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EL PRECIO DEL MENOSPRECIO

EL PRECIO DEL MENOSPRECIO

Pastora Sofía de Bocache

El Pastor ha estado enseñando acerca de disfrutar lo que hacemos; debemos disfrutar quienes somos ¿Cuántos han aprendido a disfrutar? Hay unos a los que se les nota y se les ve, sobre todo algunos veo que han aprendido a disfrutar la comida.

El don de disfrutar viene de lo alto; Dios nos regala ese don. Yo le hacia una pregunta al señor y le decía ¿Cómo podemos tener el don de disfrutar, yo sé que tú lo das, pero como puedo yo tener el don de disfrutar? Esa fue mi pregunta, y Dios me contesto: “Cuando tu eres agradecida”. Cuando tu eres una persona agradecida automáticamente Dios te da el don de disfrutar.

Estamos a las puertas de un nuevo año; el dos mil doce ya esta por terminarse y estamos por comenzar el dos mil trece; un nuevo año, pero no podemos empezar un nuevo año sin antes ser agradecidos por este. Dios no puede traer todas esas nuevas bendiciones si no agradecemos por las que ya tenemos.

La palabra dice: “Dad gracias en todo tiempo” eso es lo que dice en 1 de Tesalonicenses 5:18:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Si hay algo que a Dios le agrada es cuando un hijo o hija vive en gratitud para con Èl. Si yo no agradezco a Dios por lo que fue, yo no voy a poder agradecer a Dios por lo que es. Si yo no le agradezco a Dios por el día de ayer, no voy a poder agradecerle a El por el día de hoy.

La palabra gracias significa reverenciar. Cuando tu estas dando gracias continuamente tu estas reverenciando a Dios. Hay veces que damos por hecho que somos merecedores de todo y se nos olvida dar gracias. Hay personas a las que les cuesta dar gracias.

Cuando tu y yo no somos agradecidos es sinónimo de orgullo. La persona que le cuesta dar gracias es porque simple y sencillamente su orgullo es tan grande que no siente que tiene que dar gracias; la ingratitud va ligada al orgullo. Que Dios no encuentre en esta iglesia gente orgullosa, sino gente que continuamente le de gracias a Dios en todo tiempo.

Así como la fe se ve en las personas; la gratitud también se ve, se palpa cuando alguien es agradecido. Si no mira los diez leprosos, dice que el Señor sano a diez pero uno solo regreso ¿Cómo Dios sabe que solo uno estaba agradecido? Lo sabía por la actitud que tenía. Cuando regresó y se postró, esa es actitud de reverencia; el estaba muy agradecido con Jesús. La gratitud se refleja en la actitud que tu tengas ¿Cuál es la actitud que tu y yo tenemos?

Por ejemplo: ¿Cómo saber si se esta agradecido por el trabajo? Cuando tú te esfuerzas por llegar puntual, cuando tu no le robas ni un solo centavo al que te esta pagando, sino das el cien por ciento de tu ser en ese trabajo; no haces como que trabajas, pero no trabajas; esa es una actitud que refleja que estas agradecido por el trabajo que tienes.

La gratitud se ve y se refleja conforme nosotros actuamos. Acompáñenme al libro de Filipenses 4:6-7:

“No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. 7 Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.”

Muchos de ustedes no tienen paz ni en la mente y el corazón simple y sencillamente porque no viven agradecidos; y como no vives agradecido vives en un continuo afán a diario; No puedes dormir, comes de más o dejas de comer; vives en una ansiedad porque la paz que sobrepasa todo entendimiento no reposa sobre tu vida porque no estas agradecido.

El no vivir agradecido es no reconocer el cuidado de Dios en nuestra vida. Cuando tú no agradeces, tú no estás reconociendo que ha sido Dios y será El quien nos ha provisto de todo lo necesario para nuestra bendición.

A veces nos volvemos llenos de cuentos, parecemos arbolitos de navidad, llenos de cosas. Te quejas del jefe muchas veces; antes ni trabajo tenías. ¡Hay es que el sueldo que me pagan! No menosprecies tu sueldo cuando antes ni trabajo tenías. Te quejas de servirle a Dios; antes ni conocías a Dios. Fuimos alcanzados por su gracia y misericordia.

