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SIENDO ENSANCHADOS

Aprendimos hace dos semanas que cuando llega la angustia a nuestro corazón, viene la escasez a nuestra vida, y existe una forma de salir de esa angustia: ensanchando nuestro corazón y soñando más grande.

Salmos 4.1 dice así:

“¡Respóndeme cuando clamo, Dios, justicia mía! Cuando estaba en angustia, tú me diste alivio. Ten misericordia de mí y oye mi oración”.

 

La angustia trae estrechez a nuestro corazón, pero la Palabra de Dios ensancha nuestro corazón, por eso es que cada vez que vienes a la iglesia y escuchas el mensaje de Dios, tu fe aumenta porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios.

Nacimos para vivir las victorias que El Señor Jesús ya pagó en la cruz del calvario, porque en el cielo ya no necesitamos fe, porque ya no hay sufrimiento, llanto, tribulación, etc. Aquí es donde necesitamos la fe.

Yo me imagino según lo que dice Hebreos 12.1, a David, Jacob, José y otros héroes de la fe, en los graderíos del cielo, viéndonos a nosotros y recordando cuando ellos necesitaron fe para vencer la adversidad.

Nuestra vida debe de ser sobrenatural, que si la gente habla de escasez, tú hables de ensanchamiento. Debes de tener palabras de fe que ensanchen tu vida. ¿Qué escuchas entre semana? Las noticias del mundo traerán escasez a tu corazón: más impuestos, más violencia, más corrupción; eso solo traerá escasez a tu vida.

David en los momentos de angustia recitaba el Salmo 23. Él estaba en guerra y se veía en los pastos, recostado en el regazo de su Pastor.

A mí no me gusta hablar con gente negativa, sino con gente que aunque está pasando tribulación, tienen fe para creer que es una situación pasajera y que pronto vendrá la bendición a sus vidas.

Cuando David dice en el Salmo 23.1-2 “Nada me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar”, está hablando en futuro. Él sabe que no está viviendo ese presente, pero que hacia eso Dios lo llevará y que es pasajero lo que está viviendo. Porque a la angustia le debes de poner una palabra de fe.

Los versículos 4-5 dicen: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

La única declaración que está en presente es: “unges mi cabeza con aceite”; porque si la presencia de Dios te está llenando todos los días de tu vida, sabes lo que te espera; eso sí debe de estar en presente.

Isaías 54.2 dice así:

“Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas”.

Si hay escasez no puede haber ensanchamiento. El problema es nuestra mente porque allí es donde está la escasez. No seas escaso y no pienses escaso, cree en grande. Las promesas de Dios son para todos, pero no cualquiera las toma. Para poder creer todo lo que Dios quiere hacer en tu vida debes de ensancharte, porque o te presionas para el éxito o el fracaso te presionará a ti. Dos cosas te quedan: o das envidia o das lástima.

No puedes ser un conquistador con espíritu de ladrillero. El pueblo de Israel cuando era esclavo en Egipto tenía por oficio hacer ladrillos, pero lo más complicado fue que los ladrillos llegaron a sus mentes. Porque cuando llegaron a tener la libertad y a experimentarla, llegaron a extrañar a Egipto; rápido se acordaron de los ajos, cebollas, pepinos y melones de Egipto. Imagínate la mentalidad que llegaron a tener y Dios les había dado promesas, pero al final llegaron a tener una mente escasa; y eso era lo que Faraón quería.

Éxodo 3.13-15 dice así:

“Dijo Moisés a Dios: «Si voy a los hijos de Israel y les digo: ‘Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros’, me preguntarán: ‘¿Cuál es su nombre?’. Entonces ¿qué les responderé?»

Respondió Dios a Moisés: «Yo soy el que soy». Y añadió: «Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo soy me envió a vosotros’».

Además, Dios dijo a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: ‘Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros’. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará todos los siglos»”.

 

Pareciera que Dios estaba confundiendo a Moisés con ese juego de palabras de: “Yo soy el que soy”, pero lo que Dios estaba haciendo era sacar a Moisés de la escasez, porque le estaba diciendo que Él y Moisés eran uno. Saca la escasez y que llegue la paternidad e identidad de Dios a tu vida, y te empezarás a ensanchar, porque no eres menos que nadie, eres un hijo de Dios lavado con la sangre de Jesucristo.

La identidad te saca de la escasez, cree en grande y que tienes un Padre que lo puede todo.

Éxodo 3.17-22 dice así:

“Y he dicho: «Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel». Ellos oirán tu voz, tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto y le dirás: «Jehová, el Dios de los hebreos, se nos ha manifestado; por tanto nosotros iremos ahora tres días de camino por el desierto a ofrecer sacrificios a Jehová, nuestro Dios». Yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que obraré en el país, y entonces os dejará ir. Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis no vayáis con las manos vacías, sino que cada mujer pedirá a su vecina, y a la que se hospeda en su casa, alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas”.

