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EL LEÓN

“La provisión de Salomón para cada día era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves engordadas. Porque él dominaba en toda la región al oeste del Éufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Éufrates, y gozó de paz en todas sus fronteras.

Judá e Israel vivieron seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón. Además de esto, Salomón tenía cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. Estos gobernadores mantenían al rey Salomón y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes, y hacían que nada faltara. Hacían también traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno conforme al turno que tenía.

Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grades, y tan dilatado corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales y que toda la sabiduría de los egipcios. Fue más sabio que todos los demás hombres, más que Etán, el ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol. Y fue conocido entre todas las naciones de los alrededores. Compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de parte de todos los reyes de los países adonde había llegado la fama de su sabiduría”. 1ª Reyes 4.22-34

Cómo no iba a ser sabio el rey Salomón si dice su palabra que estudió cada animal, porque hemos aprendido mucho de estos animales.

¿Sabes por qué el león tiene una melena tan grande? Para que sus adversarios no puedan ver su punto más débil que es el cuello. El león es territorial, defiende su territorio. El mundo describe al león como el animal más seguro en su identidad; él no tiene complejos. Ellos caminan con una gran seguridad en la sábana. Y esa identidad viene también a nosotros de nuestro Padre celestial, porque Jesús es el León de la tribu de Judá. Cuando no hay identidad en nuestra vida, tenemos demasiados complejos, pero cuando sabemos que somos hijos de Dios no importa lo que la gente a nuestro alrededor piense de nosotros.

Daniel fue un hombre que fue llevado a Babilonia y estando allí le cambian su nombre de Daniel a Beltsasar. Y estando en Babilonia es convidado a los banquetes del rey, y Daniel sabía que esto era con el fin de querer cambiar sus costumbres y quitar el llamado de Dios para su vida. Pero Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey; y no permitió que ese nuevo nombre cambiara el llamado que él tenía, él seguía siendo Daniel.

Apocalipsis 5.5 dice así:

“Entonces uno de los ancianos me dijo: «No llores, porque el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos»”.

 

Jesús se entregó como el cordero pero resucitó como el león, y hoy está sentado a la diestra del Padre. A veces tenemos la visión que Jesús se quedó como cordero, pero no es así; resucitó como león con poder. No tienes por qué llorar porque debes de saber que Jesús resucitó y está por encima de cualquier problema o circunstancia que estés viviendo.

A veces cuando nos enfrentamos a nuestras circunstancias o pruebas, queremos actuar como corderos en vez de hacerlo como leones. Debemos de ser como corderos para rendirnos delante de Dios pero debemos de ser como leones ante las circunstancias, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

No debemos de llorar por lo que estamos viviendo porque Jesús ha triunfado. A veces creemos que no hay salida a nuestra situación, pero debemos de saber que Jesús ha triunfado. Cuando Jesús se presentaba en lugares endemoniados, Jesús no se presentaba como cordero sino como león, porque el león defiende su territorio. El león es de los animales más nobles que hay, siempre y cuando no te metas en su territorio.

En un documental que vi de National Geographic sobre un león; resultó que el león fue herido de muerte en una emboscada que le dieron sus enemigos. Y cuando este león regresa herido de muerte ante sus crías, seguido por sus enemigos, hace algo increíble: Muchas personas creen que lo más fuerte que tiene el león es su mordida, su quijada o sus garras, pero no es así; lo más fuerte que tiene es el rugido, porque paraliza a sus presas. Y resulta que antes de morir, este león emplea las fuerzas que aún le quedaban para dar su último pero gran rugido, a tal punto que sus depredadores se alejaron, permitiendo que las generaciones de este león vivieran en paz durante los siguientes años.

Y esto no solo por así, sino que también tiene una connotación espiritual porque la tribu de Judá de donde viene el león, también es la tribu de la alabanza. Y si tu estudias Josué te darás cuenta que Dios ordenó que siempre fuera hasta adelante Judá, la alabanza. La tribu de Judá es aquella que adora con cánticos que salen de lo profundo de tu ser.

Puedes ver que el mismo Job rugió en el capítulo 2 cuando lo perdió todo, pero existe también un capítulo 42 donde todo le es restituido. Hay ocasiones en las que no puedes entrar como un cordero delante de la presencia de Dios, sino que Dios quiere ver en ti ese león rugiente  que llevas dentro.

David era también alguien que sabía cuándo ser cordero y cuando ser león. Cuando estaba frente a Goliat y frente a esos animales salvajes que querían tomar sus ovejas, él era un león; pero cuando tocaba el arpa delante de Saúl, él era una oveja.

Amós 3.8 dice así:

“Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová, el Señor, ¿quién no profetizará?”

 

Si Dios habla, Dios cumple. Profetizar es creer y declarar aquello que va a ocurrir. Habrá alguien aquí que va a profetizar sobre su vida, que cree que Dios es digno de su confianza y de la adoración.

Dios te va a poner a profetizar esta mañana y vas a abrir tus labios para declarar las bondades de Dios sobre tu vida.

Profetiza sanidad sobre tu familia, sobre tu vida, sobre tu casa; profetiza arrepentimiento sobre tus hijos; profetiza que las bondades de Dios te seguirán todos los días de tu vida; profetiza hoy que tus finanzas tendrán vida; profetiza milagros sobre tu vida, sobre tu esposo, sobre tu esposa.

Profetiza sobre tus nietos, sobre Guatemala, sobre tu nación. Profetiza justicia sobre tu país, sobre tus generaciones.

Cuando el diablo te ve hoy levantando las manos en señal de victoria sobre tu vida, tiembla porque sabe que has decidido ser un león en lugar de cordero.

Números 24.9 dice así:

“Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren y malditos los que te maldijeren”.

El león se encorva, pero en los originales dice: “se rinde”. No importa quién te maldiga, no pierdas el tiempo en ofensas, porque Dios se encarga de eso, tú solo encórvate (ríndete) delante de Dios y el que te maldijere, será maldito.

Tú nada más cree que el León de la tribu de Judá saldrá a tu defensa, coronará y honrará tu vida.

Dile al Señor Jesús que es digno de tu confianza, que venció en la cruz y que tú perteneces al León de la tribu de Judá.

 

 

 

 

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