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EL AGUILA 3ª PARTE

Salmos 103.5 dice así:

“Quien me satisface con todo lo mejor y me rejuvenece como un águila”.

Recuerda que Dios te da y Él te hace. Si Dios hace primero en nuestras vidas, esos procesos que llevamos, grandes cosas vendrán a nuestra vida.

La provisión sin proceso te debilita. Hay gente que empieza a volar tan rápido, que por no estar fortalecidos, ya no pueden detenerse y terminan destruyendo su vida.

Dios tiene tantas promesas, pero sabe cuándo darlas. La ley en Guatemala te permite tener licencia de conducir automóvil a los 16 años, pero no todos a esa edad están listos para tener esa licencia; el único que sabe si el hijo está preparado es el papá.

Abraham no se debilitó en ver su cuerpo como muerto sino que se fortaleció en la promesa, pero aquí estamos hablando de un Abraham que ya había sido procesado, y que al principio no le había ido tan bien porque se desesperó pretendiendo conseguir ese hijo mediante su esclava Agar.

Cuando Abraham podía hacer hijos, no esperó en El Señor; pero cuando ya no podía hacer hijos, entonces Dios lo hizo. Porque cuando puedes hacerlo y no haces lo correcto quiere decir que no estás listo para recibir lo que Dios tiene para tu vida; pero cuando te rindes delante de Dios y aunque puedes hacer, no haces porque esperas en El Señor, Dios te dará lo que te ha prometido.

Recuerda que todo te es lícito, pero no todo te conviene. No metas las manos, espera en El Señor y muévete en fe, y Dios que todo lo ve, compensará tu fe y serás como el águila, con fuerzas renovadas y más fuerte.

Las personas que aprenden a esperar en el Señor se vuelven más fuertes porque no ven salida por ningún lado y Dios te da la fuerza. Tomar una mala decisión en los momentos de proceso por querer salir del dolor que estamos viviendo es atrasar las promesas de Dios. No quieras salir rápido del dolor, mejor ve delante de Dios para que te consuele y puedas recibir nuevas fuerzas.

Esperar no es sinónimo de inmovilidad, el águila entiende que el proceso que está viviendo lo único que hará, es volverla una mejor águila; ¿por qué entonces no crees tú que Dios busca hacerte una mejor persona mediante el proceso que estás viviendo? Ten paciencia y espera en El Señor.

Deuteronomio 32.11 dice así:

“Como águila que revolotea sobre el nido y anima a sus polluelos a volar, así el Señor extendió sus alas y, tomándolos, los llevó a cuestas”.

 

El águila despierta a sus polluelos porque están tan cómodos que quieren quedarse allí para siempre, pero ten presente que el acomodamiento trae debilidad. El deseo del águila es que sus polluelos aprendan a volar y es por ello que los lanzan desde 10,000 pies de altura y si no logran volar, a 1,000 pies los recogen porque ellas conocen el tiempo exacto. Pero esos 9,000 pies que el aguilucho viene cayendo intentando aprender a volar, el águila está vigilando que nada le pase.

Aún en los procesos en los que Dios nos mete, Él mismo está vigilando que nada te pase, porque Él sabe hasta dónde soportarás y hasta dónde serás formado; pero te quiere ver volar alto y bendecirte.

La gallina es un ave que pasa cacaraqueando todo el día, son semejantes a aquellos que pasan chismeando y quejándose todo el día. El águila no nació para ser gallina sino para volar en las alturas.

A la gallina le dan de comer, son como la gente que siempre les gusta estar dando lástima, para que alguien más les lleve algo; en lugar de creerle a Dios que volarán y que Dios les dará la provisión justa para su vida. Al águila le gusta cazar por el contrario, no se conforma con lo que le das. El águila come lo que desea.

Hay gente que necesita que Dios revolotee sobre sus vidas para sacarlos de su comodidad. Recuerda cuando Jesús les dice a sus discípulos que se adelanten al otro lado de la rivera después de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús sabía perfectamente que iba a haber una tormenta. Y a la cuarta vigilia (entre 3 y 6 am) Jesús se les aparece caminando en el mar; los discípulos se asustan pero Jesús los conforta con ánimo, porque Él los estaba sacando de su comodidad, porque son los momentos difíciles los que nos forman.

Jesús no se fue con ellos desde un principio porque quería meter a sus discípulos a un proceso de crecimiento.

Esto me recuerda a una ocasión en que fui a una montaña rusa, pero no tenía la altura requerida para poder subirla. Y yo veía a mis amigos subirse y bajarse y hablar de sus experiencias, y yo anhelando poder subirla, hasta que un día llegué a esa altura y pude subirla; y algo similar es la fe: llega un día en que tu fe crece lo suficiente para poder conquistar las promesas que Dios te ha dado.

A mayor nivel de fe, mayores son las emociones y mayores son las glorias, el gozo, la alegría y las experiencias que llegas a vivir. No huyas de los procesos, porque ellos te desacomodan.

