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EL ÁGUILA

Génesis 1.20 dice así:

“Dijo Dios: «Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos»”.

Hoy te voy a hablar de un ave que mide aproximadamente 2.40 metros, la Biblia nos habla de ella a tal punto que tiene muchísimas representaciones y podríamos hablar de ella varias semanas; es una animal que nos muestra mucho sobre el carácter que Dios quiere que tengamos, el día de hoy te hablaré del Águila.

La fuerza de ésta ave depende de lo que come, y esto debe de ser una figura para nosotros, porque la fuerza de nuestra vida espiritual también depende de lo que nos alimentamos. El águila es melindrosa en el buen sentido de la palabra; mientras otras aves están dispuestas a alimentarse de insectos, carroña o cualquier otra cosa que haya, el águila no es así. Debemos de ser melindrosos para alimentarnos espiritualmente, que no te comas todas las cosas en tu vida. El águila cuida lo que come, no come cualquier cosa; escoge su dieta y no repite su alimento dos veces seguidas. No come lo que encuentra, encuentra lo que desea.

El buitre come sobras, pero el águila come lo que desea después de buscarlo y encontrarlo. No te puedes alimentar de cualquier cosa.

Lucas 15.16-18 dice así:

“Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi Padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti’»”.

 

En el original la palabra desear significa: “escoger”. Puedes orar con Dios, pero sólo tú escoges qué quieres. Llegó a tal punto la situación del pródigo, que deseó las algarrobas de los cerdos. El pecado lo llevó a tal punto de ya no sentirse merecedor de todo lo que el Padre tenía para su vida, que llegó a desear las sobras; pero tú no fuiste llamado para tomar las sobras sino para participar de la sobreabundancia que Dios tiene para ti.

Si el pródigo volvió en sí, es porque no estaba en sus sentidos completos, porque sólo alguien que está en locura quiere vivir de sobras y no desear todo lo que Dios tiene para su vida. Dios no te creó para sobrevivir, sino para vivir y escoger lo mejor para tu familia y tus generaciones. El pródigo perdió todo viviendo perdidamente por no cuidar su alimento espiritual primero que todo, porque detrás del hambre espiritual vino el hambre física.

Hay mucha gente que desea ir a la casa del Padre como lo deseó el pródigo, pero a diferencia de él, nunca se levantan y toman la dirección correcta.

El águila no tiene complejo de buitres, quienes comen lo que sobra. Cuando sabes para lo que fuiste creado, sabes que no puedes comer cualquier cosa. Cuando tu espíritu tiene una dieta saludable, tu vida será saludable. El buitre se alimenta de lo muerto, mientras que el águila no soporta lo muerto, tiene que ser vivo. De qué te alimentas tú: ¿De palabras de vida o de muerte? ¿De salud o de enfermedad? Si de algo debemos de alimentarnos es de la Palabra de Dios.

La dieta del buitre son sobras y pasa observando horas de horas, viendo a su alimento muerto. Hay gente que está volando como si fuera un buitre, hay cosas en tu vida que ya murieron y no puedes pasar horas y horas volando sobre ello. Levanta tu mirada porque Dios tiene nuevas cosas para tu vida.

Cuando el buitre come, se llena tanto que él mismo se intoxica, no puede volar y se vuelve una presa fácil. Él mismo se hace presa, mientras que el águila come lo justo para poder regresar a su hogar que está a 10,000 pies de altura, porque sabe que las alturas fueron creadas para ella.

Cuando estás alimentándote de este mundo, pronto te estarás arrastrando como el hijo pródigo y pidiendo que te den algarrobas de comer; pero cuando eres hijo de Dios sabes cuál es tu alimento y cuál es tu posición en Cristo.

Proverbios 4.20-23 dice así:

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo tu cuerpo. Sobre toda cosa que guardes, guara tu corazón, porque de él mana la vida”.

 

La misma Palabra de Dios es tu alimento. Pero ten presente que para inclinar tu oído a las razones de Dios, debes primero hacer a un lado tus propias razones; tienes que entregar todo orgullo.

La Palabra de Dios (nuestro alimento) es como espada de dos filos (Hebreos 4.12), que llega hasta el centro del corazón para partir el presente del pasado, para que a través de ella mueras a tu pasado y te extiendas hacia lo que Dios tiene para tu vida.

¿Cuándo has visto un águila amargada, afanada, turbada? Nunca, porque ellas confían en su Hacedor.

Otra de las cualidades del águila es que no emigra cuando viene el invierno. Las demás aves cuando llega el invierno, emigran hacia otros lugares donde haya aun primavera. Sin embargo, el águila no emigra, porque sabe que el invierno pronto pasará y la primavera pronto volverá. Es la única ave que hace eso, porque ella espera y recuerda lo que dijo el profeta Isaías en el capítulo 40.31: “Más los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán sus alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán”. Las nuevas fuerzas vendrán a tu vida si esperas como las águilas, en Jehová.

