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El CAMELLO

No existe otro animal que resista tanto el desierto como el camello. Es un animal rumiante como la oveja; y su estómago está dividido en tres compartimentos. El camello ha sido mencionado como los más resistentes para cruzar desiertos y por eso Dios quiso que fueran mencionados en la Biblia; y a través de ellos nos enseña la actitud que debiéramos de tener cuando estamos pasando un desierto.

Uno de los compartimentos que tiene el camello es para almacenar el alimento que lo convierte en grasa, y otro es para el agua. Los camellos son muy resistentes; pueden incluso caminar por 18 horas sin parar; y llevar 500 libras de peso. Pero lo más impresionante es que cuando se alimentan entonces producen grasa y almacenan agua.

El agua en la Biblia es figura de la presencia de Dios, y el alimento es figura de la Palabra de Dios. No importa cuántos desiertos te toquen vivir, si estás lleno de la presencia de Dios, Él te va a sorprender. Los camellos son capaces de soportar grandes distancias por el alimento que almacenan dentro, ¿de qué te alimentas tú entonces?

Aún nuestro Señor Jesús dice la Palabra, fue llevado por el Espíritu al desierto, pero al cabo de cuarenta días de ayuno sintió hambre. Entonces el diablo lo tentó porque Jesús tenía un vacío físico (hambre) pero jamás un vacío espiritual. ¿Cómo vas a salir tú de los desiertos? Puedes salir fortalecido pero también puedes salir amargado; está en ti el decidir cómo saldrás.

¿De qué te alimentas en tu vida? ¿De tú trabajo, de las malas noticias o sales alimentado por la presencia y la Palabra de Dios? No importa lo que te toque vivir cada día, podrás soportarlo si te has alimentado con su presencia y con su Palabra.

El camello cuando va en el desierto se alimenta de un cactus, el cual está lleno de espinas; pero de ese cactus extrae agua. Aunque a veces las espinas lo puedan lastimar extrae agua y cuando hay escases de agua, bebe de esa agua. Hay espinas en nuestra vida y momentos difíciles que te van a tocar vivir, que depende de ti si le sacas lo bueno a ese desierto o te amargas y andas herido en todo tu ser.

Romanos 8.28 dice así:

“Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

 

El mismo Dios omnipresente es el mismo que está contigo en el desierto y el miso que está preparando todo para cuando salgas del desierto. El camello no toma lo malo del cactus nada más lo bueno y de eso se alimenta. Debemos de ser capaces de extraer lo bueno de las situaciones que nos tocan vivir en los desiertos.

 

A las patas de los camellos les llaman “patas de almohada”, porque son tan flexibles que se adaptan al desierto, no importando el terreno que les toque caminar, ellos se adaptan. Ojalá así fuéramos nosotros, flexibles en El Señor; por eso es que a los religiosos les cuesta aceptar el reino, porque no son flexibles. Pablo lo decía de otra forma en Filipenses 4.12-13:

“Sé vivir en escases y sé vivir en abundancia, en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Sin importar cuál era la forma del terreno, Pablo se adaptaba a las circunstancias.

El camello es uno de los animales que más firme y constante tiene su paso, él no lo varía, porque para atravesar desiertos en tu vida debes de ser constante y no variar tu paso. Cada vez que da un paso, sus patas sacan las piedras del camino, y el camello que viene atrás encuentra libre el camino. Se abre el camino él y para los que vienen atrás. Yo declaro que así serás tú para tus generaciones; les vas a quitar esas piedras del pecado, vas a pasar esos desiertos y vas a creer en grande.

 

La piel del camello despide un químico que es repelente para los insectos. Así debiésemos de ser nosotros que estamos ungidos, por eso entiende el Salmo 23.6 que dice:

“Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

Tienes un repelente en tu vida que te guardará a la izquierda y a la derecha, y Satanás debe de huir de tu vida cada vez que siente ese repelente en ti. El camello sabe para qué fue creado, él es feliz sabiendo que cumple su propósito. ¿Sabes cuándo llega el gozo y la aceptación a tu vida? Cuando estás dentro de la voluntad de Dios. Tú sabes que fuiste llamado a ver la Gloria de Dios.

 

Otra cualidad del camello es que tiene tres párpados y unas pestañas tan largas, que le son útiles en medio de las tormentas del desierto para seguir viendo la dirección. Por más tormentas que vengan a tu vida, si eres capaz de mantener la visión de Dios en ti, no habrá tormenta que te haga cambiar las cosas. Puedes estar viviendo momentos difíciles pero sabes que detrás de lo que estás viviendo Dios tiene tu promesa lista.

 

2ª Crónicas 9.1 dice así:

“Cuando la reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, fue a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especies aromáticas, oro en abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomón con preguntas difíciles”.

Otra figura que tiene el camello es de provisión. Cada vez que la gente oía que camellos se acercaban eran porque traían provisión.

El joven rico no fue capaz de hacer lo último que Jesús le dijo: “vender todo lo que tenía y darlo a los pobres”, y se puso muy triste. Entonces Jesús dice en Mateo 19.24:

“Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.