Si hoy pudiéramos vernos espiritualmente, tal vez veríamos algunas partes de nuestro cuerpo sin plumas, y nos daríamos cuenta que estamos en pleno proceso de formación, porque nos estamos rejuveneciendo.

La serpiente no es enemigo para el águila adulta pero sí para las pequeñas, es incluso de sus comidas favoritas, porque la serpiente sí puede subir al nido, pero los aguiluchos perciben cuando hay peligro y empiezan a gritar de tal forma que los padres lo escuchan y llegan a matar a la serpiente. Yo espero que aquí haya padres dispuestos a defender sus nidos y que seas agresivo con la Palabra de Dios, porque recibiste la autoridad de Jesús para hoyar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, para que te levantes hoy en contra de ese juego llamado “Charlie”, el cual es brujería.

A David lo desacomodan tanto que revolotea. A David lo ungen como rey pero pasan más de 10 años hasta que lo coronan como rey. La posición y la bendición estaban listas, pero el corazón de David no. David tenía que pasar por ese proceso también, porque nadie se escapa del proceso de formación de Dios. Lo más hermoso no era el palacio que iba a llegar a tener, sino el corazón que iba llegar a tener.

David tuvo a Saúl para matarlo, pero no lo hizo. Podía matar de una vez al que lo perseguía y así tomar la bendición que Dios tenía para su vida. Pero aun así no lo hizo porque sabía que la posición no era lo grande, lo grande era el corazón y lo que Dios estaba haciendo en su vida.

Dios también desacomodó a Elías, el proceso no es figura de que no haya movimiento.

1ª de Reyes 17.8 dice así:

“Luego llegó a Elías una palabra de Jehová, que decía: «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y vive allí; ahí le he dado orden a una mujer viuda que te sustente»”.

 

Job 39.27 dice así:

“¿Fuiste tú quien ordenó que el águila remonte el vuelo y haga su nido en las alturas?”.

 

¿Quién crees que le ordena al águila remontar su vuelo? Es Dios. Job tiene una curiosidad, porque esto lo dice en el capítulo 39 pero en el 42 Job es restituido al doble en todo, porque Job observaba las águilas.

Hoy te traigo una orden de parte de Dios: Es tiempo que aun en medio de los procesos, empieces a remontar el vuelo.

Dios estaba desacomodando la vida de Job, porque Job llevó un proceso muy largo y duro, pero desde el capítulo 2 Job nunca halló despropósito alguno en lo que estaba viviendo.

A Elías en medio de esa escases económica le envío a la viuda. En medio de esa situación Dios lo envía a pedirle a la viuda el único alimento que ella tenía. También cuervos llegaron a alimentar a Elías.

Cuando Dios da una orden, no hay quien pueda quitar lo que Dios ha determinado en tu vida, cuando eres capaz de esperar y confiar en Él y en su proceso. El proceso del águila dura entre 120 y 150 días; en estos próximos días Dios ha preparado provisión para tu vida, y Dios ha dado orden si eres capaz de esperar en Él.

Hay quienes piensan en guardar lo que tienen para sus hijos o para el retiro, pero ten cuidado; si Dios te lo está pidiendo es porque sabe que a través de entregar eso que guardas alcanzarás bendición, porque al rato de allí saldrá la provisión sobreabundante y saldrás del proceso y reconocerás que Dios estuvo contigo.

El águila cuando está madurando en ese proceso, no puede volar tan alto porque no tiene el mejor plumaje. Es en ese proceso donde Job le dice a Dios lo del versículo 27, porque cuando el águila no está en su mejor momento no vuela, se remonta. Ni con la mejor tecnología han podido sacar un radar como el que tiene el águila, quien puede medir las ondas térmicas del viento para saber qué viene con calor y con frío para saber cuál es la corriente perfecta para hacer menos esfuerzo, porque su plumaje no es el mismo, y poder remontar el vuelo más alto. Esto es cuando en tu vida empiezas a remontar el vuelo; en medio de los procesos que estás viviendo, porque aunque ves para todos lados y no ves posible esas alturas, reconoces que estás en el viento correcto del Espíritu Santo y que llegarás a donde se supone que no podías.

A Job le es devuelto todo al doble en el capítulo 42. Dios sorprendió a Job al final de su proceso; sus nuevas hijas llegaron a ser las más hermosas de toda la región. El viento correcto te hace llegar a esos lugares donde antes no podías llegar; porque el viento de la presencia, la Palabra y la obediencia a Dios, te llevará a donde Dios se ha propuesto en tu vida.

Hay un día en que Dios te da una orden de remontar, por cuanto has esperado. Espera en Dios, porque eso traerá nuevas fuerzas a tu vida, porque si esas decisiones te están causando debilidad es porque no estas esperando en Dios.

No te adelantes al proceso, vive el proceso, adora en el proceso y verás cómo Dios va a rejuvenecerte y hacer todas las cosas nuevas.

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