Pedro le negó tres veces, pero al resucitar le preparó el desayuno a Pedro. Aunque recibas las peores traiciones de tu vida, solamente espera en Dios, porque Él hará su obra en ti.

Cierra tus ojos allí donde estás y órale a Dios. ¿No será que has estado cansado y ese cansancio te ha llevado a desmayar? Espera en Dios, para que Él pueda renovar tus fuerzas. ¿No será que has esperado más en la gente que en Dios, y eso ha atraso tu cosecha? Que el día de hoy tu alma confíe sólo en Dios.

Si te has cansado deja que Dios renueve hoy tus fuerzas; que hoy puedas poner tu vida en Él y en sus manos entregues todo lo que eres y lo que anhelas ser.

No te canses de hacer el bien, porque no sea que el día que Dios te mande a esa persona que lleva tu cosecha, estés tan endurecido y con tanto desmayo en tu corazón, que lo menosprecies.

Si a alguien le dolió fue a Jesús, pero no se cansó porque Él no esperaba en la gente, sino que en Dios. Que Dios renueve las fuerzas de cada uno de ustedes para que no se cansen de hacer el bien.

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