¿Sabes por qué fluye leche y miel? Porque cuando llegas a Israel te das cuenta que a pesar de ser una tierra caliente, producen higos como ningún otro país y las vacas allí es donde más leche producen.

Para Faraón y los egipcios las plagas fueron un dolor, pero para Israel fueron maravillas de Dios. El pueblo de Israel no fue creado para ver escasez.

Otra versión dice en el versículo 19-20: “Pero yo sé que el faraón no les dará permiso a menos que se haga sobre él, mucha presión. Yo me encargaré de presionarlo, hasta que los deje salir”.

 

¿Qué es estar atribulado? Presionado. Dios se encargaría de darle a faraón de su misma medicina. Vienen tribulaciones, vienen presiones a tu vida; tu corazón quiere estrecharse pero si eres capaz de creerle una palabra a Dios; por más presiones que vengan a tu vida, Dios se encargará de darte la victoria, pero aquellos que te han presionado que se preparen, porque Dios será quien ahora los presione y de Él no hay nadie que pueda escapar. No hay demonio, no hay estorbo, no hay puerta cerrada, no hay muro que pueda detener la gloria y los planes de Dios. Dios se encargará de presionarlos hasta que la libertad llegue a ti.

Éxodo 10.24-26 dice así:

“Entonces el faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: «Id, servid a Jehová; que solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas. Vayan también vuestros niños con vosotros».

Moisés respondió: «Tú nos darás los animales para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos a Jehová, nuestro Dios. Y nuestro ganado irá también con nosotros. No quedará ni una pezuña, porque de él hemos de tomar para servir a Jehová, nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá»”.

 

Faraón le quiso decir a Moisés que es lo que él se tenía que llevar; pero ten presente que jamás se negocia con Satanás. Después de Dios, quien manda eres tú, ni el diablo ni el mundo tienen opinión en tu vida. Pero cuando llega la presión y la tribulación, está la tentación de negociar, pero debes de estar conectado con El Espíritu para saber qué no es de Dios. La oferta era tentadora pero iba en contra de todo lo que había prometido Dios.

Al que cree TODO le es posible, no algo nada más. Moisés estuvo en una encrucijada cuando faraón le propuso lo del pasaje que leímos: O se estrechaba o se ensanchaba, como faraón dice o como Dios dice.

Alguien que ha ensanchado su corazón, siempre es generoso hacia a Dios. Moisés quería el ganado para ofrecer sacrificios a Dios. ¿Cuántos ofrecería? No lo sabía, los que fueran necesarios para honrar a Dios. No dejes nada hasta ver TODO cumplido en tu vida, y en la de tus generaciones.

Juan 5.19-20 dice así:

“Respondió entonces Jesús y les dijo: «De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas les mostrará, de modo que vosotros os admiréis”.

 

Jesús ensanchaba su corazón, porque a pesar de ir a la cruz Él mismo ensanchaba su corazón hacia cosas más grandes que venían para Él. ¿No será que ya perdiste el asombro y te acomodaste, creyendo que ya viviste lo mejor en tu vida? ¿No será que estás perdiendo el asombro, el hambre de ver a Dios hacer cosas nuevas en tu vida?

Nosotros en Tiempos de Gloria no nos conformamos con lo que hemos vivido hasta acá, y sabemos que cosas más grandes vienen para nosotros porque Dios así lo ha dicho, y lo creemos.

Dios te quiere asombrar, pero para eso debes de tener un corazón ensanchado. El alimento de un verdadero líder, es la Palabra de Dios y el hambre por Él. Si tu alimento son los éxitos, pronto te estancarás porque hay alguien más grande que todo éxito. Moisés sabía que saldría con una gran riqueza de Egipto, pero toda esa riqueza le serviría a Moisés para alabar y adorar el nombre de Dios. Él sabía que su vida se alimentaba, de Aquel a quien iba a adorar en el desierto. Si el éxito es tu alimento, el mismo éxito será tu peor limitación.

Cuando estás delante de la presencia para adorar a Dios algo pasa dentro de ti, porque Él empieza a ensanchar tu corazón. Moisés sabía que lo más grande no era lo que se llevaría de Egipto, sino el hecho de que El Yo Soy iba y estaba con él.

Cuando David derribó al gigante con la piedra, algo sobrenatural sucedió allí, porque el gigante al recibir el golpe debió de haberse ido hacia atrás, sin embargo se fue hacia adelante, porque la mano de Dios fue la que lo derribó.

Por eso es que después de cada victoria, David tomaba el arpa y adoraba a Dios porque sabía que Él estaba por encima de todo éxito, de toda victoria, de toda conquista en su vida.

Dios va a hacer presión donde la tenga que hacer, pero ten presente que la bendición llegará a tus manos. No te preocupes de cómo sucederá, solo cree en Aquel que es capaz de hacerlo.  A ti te corresponde ensanchar tu corazón hacia las promesas de Dios. Por más ofertas que venga del mundo, ten presente que al que adoras y sirves es a Dios. 

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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