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LA OBRA DE SUS MANOS

2ª Corintios 4.7-8 dice así:

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, parque la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados”.

 

Solo en las manos de Dios se puede reflejar la excelencia de su poder porque el barro es imperfecto. Solo si estás en sus manos Él te podrá dar la forma que desea.

Estamos atribulados en todo. Hay momentos en que estás tan atribulado en tu vida, pero si eres capaz de poner tu vida en las manos de Dios, la misma gloria de Dios se va a manifestar en todo.

Atribulado también significa estar presionado.

La tribulación es externa pero la angustia es interna. Hay momentos que tenemos tantas presiones, que dejamos que la angustia entre a nuestro corazón. Hoy Dios tiene una palabra para ti y es esta: “Es tiempo de ensancharte”. ¿Qué tiene que ver con la angustia o tribulación? Todo.

Fe no es negar lo que estamos viviendo, fe es creer que a pesar de lo que estamos viviendo vamos a ver la gloria de Dios y nos vamos a ensanchar. No es que ya no vayan a haber problemas y tribulaciones en tu vida, al contrario, van a continuar, pero lo importante es saber cómo salir de la angustia.

1ª Samuel 30.4-7 dice así:

“Entonces David y la gente que lo acompañaba lloraron a voz en cuello, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmel, también habían sido llevadas cautivas. David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David halló fortaleza en Jehová, su Dios, y dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: «Te ruego que me acerques el efod». Abiatar acercó el efod a David”.

 

Angustiado significa estrechez; y cuando llega angustia a tu corazón es porque estás en estrechez. Cuando no sabes manejar la angustia, llega la amargura a tu corazón.

Lo primero que debes de hacer cuando estás en angustia (que hablamos que es interna) o presionado, es consultar a Dios; porque solo Dios puede entrar a lo más profundo de tu ser. David fue a ponerse delante de Dios en un momento de estrechez. Y tengo una noticia para tu vida hoy: “Dios siempre sabrá que hacer para tu vida; Él sabe qué es lo mejor para ti”.

La solución para la angustia no es el consuelo, es una palabra que te saque de la estrechez en la que estás. Todos queremos consuelo en los momentos de angustia pero Dios actúa diferente.

David tenía un corazón conforme al corazón de Dios y mira lo que pregunta en el verso 8:

“Y David consultó a Jehová diciendo: «¿Perseguiré a esta banda de salteadores? ¿Los podré alcanzar?»

Él le dijo: «Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos»”.

 

Cuando Dios ve a alguien que está estrecho en su corazón no lo consuela, le dice las palabras de este verso. Cuando tu corazón esté pasando un momento estrecho, prepárate porque Dios te va a retar a más. Cuando Dios ve un corazón estrecho, le pone un sueño más grande, siempre.

Elías estaba tan angustiado que se mete a la cueva y Dios le pregunta: ¿qué haces allí?, jamás consintió que siguiera allí.

Dios no habla del pasado, Él sana heridas; no habla de las heridas. Dios habla, restaura y da nuevas oportunidades.

Dios no te va a consolar a veces, pero te va a impulsar para que salgas del lugar tan estrecho que estás pasando.

1ª Samuel 30.19 dice así:

“No les faltó nadie, ni chico ni grande, así de hijos como de hijas, ni nada del robo, de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David”.

 

Todo lo recuperó David. Podemos estar atribulados en todo, y podemos vivir momentos de angustia, pero ve delante de Dios; y a veces no te va a consolar pero te va a dar tal Palabra que vas a recuperar todo.

Jeremías 29.4-6 dice así:

“Así ha dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed del fruto de ellos. Casaos y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas. Multiplicaos allá, y no disminuyáis”.

 

En ese momento el pueblo de Israel está esclavo; pero Dios no les da una palabra de consuelo, sino que les da una palabra de multiplicación y de desafío.

2ª Corintios 6.11-12 dice así:

“Nuestra boca está abierta a vosotros, oh Corintios: nuestro corazón es ensanchado. No estáis estrechos en nosotros, mas estáis estrechos en vuestras propias entrañas”.

 

El verdadero problema no es la tribulación, sino que es el corazón. Si entras delante de la presencia de Dios, no a tener intimidad con tu alma, los resultados que veras serán de Dios en tu vida. Ensancha hoy tu corazón.

José soñó con unas gavillas y fue a contárselo a sus hermanos, y sus hermanos ardieron de envidia y odio contra él. Dos opciones le quedaban a José porque pasó por un momento de tribulación y estaba presionado por todas partes: Pero en José estaba el vivir angustiado o presionado, y aun así decide ir a dormir, y vuelve a soñar otra vez, y sueña que el sol, la luna y las estrellas se inclinaban ante él. Dios le da un sueño mayor, porque el primer sueño era a nivel terrenal pero el segundo fue a nivel celestial.

¿Tú crees que en un corazón estrecho pueden caber sueños tan grandes? Nunca. ¿Será que Dios no te ha dado nuevos sueños o es que tu corazón está estrecho para recibirlos? ¿Será que tu corazón se ha creído todo lo que los demás han dicho o solo lo que Dios ha dicho?

Salmos 4.1 dice así:

“¡Respóndeme cuando clamo, Dios, justicia mía! Cuando estaba en angustia, tú me diste alivio. Ten misericordia de mí y oye mi oración”.

 

¿Qué fue lo que hizo Dios en la angustia? Ensanchó a David. El valle de sombra o de muerte del Salmo 23 es nada más una etapa, no es un lugar permanente. No hagas de ese valle, morada para tu vida, porque allí hay estrechez. El Salmo 23 no termina con ese pasaje, sino que termina con el siguiente versículo: “Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

Imagínate el tamaño del corazón de Jesús, que a pesar de ir por el camino golpeado y pasando tribulación, nunca permitió que su corazón se estrechara sino que en la tribulación Él ensanchó su corazón.

Pon tú mano en tu corazón, porque Dios lo quiere ensanchar el día de hoy. Si tú corazón solo ha visto la tribulación y ha venido la angustia a tu vida,  ¿podrás hoy empezar a ver con los ojos de la fe?

Dios hoy va a empezar a poner un sueño mayor en tu corazón y en tu vida, y de cierto te digo que verás la gloria de Dios en tu vida como nunca antes la habías visto. Dile a Dios allí donde estás que ensanche tú corazón.

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