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TUS LOGROS

Deuteronomio 33.10-11 (NVI) dice así:

“Le enseñó tus preceptos a Jacob y tu ley a Israel. Presentó ante ti, sobre tu altar, el incienso y las ofrendas del todo quemadas. Bendice, Señor, sus logros y acepta la obra de sus manos. Destruye el poder de sus adversarios; ¡que nunca más se levanten sus enemigos!”.

 

No es lo mismo tener logros, que logros bendecidos. Si algo necesitaba Jacob es que sus logros fueran bendecidos. Este año vas a tener muchos logros pero entrégaselos a Dios porque no sea que esos logros se conviertan en un dolor de cabeza para ti.

Hay logros que pueden ser tu mayor bendición, pero también hay logros que pueden ser tu peor maldición; porque los logros no te garantizan estar bendecido. Por eso Jacob pedía que sus logros fueran bendecidos por Dios.

 

Génesis 39.1-8 (NBD) dice así:

“Y cuando José llegó a Egipto, fue vendido por los ismaelitas a Potifar, que era un egipcio muy importante, ya que era el capitán de la guardia personal del faraón. El Señor bendijo mucho a José en la casa de su amo, de modo que tenía éxito en todo lo que emprendía. Potifar comprendió que el Señor estaba con José de una manera muy especial. Por supuesto, José llegó a ser su persona de confianza. Pronto estuvo a cargo de la administración de la hacienda y todos los negocios de Potifar. Inmediatamente, Dios comenzó a bendecir a Potifar por amor a José. Todos los asuntos de su hacienda comenzaron a prosperar, sus cosechas aumentaron y se multiplicó su ganado. Por esa razón, Potifar le entregó a José la responsabilidad de administrar todas sus posesiones. Potifar no tenía nada de qué preocuparse, sino de comer.

Además de las cualidades mencionadas, José era un joven bien parecido. Un día la mujer de Potifar comenzó a fijarse en José, se enamoró de él y lo invito a tener relaciones sexuales con ella. Pero José se rehusó a hacerlo, y le dijo: «Señora, mi amo confía en mí en todo lo relacionado con su hacienda»”.

 

Génesis 39.6-7 (NVI) dice así:

“Por esto Potifar dejó todo a cargo de José, y tan sólo se preocupaba por lo que tenía que comer. José tenía muy buen físico y era muy atractivo.

Después de algún tiempo, la esposa de su patrón empezó a echarle el ojo y le propuso: Acuéstate conmigo”.

 

José era un hombre de logros. José era un hombre que tenía logros, que tenía metas y que tenía éxitos; pero él sabía muy bien dónde tenían que estar esos logros.

Potifar le entregó todo a José porque él sabía que era un hombre de logros y que Dios estaba con él. José era un hombre que lo que emprendía tenía la gracia y favor de Dios para lograr lo que se propusiera.

José era un hombre tan diligente y de tantos logros que no era necesario repetirle las cosas. Él sabía lo que tenía que hacer; él sabía que el favor y la gracia de Dios estaban sobre su vida.

Si el favor y la gracia de Dios están sobre nuestra vida, tenemos que ser  los más responsables en el lugar donde estamos.

No fue desde el principio que la esposa de Potifar puso los ojos en José; fue después de todos los logros de José en la casa de su amo, que a ella le llamó la atención. Hay logros en tu vida que van atraer las más grandes tentaciones a ti.

¿Qué vas hacer con los logros de este año porque los logros atraen la tentación? ¿Va ser para la unidad de tu familia o va ser para división de ella?

 

Los logros llaman la atención. Has llegado a tener tantos logros que vas a tener que tomar una decisión: o los pones en las manos de Dios o en las manos del mundo. José tuvo la oportunidad de poner sus logros en las manos de Dios o en las manos de la esposa de Potifar. Tú decides delante de quién pones tus logros: en las manos de Dios o en las manos del pecado.

Génesis 39.22-23 (RV) dice así:

“El jefe de la cárcel puso en manos de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacia allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacia Jehová lo prosperaba”.

 

Recuerda que José termina en la cárcel y estando en la cárcel termina siendo el administrador de la misma. José era un hombre que tenía muchos logros, pero él era definido en cuanto las cosas de Dios. Hay logros en tu vida que van a querer llevar a comprometerte pero con el que debes de tener compromisos es con Dios y en las manos de Él debes de poner todos tus logros para que ningún logro te comprometa a desobedecer a Dios.

