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JESÚS TIENE ALGO IMPORTANTE QUE DECIRTE

JESÚS TIENE ALGO IMPORTANTE QUE DECIRTE

Sobrevivir, Vivir y Conquistar IV parte

Domingo, 29 de julio de 2,012

Pastor Alfonso Bocache

El domingo anterior hablamos de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús y sus discípulos estaban en un desierto, la hora ya había pasado y no había con que alimentar a todas las personas que allí se encontraban. Jesús alzó sus ojos y creyó por un milagro. Hay circunstancias contrarias en nuestra vida que nos dicen que la hora ya pasó y está desierto, pero en las manos de Jesús algo poderoso puede suceder. Prepárate que este año te vas a multiplicar en todo. Dios te va a llevar a otro nivel.

Jesús quería que sus discípulos de necesitados pasaran a bendecir y suplir. Los que tienen una mentalidad renovada siempre están pensando en bendecir a otros. Yo no puedo prohibir que pensamientos contrarios lleguen a tu mente, pero si puedo recordarte que la última palabra en tu vida la debe de tener Jesús.

Que no sea un domingo más sino que sea un estilo de vida. Que Él tenga siempre la última palabra.

Lucas 5:1-6 “Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”.

Jesús mientras predicaba observaba a Simón que lavaba sus redes y le ruega que lo deje subir a su barca. Pidió que la apartaran un poco.

Hasta que apartas tu vida de lo terrenal, empiezas a ver lo espiritual.

Jesús le dice a Simón que eche la red, aún sabiendo que ellos habían estado tratando de pescar y Simón le responde “en Tu palabra echaré la red” reconociendo que la última palabra era de Jesús. Sabía que si Jesús lo decía era porque algo iba a hacer.

Simón por fe, volvió a intentar, creyó en la Palabra y no dudó. Sus estructuras y razonamientos eran contrarios, pero a pesar de que eran pensamientos contrarios actuó en fe. Jesús vio que Simón tenía algo, unas redes las cuales limpiaba porque no estaba dispuesto a menospreciarlas por no haber pescado nada, creyó y sabía que la última palabra la tenía Jesús, y después de lanzar las redes, estas se rompían por tantos peces que habían en ellas.

Tus declaraciones a veces no funcionan pero las de Dios si. Si Él tiene la última palabra no dudes en que lo va a hacer. Jesús siempre tiene algo que decir. Deja que Él tenga esa última palabra en tu vida.

Lucas 8:40-54 “Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía. Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz. Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate”.

Esas multitudes que estaban esperando a Jesús, lo esperaban con gozo sin dudar que algo iba a pasar. Jesús caminaba y fue cuando Jairo le cuenta que su hija está enferma pero es interrumpido, se atraviesa la mujer del flujo de sangre, una mujer con fe.

Una mujer que no dudó y con solo tocar su manto hizo que poder saliera de Jesús. Una mujer que no dudó en interrumpir a Jesús porque sabía ella iba a recibir su milagro.

Mientras tanto Jairo seguía esperando.

Después que la mujer recibe su milagro le dicen a Jairo que su hija murió, pero Jesús le dice: no temas, cree solamente.

Jesús tenía la última palabra, había esperado tanto el milagro y ahora estaba más cerca. Aún cuando no había solución aparentemente, Jesús tenía esa última palabra. Al llegar a la casa se quedan con Él solo un grupo de personas, porque Jesús quería a personas que tuvieran fe cerca. Jesús les dice que no está muerta, que solo duerme, porque para Jesús hay circunstancias que nosotros vemos muertas, pero para Él solo duermen. Si ya lo prometió, Dios lo va a cumplir.

Si Jairo se hubiera dado por vencido creyendo que él tenía la última palabra esta historia no existiría. El confió que la última palabra era la de Jesús.

Que en tu vida, la última palabra la tenga Jesús. Así como a Pedro, las redes se le rompían, yo se que tus redes se van a romper y no va a ser suficiente tu barca para tantas bendiciones sino que tendrás que llamar a otros para que te ayuden.

Lucas 18:35-43 “Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios”.

Este ciego, tenía fe, y aunque le dijeran que se callara, él sabía que en Jesús iba a encontrar su milagro. Se levantó y fue por su milagro. Entre más lo callaban más gritaba porque sabía que ellos no tenían la última palabra sino Jesús.

No dejes de pedirle a Dios, aunque hayan circunstancias contrarias, la última palabra déjasela a Él. Así como el ciego, debes aprovechar la oportunidad para declarar y creer por ese milagro. Este no es un domingo más, es una oportunidad para que le clames a Dios por eso que has estado esperando.

Las circunstancias te dicen que no, más debes de clamar, porque sabes que la última palabra la tiene Jesús. Aunque las circunstancias te hayan querido callar, clama y dile a Dios que Él tiene la última palabra de tu vida.

Muchos no van a entender porqué en esas circunstancias aún te mantienes clamando, pero Jesús si entiende y eso es lo que está esperando. Deja que hoy sea el día que haga ese milagro.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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