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LA FE DE UNA MADRE

LA FE DE UNA MADRE

Muchas veces hablamos de los profetas; el profeta Samuel por ejemplo, pero quiero decirte que detrás del profeta Samuel tenía una madre con fe. Quiero decirte que en esta iglesia hay mamás con muchísima fe, porque he visto la vida transformada de sus hijos y de sus esposos; son esas mujeres que influencian ese hogar para bien; que lo llenan de fe.

Ahora entiendo cuando Jesús llego al pozo y convirtió a aquella mujer que estaba tan necesitada, esa mujer convirtió a toda la ciudad. Cuando la mujer se convierte en el hogar toda la familia llega a Cristo; tiene una influencia tan poderosa.

Sabemos que Samuel fue un gran profeta, sin imaginar todo lo que su madre paso; las mamás son tan especiales. Es algo automático lo que las mamás traen para corregirlo a uno, esa mujer se quita la chancleta y tiene una puntería! ¿Dónde practicaron eso? Por más que usted corra, usted sabe que la chancleta siempre va a llegar justo en el blanco . Y tienen ese sexto sentido que les ha dado Dios de siempre saber la verdad “¿Me estas mintiendo?” Y uno decía: “no” y siempre sabían la verdad.

Hablamos de los hombres de Dios, de lo que Dios hace en la vida de las personas; pero siempre detrás de esto hay una madre que los ha marcado. Mi madre por ejemplo, cuando yo tenia 15 años me dijo que iba ser pastor un día y yo no iba ni a la iglesia. Yo la iba dejar y la iba a traer a la iglesia y ella me decía: “Dios me dijo que vas a ser Pastor, vas a pastorear gente”. Y ahora su palabra favorita es: “Te lo dije”. Dice que los hijos son como saetas que tu lanzas, que tu bendices, que tu marcas su destino.

Quiero leerte la historia de Ana y esta en 1 de Samuel 1:8:

“Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?”

Ana lloraba porque no podía tener hijos, pero había otra mujer que si le había dado hijos. El tenia dos esposas ,pero Ana era estéril y no podía tener hijos y cada vez que Ana llegaba a ver a la otra ¿como cree que se ponía? Se ponía realmente triste.

Cuando Elcana le pregunta: “¿No te soy yo mejor que diez hijos?” Yo siempre he hecho esta comparación, ella no dijo completamente nada, y Elcana se refiere a hijos y no a hijas porque los hijos era de lo mejor por los primogénitos por ser hombres. Y esta mujer siguió comiendo. Ahora en la actualidad en este dos mil trece que el marido le diga a una mujer: “¿No te soy yo mejor que diez hijos?” le respondería: “¿Tu mejor que diez hijos? Tu no me servís para nada, vos no le llegas ni a uno” imagínese a esta mujer.

Sigamos en el versículo 9:

“9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová,

10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella.

13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.”

Cuando hay amargura debes de orar, pero no solo cuando hay amargura, sino que Ana hizo un voto. Su hijo, de antemano, lo consagro a Dios e hizo voto delante de Dios.

Ella hablaba sin que se oyera su voz y el sacerdote Eli le dice que esta ebria, la pobre mujer no solo estaba pasando un mal momento sino el sacerdote cuando la ve le dice que esta ebria. Es como si tu hubieras estado amargada un día y decidieras venir a la iglesia y cuando sales te encuentras a tu esposo y te dice: “Del bingo venís” y tu le dices no vengo de la iglesia; no solo Ana intentando hacer bien las cosas.

Pero mira lo que hace la fe de una madre, leamos el versículo 14:

“14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.

15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.”

¿Recibió al niño? ¿creyó por su milagro? La fe y el gozo viene a tu vida no cuando recibes el milagro, sino cuando lo crees. Esta mujer creyó por su milagro y dice que comió. A mi casi no me sucede esto con las ovejas de esta iglesia, unas penas que a veces han pasado algunos y he ido a almorzar con ellos, pero no paran de comer jaja y yo sigo ¿Señor a que horas esta mujer comió? Quiere decir que esta mujer no comía y no estuvo mas triste, La tristeza se va cuando tienes fe.

Y continua diciendo en el versículo 19:

“19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.

20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.”

Mira lo que significa concebir: Comenzar a experimentar un sentimiento de emoción, ilusión esperanza. Primero concibió la palabra que Dios le había dado y luego dio a luz. Nosotros queremos dar a luz muchos milagros sin primero haber concebido la palabra de Dios en nuestro espíritu. Esa mujer no estuvo mas triste y me imagino que no hubo persona que no llegara cuando ella salió de ese lugar; y que ella hubiera dicho: “Voy a tener un hijo” y le dijeran: “no vas a tenerlo, vas a fallar igual que otras veces”. Cuando esta la convicción y has concebido en tu espíritu prepárate, porque se dará a luz la palabra que Dios te ha dado.

