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EL PODER DE LA RESURECCION

EL PODER DE LA RESURECCION

Hoy es un día en que se celebra la resurrección de nuestro Señor Jesucristo; una resurrección que nos ha traído vida y gracias a ella hoy tenemos vida eterna.

Mateo 27.51-52 dice así:

“Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron”.

La muerte de nuestro Señor Jesús hizo que el velo se rasgara y es por ello que hoy tenemos acceso libre a nuestro Padre Celestial.

Gracias a Jesús hemos nacido de nuevo, es por eso que hay personas que están muertas pero para Jesús están vivas, y hay personas vivas que para Él están muertas. La sangre de Jesús nos dio acceso a la presencia del Padre.

Si Jesús no resucita, su muerte carece de propósito; pero todos sabemos que sí resucitó y que hoy está sentado a la diestra del Padre.

Mateo 28.1-6 dice así:

“Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. De miedo de él, los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres: «No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor»”.

¿Sabías que sus discípulos no reconocieron a Jesús resucitado? Porque cuando tu naces de nuevo, hay gente que no te reconoce, porque no se explica qué te pasó.

Cuando no llega la revelación de la resurrección de nuestro Señor Jesús muchas veces hay temor en nosotros, como sucedió en los guardias que cuidaban la tumba. Cuando la resurrección no ha sido revelada a tu vida, solamente hay una tradición en ti; pero cuando la resurrección es revelada a tu vida, tu vida cambia por completo. Jesús resucitó con un gran propósito: Nuestra vida no puede ser la misma. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2.1) pero hemos sido hechos libres por Él.

Llama la atención que el ángel movió la piedra. ¿Tú crees que Jesús necesitaba mover la piedra para poder salir? No, si dice que llegó a donde estaban reunidos sus discípulos y se les presentó estando las puertas cerradas (Juan 20.19). Jesús entró, traspasó el lugar sin necesidad que le abrieran la puerta. Jesús no necesitaba que movieran la piedra para poder salir, pero era necesario para que todos aquellos que dudaban y estaban esperando ese día pudieran observar que Él resucitó de entre los muertos, que no había sistema capaz de poder retenerlo, que por más grande que fuera la piedra, nada podía detenerlo. Y yo me imagino al ángel sentado en la piedra, porque lo que antes detenía a nuestro Señor Jesucristo, ahora era utilizado para predicar. Yo quiero decirte esto de parte de Dios: Aquello que te ha detenido por años se convertirá en un altar en donde vas a predicar, porque lo que antes te detenía ahora será un testimonio del poder de Dios sobre tu vida.

Nosotros no celebramos el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo, nosotros celebramos su resurrección, y que está vivo. El mayor regalo que Jesús nos pudo haber dado ya lo recibimos y es la vida eterna.

Los grandes hombres de Dios sabían del Mesías, creían en su resurrección. Al pueblo de Israel le fueron mostradas señales, pero a Moisés le enseñaron el camino. Cuando se hace vida en ti la resurrección, tu vida no puede ser la misma. Moisés incluso rehusó a ser llamado “hijo de la hija de faraón” (Hebreos 11.24), por la promesa de nuestro Señor Jesucristo. Moisés nada más tenía la promesa que nuestro Señor Jesucristo vendría, pero nosotros tenemos ya la promesa.

Hechos 2.24-32 dice así:

“Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella, pues David dice de él: «Veía al Señor siempre delante de mí: porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia».

Hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantaría al Cristo para que se sentara en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos”.

Aquella persona que tiene la revelación de la resurrección, es imposible que sea retenida por algo, ni por el pecado, ni por la angustia, ni por la amargura, ni por el dolor porque sabes que Jesús vive. La muerte no podía retener a Jesús, por eso el apóstol Pablo decía en 1ª de Corintios 15.55: “¿Dónde está, muerte, tu aguijón?”.

David fue en gran rey, pero si algo lo mantenía con gozo era saber que Jesús, el Mesías, iba a resucitar, y por eso declaraba que su carne podía descansar. David era un hombre de tantos logros, pero a pesar de toda la fama, gloria y conquistas que tuvo, él sabía que no podía resucitar sino por medio de la resurrección de Cristo, porque él vio desde antes, la resurrección de Jesús; y por eso es que su carne podía descansar en esperanza, porque él murió sabiendo que un día su cuerpo resucitaría.

David se gozaba únicamente en la promesa que el Mesías vendría, y que sería capaz de resucitarlo de entre los muertos. Nada de lo que tú has creído es en vano, porque Jesús mismo es la resurrección y la vida ¿Has estado viviendo con la fe de un Cristo resucitado o nada más has estado siguiendo una religión? Porque no puede ser que hayan días de tanta aflicción y amargura en tu vida, sabiendo que Él resucitó; porque si David se gozaba únicamente en la promesa que vendría el Mesías, cuánto más gozo debes de tener tú, sabiendo que ya vino y que te ha dado la vida eterna.

Un alma que vive la resurrección de Cristo perdona, bendice y vive sana todos los días de su vida. El ladrón que murió al lado de Jesús también comprendió esto, porque él no lo vio desfigurado ni agonizante, él lo vio resucitado, glorificado y reinando ¿Has visto vida tú en Jesús, o no ha llegado aún esa revelación a tu vida?

Cuando la resurrección no se ha hecho vida en ti, sufres de soledad. Pero nunca dejes que esa soledad entre a tu corazón, porque Jesús nunca se olvidará de ti; al punto que en la misma cruz del calvario Él te tuvo presente. Jesús no resucitó para que tú vivieras como un abandonado.

Cuando Jesús preguntó ¿quién dice la gente soy? Resulta que Pedro acertó con su respuesta: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, en ese momento Dios uso a Pedro para recordarle a Jesús que Él era su Hijo Amado. El Padre jamás se olvidaría de su Hijo, aunque mucha gente que había recibido bendiciones de Jesús se había olvidado de Él. El único momento en que Jesús fue abandonado por el Padre fue cuando estaba en la cruz, y fue olvidado para que tú y yo fuésemos salvos mediante su muerte.pas_alfonso

Deléitate hoy en Él, en su presencia; que brote de tu corazón una gratitud hacia Él por lo que hizo por ti en la cruz del calvario. Deja que su presencia corra en tu vida, para eso resucitó; para estar contigo todos los días de tu vida.

Dale gracias a Jesús por lo que hizo por ti, porque su muerte te dio vida. Hay muchos que serán visitados por Dios y que experimentarán el poder de la resurrección en sus vidas.

Filipenses 3.10 dice así:

“Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte”.

No es lo mismo saber de su resurrección que sentir y vivir el poder de su resurrección. ¿Cuántos quieren vivir el poder de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo? Di conmigo: Señor Jesús, yo quiero vivir el poder de tu resurrección.

Vienen semanas diferentes para tu vida porque Él no murió por una fecha sino por toda una eternidad.

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