¿Cuántos se quejan del trafico? ¡Hay que mucho trafico! O hasta se quejan del parqueo aquí en la iglesia; antes ni carro tenías quizás. Verdad que somos llenos de mates dirían. Te quejas de cada mañana ¡Hay que porque hay frío ! ¡Porque hay calor! Cuando hay gente que ni siquiera tiene un mañana, se le acabo el tiempo. Tù y yo tenemos una oportunidad cada día de poder ser agradecidos con Dios y reflejar esa gratitud a través de nuestra actitud para con Èl.

Cuando tu y yo no vivimos agradecidos es porque en nuestro corazón empieza a ver un menosprecio. Quiero enseñarte un poco acerca del menosprecio en nuestra vida y como debe ser desarraigado todo menosprecio para poder disfrutar todas las bendiciones que Dios tiene para nosotros cada día. Dios va a llegar a donde tiene que llegar, ahí a lo profundo de tu ser Dios va a hablarte.

Menospreciar es hacer de menos algo o alguien. Cuando menospreciamos algo es porque dejamos de amar eso y pusimos nuestra mirada y empezamos a amar algo más, ese es el menosprecio. Menospreciar es tratar con desprecio a alguien o a algo. Por eso es que el Señor decía: “No podéis amar a Dios y a las riquezas, porque amarás a uno y menospreciarás al otro”.

Cuando tú amas algo y menosprecias algo más es porque tu dejaste de amar eso; el problema es que sin darnos cuenta, muchas veces el menosprecio empieza a apoderarse de nuestro corazón, entonces pierdes el don de disfrutar todo lo que Dios te ha dado. Por ejemplo cuando empiezas a menospreciar la santidad de Dios es porque empezaste amar el pecado.

¿Cómo fuiste tu cuando recibiste al Señor? Cuando yo conocí al Señor yo estaba feliz, yo quería que todos los días de la semana hubiera servicio, yo quería que hubiera servicio todos los días. Yo quería todos los días estudiar la Biblia, es mas me fui a comprar mi Biblia y leía todos los días porque yo había sido tocada por el amor de Dios. Yo estaba feliz y llegaba quince o veinte minutos antes del servicio, yo no quería perderme una sola canción de alabanza ni de adoración. Me ponía muy molesta cuando no llegaba antes que empezara, porque yo apreciaba y amaba lo que el Señor Jesús hizo en mi vida. Y por supuesto que aun lo amo y leo su Palabra; y deseo adorarlo siempre.

Por eso te hacía la pregunta anteriormente ¿Cómo eras cuando recibiste al Señor? ¿Corrías, en la alabanza y en la adoración porque querías que la presencia de Dios te tocara? ¿Leías la palabra porque sabías que Dios te iba a tocar a través de ella? Ahora muchos de ustedes ni siquiera traen Biblia, ahora todos encienden su Biblia, Pero muchos de ustedes ni siquiera la encienden, dicen: Mejor que pase la alabanza y adoración y llegamos cuando este la predica ¿Qué paso allí? Algo tuvo que haber pasado en tu corazón.

Yo me recuerdo cuando alguien se paraba a enseñar o a predicar yo siempre llevaba un cuaderno porque yo tengo hambre de Dios; y apuntaba porque sabia que siempre iba a aprender algo nuevo, algo Dios me hablaba a mi. Y entonces apuntaba porque era un hambre de conocer de Dios.

¿Cómo fue cuando te invitaron por primera vez a un grupo? Y empezaste a ir y conforme Dios te iba tocando, te preparabas para ir a un grupo, te anticipabas para ir y correr a recibir todo lo que Dios tenía para ti.

Si menosprecias hoy la santidad es porque estas amando mas al pecado, y lo que se menosprecia cuando amamos más el pecado es la sangre de nuestro Señor Jesucristo. No podemos menospreciar a aquel que dio su vida por nosotros.

¿Usted sabe porque cayeron Adán y Eva? Ellos cayeron por menospreciar. Quiero que leamos el libro de Génesis 3:4

“4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”

Lo que ellos menospreciaron fue el bien y empezaron a amar el mal; ellos cayeron por menospreciar en su corazón el bien; se aburrieron de la presencia de Dios, se aburrieron de que Dios les hablara directamente, se aburrieron de estar tan bendecidos, se aburrieron de que la misma gloria de Dios los cubriera de tal forma que empezaron en su corazón a anhelar el mal; el conocimiento del mal y menospreciaron el bien.

Una vez Dios me dijo: “Hija, todos los pecados nacieron en el huerto, todo lo que tù ves hoy en el mundo nació en el huerto” cualquier pecado que usted pueda imaginar ahí nació. Dije: “Señor ahí esta el menosprecio”. Se han aburrido de la paz, de la santidad y aún de la misma presencia de Dios.