La aguja a la que se refiere no es la que nosotros conocemos, es una pequeña abertura que había en el muro del templo que era utilizada para ver cuando los enemigos se acercaban. Jesús nunca dijo que no entrarían los ricos en el reino de Dios, sino que los que confían en sus riquezas en lugar de Dios, no lo harían. Pero ten presente que los camellos también son figura de abundancia y prosperidad, porque la riqueza que Dios da no añade tristeza, pero si la confianza la pones en la riqueza ten por seguro que sí te añadirá tristeza. Dios me dio hoy esta palabra para ustedes: La provisión que Yo traeré para sus vidas, parecerá que es imposible pero va a llegar y no va añadir tristeza a sus vidas.

 

Cuando llegaron los sabios de oriente a visitar a María y José por el nacimiento de Jesús, dice que multitud de camellos entraron y la ciudad entera se conmovió. Debieron de haber sido muchísimos camellos. José había trabajado porque tenía la ilusión de casarse, cuando de repente le dicen que María estaba embarazada. A José le enviaron la provisión para mantener a Jesús durante esos 33 años de vida; José nada más creyó con todo su corazón que Dios lo respaldaría y así fue.

 

El camello es figura de servicio también. A Job le es quitado todo, le matan sus criados, ovejas, asnas, bueyes y demás, pero Job 1.17 dice esto respecto a los camellos:

“Aún estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: «Tres escuadrones de caldeos arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solamente escapé yo para darte la noticia»”.

A los camellos no los mataron, a los camellos se los llevaron, porque otra cualidad de los camellos es que se inclinan para llevar la carga de alguien más. Aquellos que permanecen y sirven, hasta Satanás quieren llevárselos. Dios te creó para entregar sus cargas a Él, pero también te creó para bendecir a alguien más y llevar su carga por un tiempo cuando le dices que vas a orar por él, que vas a interceder por él. Sirven tanto que el diablo quiso llevárselos.

Todos los días de nuestra vida tenemos la oportunidad de servir. Cuando Abraham buscaba esposa para su hijo Isaac, envió a su siervo Eliezer a Harán, donde vivía Betuel. Y Eliezer pide una señal: que la mujer que le dé de beber a él y a sus camellos sería la indicada. Y aparece Rebeca, quien le da de beber a Eliezer y a sus camellos. 80 litros de agua consume un camello, y si suponemos que no llegaron con tanta sed y que consumieron nada más 50 litros cada uno, son 500 litros en total. 50 veces descendió Rebeca al pozo para darles de beber a Eliezer y a los camellos. ¿Te das cuenta de esa actitud de servicio? Sin imaginar que le estaba dando de beber a sus propios camellos. Sirve a alguien más y pronto Dios traerá lo tuyo.

José servía en la casa de Potifar e iba a gobernar sobre Potifar. Dispón tu vida siempre para servir a los demás, no importando que a través de tu servicio estén prosperando económicamente porque próximamente Dios recompensará lo tuyo.

A veces Dios te usa para darle una palabra a alguien y resulta que tú te quedas sin nada, pero no te preocupes porque Dios no se queda con nada y pronto Él dará la provisión a tu vida. Dios usa hasta animales para darnos ejemplo.

 

Los camellos en sus rodillas tienen una piel callosa, al igual que en su pecho; porque cuando las tormentas son tan fuertes, los camellos se arrodillan en el desierto y la tormenta pasa por encima de ellos. Hay cosas con las cuales nunca vas a poder luchar ni ganarlas si no es de rodillas. Cuando tú te arrodillas delante de Dios, las tormentas que vivas no te harán ningún daño y serán pasajeras en tu vida.

¿Cómo un animal de estos sabe qué debe de hacer y qué no debe de hacer? Porque sabe a qué fue llamado a ser. El camello a pesar de ser uno de los animales más altos, es uno de los que más facilidad tiene para arrodillarse. ¿Sabes qué hacer cuando Dios te ha llevado a grandes alturas o te has mareado con las alturas? ¿Será que por más alturas que Dios nos lleve, debiéramos de arrodillarnos fácilmente? ¿Tendremos la facilidad de arrodillarnos cuando Dios nos prospere? ¿No será que cuando estuvimos en un tiempo de bonanza se nos olvidó doblar nuestras rodillas, y el ego llegó a nuestras vidas?

Tengo esta palabra profética para ti el día de hoy de parte de Dios: Yo podía oír camellos, y en los próximos 40 días Dios te sorprenderá con la provisión que vendrá para tu vida.

Por más alto que Dios te haya llevado o te llevó en algún momento y no lo apreciaste, Dios te dará una nueva oportunidad. Tal vez las alturas no te llevaron a doblar rodillas, pero que hoy tú puedas decirle a Dios que vas a doblar rodillas delante de Él.

Hoy es un día para pactar delante de Dios, que por más alto que Dios te lleve nunca se te pasará por alto doblar rodillas delante de Él.

Un nuevo tiempo llega hoy a tu vida, debes de estar listo para vivir, para habitar en el lugar más alto, que es a los pies de Jesús. Es un tiempo de provisión y sé que estás listo para recibirla.

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