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EL PODER DE LO PRIMERO

Génesis 4.1-7 dice así:

“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «Por voluntad de Jehová he adquirido un varón». Después dio a luz a su hermano Abel. Fue Abel pastor de ovejas y Caín, labrador de la tierra. 

Pasado un tiempo, Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual Caín se enojó en gran manera y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín:

«¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido?, pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás»”.

 

Ambos tuvieron la misma oportunidad de ofrendar, sin embargo cada uno dio diferente ofrenda. Abel llevó lo primero a Dios, porque a Dios se le lleva lo primero en todo. No solo se trata de diezmar, se trata que Dios tenga lo primero. El diezmo no solo se trata de dar el 10%, se trata también que se dé lo primero.

Cuando le lugar al pecado por desobedecer La Palabra, el pecado se enseñorea de ti. En el original la frase que leímos “Pasado un tiempo” significa: En el final de los días. Esto quiere decir que Caín dio cuando a él le daba gana y como él quería. Caín daba al final, pero Abel daba al principio. Dios debe de ser lo primero en nuestras vidas, y nuestras acciones deben de demostrar lo que decimos.

Proverbios 19.3 dice así:

“La insensatez del hombre tuerce su camino y luego se irrita su corazón contra Jehová”.

 

La gente que se molesta con Dios es porque perdió el rumbo y para molestándose con Dios, porque Dios no es lo primero en su vida.

Proverbios 3.9-10 dice así:

“Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros estarán colmados con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto”.

 

Lo primero que debemos de sacar es nuestro diezmo. 

Éxodo 23.19 dice así:

“Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová, tu Dios. No guisarás el cabrito en la leche de su madre”.

 

No solo le diezmamos a Dios sino que lo traemos primero.

Hebreos 11.4 dice así:

“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella”.

Abel ofreció un mejor sacrificio que Caín, porque Abel creía que lo que lo Dios ha dicho es mejor que lo que nosotros creemos; que el camino de Dios es mejor que nuestro camino, y que Dios tiene que ser el primero en todo. 

¿Requiere fe hacer todos tus pagos primeros y después diezmar a Dios? O ¿Diezmar primero y después hacer todos tus pagos?

Dios le pidió todo el botín a Josué de la primera ciudad que conquistarán al entrar a la tierra prometida, el resto sería para ellos. Dios no puede ser el último, Él debe de ser el primero en nuestra vida.

Dios le pidió a Abraham su hijo Isaac, su único hijo, porque quería probar el corazón de Abraham, y cuando estaba justo por ofrecerlo apareció un cordero trabado; porque el dar a Dios primero te protege y trae provisión a tu vida.

1er Libro de Reyes 17.8-14 dice así:

“Luego llegó a Elías una palabra de Jehová, que decía: «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y vive allí; ahí le he dado orden a una mujer viuda que te sustente».

Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, había allí una mujer viuda que estaba recogiendo leña. Elías la llamó y le dijo: «Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba».

Cuando ella iba a traérsela, él la volvió a llamar y le dijo: «Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tus manos».

Ella respondió: «¡Vive Jehová, tu Dios, que no tengo pan cocido!; solamente tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija. Ahora recogía dos leños para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos y luego moriremos».

Elías le dijo: «No tengas temor: ve y has conforme has dicho; pero hazme con ello primero una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela. Después la harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová, Dios de Israel ha dicho así: ‘La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra’»”.

 

En ese momento había sequía en Israel, y un vaso de agua muy preciado en ese momento. Dios no envío a Elías para que ayudara a la viuda; Dios envío a Elías para que la viuda tuviera la mejor oportunidad de su vida y tuviera la oportunidad de ordenar sus prioridades. Primero va lo que Dios ha dicho y luego tu hijo y tú. Dios no necesitaba que la viuda le diera de comer a Elías (en 1ª de Reyes 17.6) Dios alimentó a Elías a través de cuervos. 

1ª de Reyes 19.5-6 dice así:

“Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: «Levántate y come». 

Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comió, bebió y volvió a dormirse”.

 

Dios tiene cuidado de aquellos que lo ponen en primer lugar en su vida. Dios alimentaba a Elías. La viuda necesitaba fe para darle de comer primero a Elías y luego a ella y a su hijo. Cuando Dios es primero en tu vida, no importa lo que el mundo esté pasando, tu provisión siempre estará lista para ti. No se trata de diezmar cuando tienes, porque el que no es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho.

1ª de Reyes 17.21-22 dice así:

“Se tendió sobre el niño tres veces y clamó a Jehová: «Jehová, Dios mío, te ruego que hagas volver el alma a este niño».

Jehová oyó la voz de Elías, el almo volvió al niño y este revivió”.

 

Cuando Dios es primero en tu vida, Él guardará tu vida y la de toda tu familia.

El diezmo no lo necesita Dios, es algo oportunidad que Dios te da para bendecirte. Si antes no diezmas porque no sabías, era por desconocimiento; pero si ahora alguien sabe que debe de hacer y no lo hace, eso es de necios. Porque si algo sucede en tu vida, tienes la autoridad para pedirle a Dios que reprenda al devorador según Malaquías 3.10-11. 

1ª de Corintios 15.20-21 dice así:

“Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho, pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos”.

 

He pasado momentos difíciles en mi vida, pero nunca he visto llegar a Dios tarde; Él siempre ha salido a mi rescate y nunca me ha fallado. 

Jesús fue la primicia de Dios, y fue dado para rescate nuestro. El diezmo no es una ordenanza del antiguo testamento, eso es una mentira del diablo, porque cuando Abraham diezmo no existía la ley aún. Abraham diezmo 800 o 1,000 años antes que la ley existiera.

Colosenses 1.15-16 dice así:

“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

 

Si Dios da lo primero, ¿por qué tú das lo último entonces? Darle tu diezmo a alguien necesitado no es bíblico porque su Palabra dice: “traed vuestros diezmos al alfolí”; si tú das a alguien lo que estás haciendo es sembrando en él y haciendo buena obra, pero eso no es contado como tú diezmo, esto es aparte de tu diezmo.

Cierra tus ojos allí donde estás y medita si Dios es lo primero o lo último en tu vida. Si tu primer cheque es para el banco, te aclaro que el banco no tiene el poder de bendecirte, Dios sí tiene el poder para bendecir tu vida.

 

 

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