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PORQUE DIOS QUIERE FORMARME

Para poder dejarse formar por Dios es necesario que haya rendición en nuestras vidas. Sin rendición es imposible que Dios pueda hacer algo en nosotros. 
Hebreos 5.7-10 dice así:
“Y Cristo, en los días de su vida terrena, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente. Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que lo obedecen, y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec”.

¿Cómo aprendió el Señor Jesús, obediencia? Por lo que padeció. La primera mentalidad que hay que cambiar en nuestra vida es: Porque se es hijo, no se padece. Esto no es cierto, porque Jesús siendo el Hijo de Dios, padeció. El diablo nos quiere hacer creer que los hijos no deben padecer. Es básico: Si somos hijos, Dios va a tratar con nosotros.
Jesús mismo aprendió obediencia, porque la obediencia no solo se aprende, hay que enseñarla; y el Padre la enseña. ¿Cómo se aprende a ser obediente? Cuando Dios permite que nosotros padezcamos. Hay padres que quieren ser más misericordiosos que Dios para con sus hijos, queriéndolos guardar en una burbuja, pero eso es imposible; porque Dios mismo les va a enseñar a través del trato, la obediencia; y tú no podrás hacer nada al respecto. No trates de detener el proceso natural de un hijo, porque es natural que Dios nos enseñe y que padezcamos.
Cuando Jesús se rinde en el Getsemaní, entonces el Padre lo lleva a un nuevo nivel. Cuando tú y yo nos rendimos es cuando subimos de nivel. Muchos no suben de nivel porque no rinden nada y porque no quieren padecer. Hasta que el ladrón de la cruz se rindió, subió de nivel. La clave se llama: Rendición.
Malaquías 3.10 dice así:
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

Traer significa: “dejar, rendir”. Cada vez que nosotros rendimos nuestras finanzas y economía delante de Jesús, entonces ésta es llevada a un nuevo nivel. 
Cuando tú y yo nos rendimos aquí en la Tierra, el cielo reacciona a tu favor. Cuando tú y yo no nos rendimos entonces la rebelión crece. Dios trató con la voluntad del pueblo de Israel por cuarenta años. Cuando tú no rindes tu voluntad entonces empiezas a dar vueltas en lugar de avanzar, porque Dios se puede quedar contigo esos cuarenta años, si tú lo deseas pero ese no es el lugar que Dios diseñó para ti.
Hasta que el hijo pródigo se rindió entonces sube de nivel y regresa a la casa del Padre.
Lucas 15.14-18 dice así:
“Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos. Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Volviendo en sí dijo: «¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti’»”. 

¿Será que el hijo pródigo padeció? Tal es el amor del Padre que permitió el hambre en toda una provincia con tal que el hijo pródigo padeciera y volviera. A veces el padecer es necesario para que vuelvas en sí. Por eso los tratos son necesarios para subirnos de nivel. 
El que padece y no obedece, termina arrimado recibiendo migajas y algarrobas de otros. Dios no quiere que tú vivas de migajas, sino que Él quiere darte sobreabundantemente. El hijo pródigo subió de nivel hasta que se rindió. Pasó de arrimado a hijo, subió aun el nivel que el hermano mayor tenía en su propia casa, porque El Padre le dio: anillo, calzado, vestido, mató al becerro gordo y le hizo una fiesta. ¿Qué espera Dios de nosotros? Rendición. 
Todos tenemos un área de rebelión en nuestra vida que hay que rendir. Por ejemplo el joven rico, no había rendido sus finanzas delante de Él; Marta no había rendido su afán ni a su hermano muerto, Lázaro; el paralítico del estanque de Betesda tenía que rendir su autocompasión.
¿Qué es aquello que Dios siempre tiene que tratar contigo? Todos tenemos algo. 
Isaías 43.19 dice así:
“He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril”.

A veces nos preguntamos: ¿cuál es el propósito por el cual Dios quiere formarme? Por eso Dios te quiere rendido, porque pronto va a salir a luz lo que Dios ha estado trabajando en tu vida. Recuerda que si el Padre lo hizo con su hijo Jesús, ¿cuánto más nosotros? Porque Él desea darte una forma especial.
2ª Corintios 3.17-18 dice así:
“El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejado como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen”.

Si tú le haces la pregunta al Señor: ¿Cuál es la razón por la que estás formando mi vida? Hay un propósito, y es que cada vez te parezcas más a Él. Hay momentos de tu vida en los que Dios te está trabajando, en que dan ganas de salir corriendo, pero recuerda que Dios está dando la forma que quiere dar en tu vida para manifestarse en ti. Dios hoy quita un velo para evidenciar en muchos lo que Dios ha estado trabajando en lo oculto, porque la santidad de Dios va a estar en tu vida. Quizás no habías entendido lo que Dios estaba haciendo, pero a partir de hoy lo vas a entender.
Dios hoy quita el velo porque va a manifestar lo que ha estado haciendo este tiempo. Es el tiempo de la Iglesia, de la misma gloria de Dios reflejada en tu vida. 
Efesios 2.10 dice así:
“Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.

