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EN CASA COMPRENDEMOS SU PROPOSITO

EN CASA COMPRENDEMOS SU PROPOSITO

Pastor Alfonso Bocache

Muchas veces nos sentimos mal porque nos sentimos limitados; pero al entrar a la presencia de Dios, salimos sin ver esas limitaciones. Somos ilimitados en el Espíritu.

Salmos 78.40-41(RV) dice:

“¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, y lo enojaron en el yermo! Y volvían, y tentaban a Dios, y provocaban al Santo de Israel”.

“Provocar” en el original significa “limitar”. Esta gente en el desierto, limitaba el poder sobrenatural de Dios sobre sus vidas. El mismo Dios que los había sacado de Egipto, quería bendecirlos, pero ellos limitaban a Dios.

A veces nos enojamos con Dios, que ha sido bueno, en vez de enojarnos contra nosotros mismos. La rebeldía trae limitaciones a nuestra vida, y nos impide avanzar. Ilimitado es el poder de Dios, pero nuestra rebeldía lo limita.

Dios no consiente a rebeldes, Dios forma nuestro carácter y nuestra vida.

Bendito sea Dios por las limitaciones que tenemos, porque es allí donde Él puede manifestar su poder ilimitado. Y hay hombres en la Biblia, que fueron limitados en su propia casa.

1ª de Crónicas 4.9-10 (RV) dice:

“Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: «Por cuanto lo di a luz con dolor». Invocó Jabes al Dios de Israel diciendo: «Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe». Y le otorgó Dios lo que pidió.”

Jabes estaba limitado porque su nombre significaba “dolor”. Y tal vez muchos de aquí no se llamen así, pero han vivido mucho dolor; sus vidas han sido muy dolorosas.

Este hombre tenía la mejor excusa para vivir limitadamente, se llamaba “Dolor”. El nombre marcaba un destino.

Pero mira lo que es capaz de hacer aquel que sabe que por fuera está limitado, que delante de su familia estaba limitado, y que había 44 nombres en su familia antes que el suyo.

Cuando eres capaz de reconocer que tú eres limitado, pero que El Espíritu de Dios que está adentro de ti es ilimitado, te atreves a orar como Jabes oró.

Hay personas que aun viviendo en una limitación constante, son incapaces de invocar el nombre de Dios, sino lo que hacen es reclamar a Dios.

En la oración que hizo Jabes había expectativa, porque cuando alguien sabe que está limitado pero que a través del Espíritu que nos ha sido dado sin medida no hay limitaciones, es capaz de invocar a Dios, y es capaz de cambiar cualquier pasado.

El Espíritu Santo es quien te confronta para que cambies tu manera de pensar y para que te extiendas hacía lo sobrenatural. Cuando tú oras en el Espíritu, se van las limitaciones.

Jabes fue marcado en su casa, pero cuando entras delante de la presencia de Dios, todas esas marcas que han sido un dolor para tu vida, Dios las convierte en un testimonio, porque no existe nada que pueda detenerte cuando le crees a Él.

¿Invocas primero el nombre de Dios, o primero visitas todos los doctores?

Recuerdo cuando nació mi tercera hija. Ella nació prematura y pesó 2 libras; su situación era muy complicada, tenía más de 300 reflujos al día. Yo estaba desesperado y hablé con el doctor, quien no me dio muchas esperanzas. Incluso en el intensivo la nombraron “la muertita”. Y un día tomamos la decisión junto con mi esposa, de sacar a nuestra hija del hospital y llevarla a casa, porque en el hospital nos dijeron que ya no podían tratarla más. Y cuando iba a bajar las gradas para empezar nuestro grupo en casa nos hincamos en el cuarto de nuestra hija, e invocamos el nombre de Dios, y su gloria se manifestó sobre la vida de mi hija. Hoy tiene 10 años, y está completamente sana; nunca más volvió a padecer de un reflujo. El mismo doctor estaba impresionado, porque los hijos de Dios fuimos llamados a impresionar al mundo.

En los cielos siempre habrá respuesta para los que tienen fe. Este mundo se quedará limitado, pero Dios jamás lo hará.