¿Has tenido hijos? Si, mira que curioso que cuando tu esposa te dice: “Estoy esperando” y no se les nota por ningún lado; hasta los meses, pero en ese examen dice que ella esta embarazada y cuidado y usted se atreve a decir lo contrario, porque ese examen dice que ella esta esperando un hijo. ¿Porque no somos así con la palabra de Dios? Que por sus llagas fuiste curado, que si su palabra lo dice así debe ser concebido en tu ser y pronto se dará a luz esa palabra; que lo que Dios ha prometido a nuestras vidas va a llegar a ser.

¿Usted se imagina a nosotros los hombres dando a luz? Si una gripe no aguantamos, esos dolores de parto menos. Bendecimos a las mujeres porque tiene la convicción, ha concebido dentro de ella que algo milagroso viene, cada vez que un bebe nace es un milagro creado por Dios; no se explican como sucede y como los órganos se forman dentro, pero es un milagro de Dios. A esas mujeres con fe las honramos hoy y las bendecimos.

Acompáñenme a Hebreos 11:11:

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.”

Imagínate la circunstancia de Sarah, era estéril, su esposo estaba como muerto, pero primero recibió la fuerza para poder recibir aquello que Dios le había prometido; no sólo para dar a luz, sino para poder concebir en su espíritu lo que Dios tenía para su vida.

Hay días en los que necesitas pedirle fuerzas a Dios para recibir aquellas promesas que Dios ha dado a tu vida, pero aún Sarah fuera de la edad y del tiempo, sabía que Dios cumpliría su palabra.

Imitemos la fe de esas mamas; cuando ellas dicen: “estoy esperando” y tiene la fe que van a a llegar a los nueve meses y que van a dar a luz. De la misma forma, tengamos la capacidad de concebir en nuestro espíritu aquellas promesas que Dios ha dado para nuestra vida.

Les doy un ejemplo mas en Éxodo 1:17:

“Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.

18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños?

19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas.”

Mira la fe de estas madres, les dice que ellas no son como las egipcias, había una fuerza natural en las hebreas, pero estoy seguro que esa fuerza venía de Dios, porque eran mujeres valientes.

A las madres Dios les va a seguir dando las fuerzas para seguir educando a una generación diferente en el nombre de Jesús; una generación llena de victoria, llena de Palabra y llena de fe.

Dice otra versión que las mujeres hebreas eran robustas y fuertes y cada vez que llegaban las parteras ya habían dado a luz. Cuando las parteras llegaban los niños ya habían nacido; la fe acelera procesos. Que tus hijos no vivirán lo que te tocó vivir.

Fue una mujer la que Dios usó para que fuera conquistado Jericó, fue una mujer la primera en alabar a Dios en el desierto, fue una mujer la usada para traer al Mesías, fue una mujer la que salió a contar que Jesús había resucitado, fue Marta la que dijo: “Tu eres el Cristo vivo”.

Quiero contarte algo hoy, en el corazón de una mujer nació esta iglesia, y es la Pastora Sofi, fue la primera que creyó que esto podía darse a luz un día. Fue una mujer la primera que creyó en mi ministerio y es mi mama, cuando me dijo que sería Pastor, apenas tenia quince años.

Creemos que Dios hará cosas grandes y ya ha hecho cosas grandes con las mujeres de esta iglesia, pero que aún hay más. La mujer tiene un llamado especial delante de Dios. Una madre con fe, el diablo no le arrebata a sus hijos.

Acompáñenme a 1 de Timoteo 2:14

“y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.”

Físicamente engendra el hombre, pero espiritualmente la mujer. La mujer es la que les dice a sus hijos: “Vas a salir adelante”, la mujer es la que está con los hijos, los apoya; son como saetas en su boca “vas a llegar lejos” “Dios esta contigo” ; espero que esas mamás estén leyendo esto, esas mamás con fe.

El hombre es autoridad, pero la mujer es influencia. ¿Qué es más poderoso? La influencia. Una esposa puede llevar a su esposo a lo mejor o a lo peor.

Tu ya no vienes de Eva, el gen de Eva ya no lo tienes veamos en 1 de Pedro 3:6:

“como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

Son hijas de la fe de Sarah, el gen de Eva ya no esta en ustedes; ahora esta el gen de Sarah.

Desde que recibiste a nuestro Señor Jesucristo esta el gen de Sarah en ti, una mujer que creyó que a pesar de su edad todo lo iba a lograr, ese es el gen que esta en tu espíritu; eres hija de Sarah por la fe. Por eso es que Dios le decía a Abraham: “escucha a Sarah” es de Buena influencia.

Una madre con fe es imparable y hay que honrarlas.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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