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NO SEAS UN TÍTERE

NO SEAS UN TÍTERE

Pastora Sofia Bocache

Quiero empezar con este pensamiento que leí esta semana y dice así: “Cuando vives de rodilla delante de Dios, podrás estar de pie ante cualquier circunstancia”. Este año vamos a terminar de pie porque hemos permanecido de rodillas reconociendo que es por Él que estamos de pie.

La muerte de nuestro Señor Jesucristo trajo muchos beneficios y uno de ellos es la libertad. Dios quiere que cada uno de nosotros vivamos libres.

Jesús cuando vino a la Tierra habló muy enfáticamente sobre “el engaño”. Jesús advierte en los Evangelios que en los últimos tiempos habrá mucho engaño. Si Jesús hizo énfasis es porque nosotros debemos de prestarle atención lo que representa el engaño a nuestras vidas.

El engaño es una trampa. Para que de verdad sea una trampa, se necesitan dos características: 1) que esté escondido; y 2) que tenga una carnada, que atraiga a la presa. Un engaño entonces es una trampa, que es muy sutil de poderse infiltrar en el ambiente donde tú te encuentras. Y a veces es muy difícil de detectar, pero hoy Dios nos dará las herramientas para poder detectar esas trampas que el diablo ha puesto.

Génesis 3.6 (RV) dice así:

“Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella”.

Así como ese fruto era agradable a los ojos, así también es el engaño o la trampa. Tiene algo que nos atrae, que pareciera agradable pero que trae mucho daño para nuestras vidas.

¿En qué momento se dio cuenta Eva que había sido engañada? Génesis 3.8 (RV) dice así: “Luego oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”.

Eva no se da cuenta que había sido engañada hasta que reconoce la voz de Dios. Hay muchas personas que hoy se van a dar cuenta que han sido engañadas, pero es a causa de escuchar la voz de Dios se van a quitar velos de sus vidas.

Génesis 3.13 (RV) dice así:

“Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»

Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí»”.

Eva no expresa esto hasta después de haber escuchado la voz de Dios. La palabra “engaño” en los originales significa: “descarriar, seducir, hacer vagar”.

El engaño hace que tú pierdas tu propósito, meta u objetivo claro; hace que tú empieces a vagar por esta vida. Y mientras más escuches la Palabra de Dios, podrás reconocer el engaño.

Hay varias estrategias del diablo para engañarnos. Debemos de ser astutos para impedirle al diablo que avance en nuestra vida.

Podemos ser engañados a través del pecado.

El pecado jamás nos lo presentarán feo y desagradable. El diablo jamás se nos va aparecer con sus cachos y cola como la gente cree, al contrario, como dice La Palabra, que se viste de ángel de luz pero no lo es. El pecado va a tratar de atraer tu vida, tú atención.

Hebreos 3.13 (DHH) dice así:

“Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura ese «hoy» de que habla la Escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado por el pecado y su corazón se vuelva rebelde”.

Uno de los síntomas que tú estás siendo engañado es la rebeldía. El engaño provoca rebeldía en los corazones de la gente; es porque esa persona ha sido atraída de tal forma por el pecado que provoca una ceguera espiritual, porque hay un engaño.

Podemos ser engañados cuando somos heridos y permanecemos en esa herida.

Esa es una de las trampas más sutiles del diablo; es una de las trampas que más destrozos está haciendo dentro del mismo cuerpo de Cristo y en la vida de las personas.

Lucas 17.1 (RV) dice así:

“Dijo Jesús a sus discípulos: «Imposible es que no vengan tropiezos; pero ¡ay de aquel por quien vienen!»”.

La palabra tropiezo significa: “trampa, ofensa, hacer caer”. Jesús mismo dejó claro que nos iban a querer tender trampas, que nos iban a ofender. Nos van a ofender pero nosotros decidimos si la ofensa nos causará heridas o no.

Tú no puedes prevenir que la gente te ofenda, pero si puedes prevenir que alguien te hiera. Nosotros decidimos qué entra y qué penetra en nuestro corazón.

Las ofensas que te hieran dependerán de la madurez que tengas. ¿Has visto alguna vez cómo reacciona un niño pequeño cuando otro niño le quita su juguete? Pues así reaccionamos nosotros algunas veces.

Dios está esperando que su Iglesia madure, basta ya de estar haciendo pataletas y berrinches por todo lo que pasa. ¿Sabes por qué no podemos ser honorables y honrosos? Porque no tenemos la madurez para superar las ofensas contra nosotros.

Génesis 4.4-7 (RV) dice así:

“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual Caín se enojó en gran manera y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo Caín: «¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido? Pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás»”.

Tú no ves a Dios contemplando a Caín, tú ves a Dios confrontando a Caín: “¿Por qué estás así?”.