Casi todos los animales perciben las tormentas: el conejo se va a su madriguera, la abeja se va a su colmena, pero el águila se hace a un lado del nido y se para firme, esperando afrontar la tormenta. Cuando la tormenta va llegando, el águila no la percibe sino que la ve porque es capaz de ver una moneda de quetzal a 500 metros de distancia, tiene una visión tan grande y tan clara que cuando la tormenta está por llegar, pone sus alas en una posición ascendente para que cuando llegue la tormenta el águila pueda tomar la forma de los vientos de la tormenta, y empiece a subir en espiral hasta que pasa por encima de la tormenta y puede ver el sol. No importa qué tormenta te toque vivir, pon tus alas en forma ascendente para que esas tormentas te lleven a un nuevo nivel en tu vida.

El águila es un ave que le cree a su Creador, que sabe que esa tormenta es momentánea, que esa tormenta trae algo bueno y que removerá todo aquello que está donde no debe estar, y que viene un nuevo tiempo.

Éxodo 19.4 dice así:

“Vosotros visteis lo que hice con los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila y os he traído a mí”.

 

Dios usa al águila para describirse a sí mismo. El águila puede llevar casi el doble de su peso sobre sí misma hasta 10,000 pies de altura, cuando está haciendo su nido. Recuerda lo que dijo Jesús en Mateo 11.28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

El águila es honrosa, fiel porque tiene una sola pareja por el resto de su vida, representa poder, belleza, majestad y representa libertad.

El buitre cuando fecunda a la hembra no hace nido, y la hembra cuando ya está pronta a tener a su crías, a última hora tiene que tomar la decisión de ir a cualquier rama de árbol o si no encuentra ninguno apto, tenerlos sobre el césped porque el buitre no se preocupa de su familia, ni es fiel. Pero el águila solo percibe que vienen sus aguiluchos y busca la roca más alta para hacer su nido, que pesa más de 500 libras, y el nido tiene que estar contra una roca para que se sienta protegida por ella; y es tan detallista que prepara su nido antes que sus hijos nazcan. Imagínate lo hermosos que han de ser los nidos del águila que en la Beijing, China hicieron un estadio de forma de nido de águila.

El águila prepara de antemano su nido, aunque le lleve entre 5 y 10 años prepararlo para la nueva generación. Recuerda que también Jesús dijo que nos iría a preparar morada para nosotros en Juan 14.2. Jesús nos está preparando moradas con detalles para nosotros.

La hembra antes de tener a sus aguiluchos se quita toda la pelusa del pecho hasta que logra forrar casi todo el nido, y como eso le toma muchos días es el macho el que le provee cada tiempo de comida. Te das cuenta que el águila es una animal rápido, feroz y veloz pero a pesar de ello es amoroso y así es nuestro Dios: libertador, grande y temible; y no hay nadie que nos ame tanto como Él.

El buitre picotea tanto a sus crías que los obliga a salir del nido; por eso la Palabra dice en Colosenses 3.21: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”, pero el águila los quiere tanto que los aguiluchos no desean irse de su casa, porque tienen tal identidad con sus padres que no desean irse de allí.

La mayoría de aves lo primero que les enseñan a sus crías es a volar, pero el águila no. Lo primero que el águila les enseña a sus aguiluchos es a pararse firmes, porque si sus patas están fortalecidas podrán correr para tomar el mejor de los vuelos. Dios hoy te dice: Si eres capaz de pararte firme en la roca y si mis fundamentos están en tu vida, prepárate porque hay nuevos y mejores vuelos para tu vida; vuelos que jamás has imaginado.

Cuando los aguiluchos ya están entrenados y no quieren irse de casa, estando a 10,000 pies de altura, los sueltan. No sé qué sentirán esos aguiluchos descendiendo a esas velocidades, pero si son hijos de águila deben de estar preparados para una vida de fe, de emociones, de retos, de velocidad, de cambios y de todo para lo que fue creada.

Tengo esta palabra hoy para tu vida: Hay personas acá que tienen que dejar de dar vueltas en lo mismo, y tomar esa fe para afrontar lo que tienen que afrontar. Deja de dar vueltas por gusto porque la palabra de Dios está viva para ti y será eficaz. Hay algunos acá que han menospreciado la honra que Dios quiere darles por seguir viendo lo que ya está muerto. Pero hoy es día para que tomes esas palabras y remontes tu vuelo. Dios te ha llamado a vida y no a muerte, te ha llamado a desear todo lo que Él tiene para tu vida. 

Dile a Jesús allí donde estás que a partir de hoy serás como las águilas, que no dependerás de lo que encuentres sino que encontrarás lo que deseas y que deseas todo lo que Jesús tiene para tu vida y tus generaciones.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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