 Tú no escoges qué vas a hacer en esta vida, tú solo lo descubres. Ahora vas a andar en el camino que Dios ha establecido para ti, porque has permanecido en el lugar que El diseñó para ti y le has creído con todo tu corazón. Prepárate porque Dios te llevará a lugares altos a causa de Su Gloria. 
Hay gente que por más que Dios quiera destaparlos, no puede porque nunca se rinden; porque están batallando y luchando contra lo que ellos quieren y no lo que Dios les manda a hacer.  Dios así no te puede exponer ni exhibir porque no eres un producto terminado todavía. ¿Quieres que Dios quite ese velo? Ríndete.
1ª Crónicas 29.11-12 dice así:
“Tuya es, Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el dar grandeza y poder a todos”.

Dios te forma con sus manos para hacerte grande y para darte poder; por eso Dios ha estado formándote. Hay personas que ellos se hacen grandes y no Dios; es mejor que Dios te haga grande. No te alabes tú mismo, sino que deja que otros den testimonio de ti, porque si no acabarás como aquellos productos que no son auténticos, sino que son “chafas”. Los productos genuinos de Dios, llevan el sello de Dios, o sea El Espíritu Santo sobre ti. No te hagas grande, deja que Él te haga grande. ¿De cuáles quieres ser tú?
Todo lo que Dios toca lo transforma, si tú estás en las manos de Dios y Él te está formando entonces te está llenando de poder. La palabra “Poder” significa: fuerza, hazaña, poderío, potencia, valentía y victoria.
Después de que te destapa ¿sabes cuál es la primera exhibición que Dios hace? Te exhibe al diablo y a todos sus secuaces delante del reino de las tinieblas. Moisés estaba pastoreando las ovejas de su suegro cuando Dios se le aparece en una llama de fuego, y se deja formar por Dios.
Lo primero que Dios le dice a Moisés formado está en Éxodo 4.21:
“Y Jehová le dijo: «Cuando hayas vuelto a Egipto, ocúpate de hacer delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tus manos…».

Cuando Dios te destapa, al primero con quien te va a ir a exhibir es al mismo diablo. Dios quiere que el diablo sepa que tu llevas su misma Gloria y Poder. Muchos de aquí van a ser temidos en el infierno. El infierno va a temblar por cuanto es El Padre el que te va a exhibir en el mismo infierno. 
Jesús fue formado treinta años, se bautiza y al primero que lo exhibe el Padre, es al diablo cuando fue tentado en el desierto. 
¿Por qué es tan importante la rendición? Porque el pueblo de Israel lo primero que se topa al entrar en la tierra prometida fue con gigantes. Cuando tú no te rindes no vas a poder vencer a los gigantes que tienes en frente; cuando te rindes viene el poder, la magnificencia de Dios y su gloria; y cuando se te paren en frente los gigantes los vas a poder derrotar. Hubo dos personas con un espíritu diferente que se habían dejado formar por Dios, que sí pudieron vencer a los gigantes, ellos fueron Josué y Caleb. 
Por eso hay muchos gigantes que no puedes vencer, porque no has dejado que Dios te forme. Por eso hay mucha gente frustrada porque no puede vencer a esos gigantes, pero para eso primero debe de haber rendición.
¿Cómo saber si Dios ya me destapó? Lo primero: Cuando eres expuesto. Cuando Dios te empieza a exponer es porque ya estás listo; y lo segundo: Poder sale de ti.
Hoy Dios empezará a exponer a personas, y te destapa para hacer lo que Dios te ha mandado a hacer. Dios no hace excepción de personas. Es el tiempo de la Iglesia, es el tiempo que el gobierno de Dios se luzca.
Dios hoy destapa a la Iglesia y la exhibe públicamente. Dios hoy quita todo límite y te dice: “Te necesito, te he estado formando para esto. No solo para lucirte a las mismas tinieblas, sino para que vayas con otros a hacer lo que te he enviado a hacer. No dudes y no temas porque no eres cualquier cosa, eres mi hijo. A donde quiera que vayas mi presencia estará contigo, y tu rostro brillará”.
Dios te llevará a niveles altos con Él. Él te va a exhibir públicamente, te pondrá una Palabra, te va a inquietar, el poder va a fluir, por cuanto eres un hijo de Él.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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