Te voy a enseñar una historia, yo sé que tal vez la has leído, se trata de un joven que menospreció. Quiero enseñarte brevemente que era la primogenitura en ese entonces. Un primogénito tenía privilegios dentro de la misma familia. El primer privilegio que tenia un primogénito es que recibía una bendición especial de parte de su familia, ese primer hijo recibía algo especial, no recibía lo que los demás hijos recibían espiritualmente, sino que recibía algo más; su bendición era especial. La segunda bendición era que recibía una doble porción de las posesiones del padre, muchos dirían “A la y eso porque se acabo” o sea que recibía el doble de lo que los hermanos recibían, esa era la bendición que recibía un primogénito.

Leamos el libro de Génesis 25:27:

“27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.

28 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.

29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado,

30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom”

Primero dice cansado y luego el mismo se expresa muy cansado ponle ojo a esto. Cuando las personas se empiezan a cansar de las diferentes situaciones en su vida empiezan a menospreciar las bendiciones. Ten cuidado con el cansancio, cuando te sientas cansado ve y metete con Dios; deja que Èl te levante y renueve tus fuerzas para que ese cansancio desaparezca y te diré porque es necesario.

La palabra cansancio significa sediento, quiere decir que si tú estas sediento y si no te sacias de Dios vas a estar sediento de otras cosas; la sed no se quita si no es saciada, tu decides si te sacias de Dios o te sacias de otras cosas. Cuando estés cansado no tomes decisiones importantes; metete con Dios porque si no tu corazón va empezar a despreciar las bendiciones que el mismo te ha dado. Dices estar cansado de tu pareja, te cansas de ella y empiezas a verle cada vez mas los defectos, “Ve, yo no le había visto tan narizón, mas gordo se esta poniendo, ve la gran panza que tiene”. Cuando antes esperabas el momentito que te llegara a traer cuando eran novios; te arreglabas y esperabas ese momento para que tu pareja llegara y pasara tiempo contigo.

A mi me pasa algo muy curioso, yo todavía cuando recibo una llamada en el celular de mi esposo todavía me late el corazón, de verdad.

¿En que momentito te cansaste de tu pareja? Cuándo quizás pasaron muchos años y pensabas que ya se te dejaba el tren. Cuando quizás pensaste que nunca te ibas a casar ¿En que momentito te cansaste? ¿Te cansaste del trabajo? ¿Ya no lo disfrutas?. Yo no sé como empezaste tu primer negocio, quizás llegaste y tu mismo lo pintaste, quizás tu lo limpiaste, quizás tu pusiste el primer escritorio; Ahora te quejas de la oficina ¿Ya se te olvido?

Ahora te quejas de pagar planilla, cuando antes ni siquiera tenías gente que confiara o creyera en tus proyectos, pero te quejas de ella.

¿Ya te cansaste? ¿Te cansaste de tu familia? ¿Te cansaste de tus hijos? Cuando quizás ni siquiera podías tener hijos y Dios te concedió el milagro ¿Te cansaste?

¿Te cansaste de tu grupo? ¿Te cansaste de cuidar personas? Cuando quizás antes nadie llegaba ¿Te cansaste? ¿No será que estas menospreciando en tu corazón lo que un día para ti fue un deleite y fue una bendición?

Yo tuve un grupo y comencé a tener treinta y cinco a cuarenta mujeres, usted no sabe cuanto me goce yo de ese grupo, me lo disfrute tanto y Dios me formo tanto allí. Una de mis primeras ovejas fue Tania, ni a patadas quería ir y hacía berrinche. Esta mujer decía “yo ni loca” ¿Cristiana yo? Jamás! Pero ahí recibió al Señor y después de un tiempo abre un grupo, en el que luchaba todos los días. Esta mujer muchas veces quería irse a su encuentro y su esposo no quería, el no quería nada con Dios. Èl le alegaba, le hacia la vida imposible. Y tenía que esconder las cosas que hacía para los encuentros debajo de la cama y me decía que tenia que esconderlas porque si la veía su esposo la regañaba. Pero algo que admiraba de ella es que no ha menospreciado cada bendición que Dios te ha dado. Hoy su esposo esta aquí, pero nunca menosprecio y dijo: No, solo por una, y por esas regañadas que me da mi marido no gracias. Dijo, no importa. Porque ella vio una oportunidad para agradar a Dios, la guardo y la atesoro.