Dios le planteó dos opciones a Caín: O haces el bien o haces el mal con esa ofensa que tienes, ¿qué decides?

Cuando tú eres guiado por tus emociones siempre estarás sujeto a tomar malas decisiones. Jamás tomes una decisión guiado por tu corazón, porque te va a guiar mal; tú déjate guiar por lo que dice la Palabra de Dios. Porque la persona que está herida, siempre va a estar dividiendo; sembrando semillas malas, porque el herido hiere a otros y el engañado engaña a otros.

Génesis 4.14 (RV) dice así:

“Hoy me echas de la tierra, y habré de esconderme de tu presencia, errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre, me matará”.

Cuando nosotros somos heridos llegamos a sentirnos víctimas y nos aislamos; no podemos tener relación con los demás porque nuestro corazón está herido.

¿A cuántos les ha pasado que cuando le cobras a alguien que te debe dinero se ofenden contigo porque le cobraste?

Hay personas que en vez de arrepentirse se ofenden, eso se llama “orgullo”. El orgulloso se divorcia de Dios rápidamente.

El orgullo te mantiene atado y provoca que no puedas perdonar y levantarte. Hay gente que lo que le hieren no es corazón ni sus sentimientos, sino su orgullo y ego; y eso fue lo que le hirió a Caín, su orgullo.

El herido padece de persecución y a donde va cree que todos le quieren hacer daño. La herida es una trampa mortal del diablo, para descarriarte del propósito que Dios tiene para ti.

Proverbios 12.20 (RV) dice así:

“Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los piensan bien”.

¿Por qué somos pesimistas y tendemos a pensar mal?

2ª. Timoteo 2.24-26 (RV) dice así:

“Porque el siervo del Señor no debe ser amigo de contiendas, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

Cada vez que una persona está herida, el diablo hace lo que quiere con él; porque una persona herida está débil porque está sangrando y el diablo lo sabe; y por eso la maneja a diestra y a siniestra. Una persona herida corre el riesgo de ser el títere de Satanás, porque él mismo provocó que alguien te hiriera, porque cuando tú estás herido estás vulnerable y eres débil.

Una persona herida está generalmente en el aire porque como el diablo lo lleva por todos lados, no puede establecerse en un lugar, por eso hay gente que vive de iglesia en iglesia. La gente herida no puede dar fruto porque no está plantada, está en el aire. Por eso Jesús vino a cortar todo lazo.

La mejor manera para solucionar toda herida es hablar con la persona que nos hirió. Por eso dice La Palabra en Santiago 5.16: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros…”. Déjate de tanto sentimentalismo y madura porque una Iglesia madura quiere Dios.

Jesús dijo en Juan 14.6: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”.

¿Por qué dice primero camino? Porque yo te enseñe al principio que la palabra “engaño” significa descarriar, porque cuando tú estás en el camino y propósito de Dios el diablo va a tratar de sacarte del camino.

Pero Jesús también dijo que era La Verdad, porque la verdad nos hace libres. Las personas suelen decir: “La verdad duele” y la verdad no duele, porque Jesùs es la Verdad y Jesùs no duele, sino te hace libre.

Por último dijo Jesús que Él es La Vida, porque cuando dejas que Dios te confronte con la verdad y botas todo orgullo, entonces vas a entrar a un nivel de vida y plenitud en Cristo Jesús.

Si tu herida es más grande que tu convicción, quiere decir que tu convicción no es lo suficientemente fuerte para que pueda sobrepasar toda herida.

Si a ti te afectan las cosas que te afectaban hace cinco años, lo único que has aprendido en este tiempo entonces es Biblia, pero no has puesto en práctica nada y Dios quiere un crecimiento integral en tu vida.

Analiza hoy cómo está tu corazón, ¿está herido? ¿está dañado? Dios hoy va a sanar toda herida que puedas tener, pero primero es necesario que botes todo orgullo y reconozcas que no hay herida que sea más grande que las heridas que sufrió Jesús, y que Él murió por ti.

Hoy Jesús va a sanar con su bálsamo toda herida que te hayan causado, permite que Jesús corte todo lazo que el diablo ha tenido sobre tu vida por esa herida para que hoy mismo seas libre.

No importa que tan antigua sea la herida que te causaron, el Espíritu Santo hoy va a sanarla si rindes todo orgullo delante de Él.

El Señor va a provocar una madurez si tú permites que Él te sane de toda herida, porque es necesario que toda herida sea sanada primero.

Hay mucha gente aquí que no ha podido reír a causa de tanto daño y tanta herida, pero Jesús pagó por el gozo, no permites que el diablo te robe el gozó que Jesús ya pagó. Muchos de ustedes a partir de hoy van a empezar a sonreír y se va a notar en sus rostros porque esa es la obra perfecta del Espíritu Santo.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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