Jabes en su casa jamás encontró respuesta, pero cuando se metió a orar, todo cambió para él. Dios no solo quiere consolarte, Él quiere enseñarte en medio de todo lo que vives.

¿Quieres ser feliz en tu matrimonio? Invoca el nombre de Dios, porque tu pareja está limitada. Tu pareja no puede darte, lo que solo Dios puede darte. Tu pareja es parte de las bendiciones de Dios para tu vida, pero no es tu Todo; tu Todo debe de ser Dios.

Los famosos están limitados, porque a pesar que pareciera que tienen todo, son incapaces de controlar su vida, porque les hace falta lo más importante, que es Dios.

Cumplir su propósito es estar en su casa y en su presencia.

Al hijo pródigo le dieron lo que exigió, la parte de sus bienes; y se fue de la casa del Padre, creyendo que la iba a pasar bien, y lo perdió todo. Pero un día volvió en sí, porque sabía que en la casa del Padre si había abundancia de pan.

La abundancia que un día el pródigo se llevó, se acabó; pero la abundancia que había en la casa del Padre era ilimitada.

¿Cuántos tuvieron una novia? Un día te dijeron “te amo, eres el amor de mi vida”, y a la semana te dejaron porque ya no sentían tanto amor por ti. El amor de Dios es ilimitado, y nos amará por toda una eternidad.

¿Sabes qué se necesita para estar en la casa del Padre? Lucas 15.18 dice: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros».

Cuando el pródigo se fue se creía ilimitado, pero cuando menos sintió, se vio con todas las limitaciones en su vida, que ni aun con todo el dinero que le habían dado, tenía paz, tenía gozo, él estaba con dolor. Cuando se vio limitado nuevamente, volvió en sí y se arrepintió.

Esta semana me reuní con un empresario y me pidió oración por una unidad de negocio, que él nunca pensó que se estancaría, y estaba preocupado; pero esa situación de limitación lo hizo recapacitar e invocar el nombre de Dios.

No importa cuánto estudiaste, cuantos honores tienes, cuántos títulos y maestrías alcanzaste, es más, que bueno que seas un hombre esforzado; pero es necesario que sepas, que aún en tu conocimiento y capacidad, estás limitado, y llegará el día en que sólo el poder sobrenatural de Dios, te podrá dar la respuesta que en tus limitaciones no has podido encontrar.

Estamos limitados hoy, pero llegará el día en que nuestros cuerpos serán transformados, y dejaremos de sentir dolor, angustias, y seremos ilimitados.

Cuando Pablo reta a la muerte en 1ª de Corintios 15.55 que dice: “¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?”, es porque él no le tenía miedo, porque sabía que aún la muerte está limitada, porque nuestro Señor Jesucristo le quitó las llaves a la muerte y hoy está limitada.

Pablo sabía y retaba a la muerte a tal punto, porque él sabía que en ese cuerpo estaba limitado, y que la muerte le haría un favor si lo llevaba; porque su cuerpo limitado era la única limitación de vivir la plenitud de la gloria de Dios en su vida.

¿Sabes cuál fue la clave del hijo pródigo para regresar a casa? Primero le dijo: “Dame lo que me pertenece”, pero después le dijo: “Hazme”.

No importa cuánto el mundo haya podido marcar tu vida. Jabes y el hijo pródigo también tuvieron sus desaciertos y fracasos, pero hoy Dios nos da una nueva oportunidad para nuestra vida. Y esos fracasos nos han demostrado que estamos limitados, pero nuestro Dios no conoce limitación alguna.

Empieza hoy allí donde estás a invocar el nombre de Dios.

Jabes pasaba por momentos en los que sabía que había sido un dolor, pero llega el día en que miras a los cielos, y que hoy puedas decirle a Dios: “Cuántas limitaciones me han detenido, por no darte el lugar en mi vida, que tú mereces”.

El peor desierto que el pueblo de Israel cruzó no fue el desierto físico, sino el desierto que tenían en el corazón, porque se habían olvidado de la presencia del Dios que en todo momento los había respaldado.

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YO SOY – UN HÉROE DE FE

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