Ustedes los que conocieron cuando teníamos la iglesia en la zona nueve, nosotros no comenzamos allí, empezamos en la zona catorce. Y Dios me empezó a recordar que nos prestaron una casa y me recuerdo que tenia unos perros muy grandes y cuando entraba a la casa olía a perro ¿Sabe que hacíamos? Entrábamos a la casa y empezábamos a lavar la casa porque apestaba a perro, fuimos a limpiar ese pedacito y lo hacíamos con tanta pasión y Dios me dijo algo ¿Te acuerdas de esa casa, te acuerdas que apestaba a perro? Hoy tienes hasta aroma en la iglesia, Dios me recordó. Tenemos que volver al pasado para ser agradecidos hoy. Que nunca se te olvide de donde Dios te saco. ¿En qué situación estabas cuando El te rescató y te salvó.

En la alabanza, ¿que tu alabanza? No había alabanza, pero en la zona nueve me recuerdo que compramos unas bocinas y teníamos una tarima de dos por un metro cuadrado, y aquí a la par había un escritorio que mi papa me había prestado y allí pusimos la consola, ¡Que tu sonido! Estaba muy fuerte, nosotros regresábamos y le bajábamos el volumen; hoy nos damos el lujo de pelear con los del sonido (son bromas) . No había alabanza y le tuvimos que hacer ganas. Ahí estaba Juanito en la batería, y ahí estaba solo e iba rápido y nosotros ¿por donde ira? No había quien cantara, el tocaba una y nosotros cantábamos otra. Habían cuatro o cinco personas nada más.

Me recuerdo que en esa casa de la zona catorce fue mi primera predica, nunca se me va a olvidar. Dios me tuvo estudiando durante un año, pero yo le había pedido que nunca me llamara a predicar y después del año Dios me manda a predicar. Esa vez yo me vestí de la mejor manera porque para mi era un honor y sigue siendo un honor, porque para mi, mi corazón se refleja y es la actitud que yo quiero que Dios vea.

Pero si solo cuatro o cinco personas y la mayoría eran familia y hasta niños, era un honor. ¿No será que ya estas tan bendecido que se te a olvidado dar gracias?

Jenny la cantante de alabanza llego a los doce años, ella cantaba en palenques para ayudar a su familia y Dios la toco y la rescato de tal forma que empieza a cantarle a Dios, eso no se nos puede olvidar.

El que toca ese teclado ¿recuerdas tu primer teclado? ¿las primeras notas? Yo hasta en eso quise servirle a Dios, yo estudie para tocar teclado y mi maestro me decía: De plano esto no es lo tuyo.

¿Sabes cuando aprecias la salud? Cuando sabes que es estar enfermo, ahí vas a apreciar la salud. Por eso es que Dios no nos da de todo de una vez, porque nuestro corazón de endurecería de tal forma que no reconoceríamos que ha sido Dios, ha sido por Èl que nosotros hoy estamos aquí de pie, ha sido su favor, ha sido su misericordia y su mano sobre nuestra vida.

Dios ha sido bueno, que nuestro corazón nunca menosprecie.

Entonces llego Esaú y ahí estaba su hermano Jacob, haciendo el potaje, venia cansado y su hermano decía: “Así te quería ver, he estado oyendo que te quejas, que estas cansado, véndeme tu primogenitura.”

La queja es señal de menosprecio, mientras que unos están cansados, otros esperan la oportunidad o la bendición para poder servirle a Dios.

Mientras estas quejandote que tus ovejas como molestan, que te siguen llamando; es que no me dejan; hay alguien más que esta preparando un potaje y dice mmm, lo veo cansado en cualquier momento me vende su primogenitura; oigo que se queja mucho, esta a punto de vender su primogenitura, y eso fue lo que le paso a Esaú.

La queja es señal de menosprecio, por eso cuando el pueblo de Israel estaba harto de estar comiendo el mana, le dijeron a Dios que querían carne. Y el Señor les dice de acuerdo les mando codornices, eso si, no van a comer ni uno, ni diez van a comer por un mes hasta que les salga por las narices por cuanto me han menospreciado.

Uno de los pecados mas serios es el menosprecio ¿Cómo saber si hay menosprecio en tu corazón?

Lo primero, empiezas a cansarte en todo y por todo encuentras defectos; cuando uno está cansado todo lo ve mal, entras a tu oficina y todo lo ves mal porque estas cansado y tu corazón empieza a menospreciar las bendiciones de Dios.