Sabes que toda la humanidad es creación de Dios y que salió de Dios; pero sólo nosotros decidimos lo que ponemos en las manos de Dios.

Dios puso talento y dones en ti y con esos talentos y con esos dones vas a tener logros que salieron de Dios pero solo tú decides si los pones o no en las manos de Él. Pero si no los pones en las manos de Dios pronto tus logros te llenarán de orgullo, de altivez y de confianza en los logros que has obtenido.

Aquellas personas que ponen todos sus logros en las manos de Dios se vuelven más humildes. Los que no lo hacen, se vuelven muy orgullosos y el ego llega a sus vidas porque nunca pudieron devolverle nada a Aquel que les dio esos dones y talentos.

Si Dios te dio talentos y dones y con eso has alcanzado todo que tienes quiere decir que todo se lo debes a Dios, porque fue Él quien en principio te dio esos dones con que lo alcanzaste todo.

¿Cómo haces para poner todo aquello que has alcanzado en las manos de Dios? Diezmando. Si te quedas con el 100, son tus logros y no los de Él.

 

José siempre estuvo alegre no importando la situación que le tocará vivir, porque cuando tú sabes que estás en las manos de Dios, todo lo que te pase será para tu bien.

Génesis 41.12-15 (RV) dice así:

“Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia. Se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños y declaró a cada uno conforme a su sueño. Y aconteció que como él nos los interpretó, así ocurrió: yo fui restablecido en mi puesto y el otro fue colgado.

Entonces el faraón envió a llamar a José; lo sacaron apresuradamente de la cárcel, se afeitó, mudó sus vestidos y vino ante el faraón. El faraón dijo a José: «Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; pero he oído decir de ti que oyes sueños para interpretarlos»”.

 

Faraón tuvo un sueño y nadie podía interpretárselo, entonces manda a llamar brujos y hechiceros. Por más dinero que Faraón tenía, no sabía el significado de sus sueños. Dios te va usar este año 

porque hay gente en el mundo que tiene recursos y todo lo que su alma ha deseado, pero no sabe para dónde va su vida y tú vas a ser como un José en la vida de ellos.

¿Qué habrá pasado por la mente de José cuando lo enviaron a sacar? Él supo que lo necesitaban y que no había nadie que pudiera hacer lo que él hacía. Pero José no tuvo una actitud de amargura ante aquellos que se habían olvidado de él y que lo habían llevado a la cárcel. Hay personas que han tenido muchos logros pero han perdido su corazón en el proceso.

Génesis 41.16 (RV) dice así:

“Respondió José al faraón: «No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia al faraón»”.

 

José tuvo la oportunidad de decirle a Faraón que la interpretación de sueños era por la habilidad que él tenía, pero en lugar de eso José aprovecha para darle la gloria a Dios delante de Faraón. En vez de haberse convertido en el hombre más orgulloso, José se convirtió en el más humilde al reconocer que todo lo que había alcanzado era por Dios.

Cuando eres capaz de agradecerle a Dios por tus logros realizas lo pequeño que eres delante de Él y no te cabe la menor duda que todo lo que has logrado ha sido por su favor y gracia.

Si alguien tuvo logros fue nuestro señor Jesucristo. Dice que su fama se extendía por todo lugar. El problema no es la fama sino qué vas a hacer con esa fama. Jesús tuvo tantos logros que la Palabra dice que lo entregaron por envidia.

Si tú ves a Pedro te das cuenta que después de haber recibido las llaves del reino le aconseja a Jesús a no ir a la cruz. Pedro venía de un gran logro: Ten cuidado porque los logros son el peor engaño para acomodarse. A veces los logros son los que más te detienen en los planes de Dios.

Aún después de tanto milagro y de tanto poder manifestado en Él, Jesús nunca puso sus logros por encima de la voluntad de Dios; porque la voluntad de Dios está por encima de nuestros logros.

Ten presente siempre que todos los logros que tu alcances se deben a esos talentos y dones que Dios te dio, pero tú eres el único que decide si esos logros los pones en las manos de Dios.

Toma un tiempo allí donde estas para ponerte a cuentas con Dios, por aquellos logros que te apartaron de Dios. Pon todos tus logros de este año en las manos de Jesús.

Dile a Dios que todos tus logros serán para honrar Su nombre y no el tuyo.

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PRéDICA DE LA SEMANA

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