Sigamos leyendo en Génesis 25:31

“31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?”

¿Cómo así que aquí yo me voy a morir? Si aquí todos nos vamos a morir. Renunciar a su primogenitura era renunciar a sus derechos como hijo mayor.¿Y para que me sirve ir a la iglesia? ¿Para que me sirve ir al grupo? Si de todos modos sigo en las mismas; cuidado, estas vendiendo tu primogenitura. El derecho legal que tienes como hijo de Dios ¿Para que voy a leer la Biblia? ¿Para que voy a buscar la santidad si en este mundo ya no se puede? Estas vendiendo tu primogenitura.

Ve que dice en los siguientes versículos ahí mismo en Génesis 25:33

“33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.

34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.”

Eso no se queda allí, vera que fue lo que paso allí; pareciera que allí se acabo la historia pero no, continuo. Acompáñeme a Hebreos 12:15:

“15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”

Cuando nosotros menospreciamos lo que Dios nos da dejamos de alcanzar la gracia.

El menospreciar las bendiciones de Dios al final lo que provoca es amargura porque nunca estas conforme con lo que tienes; no son las cosas que tienes, no son los lugares a donde tu vas; es la inconformidad en tu corazón y la falta de gratitud juntamente con el menosprecio que provoca que tu corazón se llene de amargura. Nada te parece porque te estas amargando por dentro. No es cuanto tu tengas; es agradecer cada bendición que recibimos de Dios.

Y mira lo que dice a continuación en el siguiente versículo en Génesis 25:33:

“16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.”

La comida mas cara después del fruto prohibido fue la comida de Esaú, pago un precio muy alto.

Y dice “Porque ya sabéis que aun después,” o sea que paso algo después, la historia no se quedo allí.

Es tan clara la Biblia, por eso existe aquel dicho que dice que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Pero ya no hubo oportunidad, como aquellos que desecharon su grupo, aquellos que desecharon las bendiciones; el Señor te perdona por supuesto, pero hay ciertas puertas y no necesariamente Dios te las cierra, tu mismo las cierras y por más que quieras, dice que la procuro con lagrimas, no se volvieron abrir.

Yo decía: ¿Señor porque las procuro con lagrimas, si no le interesaba? Te voy a decir cuando la procuro; cuando empezó a ver como Jacob su hermano era bendecido, a donde él iba, le iba bien; entonces empezó a procurar. Cuando empezaba a ver como Dios prosperaba a su hermano Jacob empezó a decirle al Señor: Devuélveme otra vez la heredad, y dice que ya no hubo oportunidad.

Que no vayamos a ser como Esaú y vayamos a procurar con lagrimas nuestra herencia, pero lo mas triste es que ya no haya oportunidad.

Si quiere oír otro pasaje vaya a la parábola de la gran cena, dice que el Señor invitaba y invitaba y no quisieron, menospreciaron la cena del Señor por degustar de otras cenas o de otros banquetes que la vida te ofrece que lo único para lo que sirven es para destruir tu alma, tu familia y todo lo que posees y al final el Señor dice: “Ve y trae a los mancos, a los cojos y a los ciegos, tráelos, que mi casa se llene. Pero los que yo invite, ellos no gustarán de mi cena”. ¿Por qué para Dios el menosprecio es tan delicado? Porque Èl es Dios y Èl es quien nos lo da; que nuestro corazón nunca vaya a menospreciar y después con lagrimas vamos a decir: “Pero que hice, Dios me diste una familia y la menosprecie, Señor me diste un esposo y lo menosprecie, me diste la oportunidad de servirte en un grupo y lo menosprecie.” Y cuando empieces a ver a la gente, como Dios la levanta, la prospera y la bendice entonces empiezas a llorar.

Medita, escudriña tu corazón ¿Qué es lo que has estado menospreciando? ¿Te sientes merecedor de todo? ¿Por qué no puedes dar gracias?

¿Qué me garantiza a mi que Dios me vaya a escoger para el siguiente año? ¿Quién me garantiza que Dios va a poner los ojos sobre mi de nuevo? Y me diga: Hija te confió nuevamente porque lo has hecho bien, porque has sido agradecida, porque te has esforzado y me has dado el cien por ciento de tu misma vida ¿Quién me garantiza a mi que el otro año le voy a servir a Dios? ¿Y si Dios decide que no?

Es tiempo de agradecerle a Èl cada una de sus bendiciones y amar lo que El nos ha dado.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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