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EL ÁGUILA 2ª PARTE

EL ÁGUILA 2ª PARTE

El águila caza a la serpiente pero jamás pelea con ella en tierra, siempre la lleva a las alturas, porque no hay batalla que no puedas ganar en las alturas. Y era necesaria la prédica de la semana pasada, porque es imposible ir a nuevas alturas con temores; es imposible llevar procesos que Dios quiere en nuestra vida, con temores aún.

¿A cuántos les gustan las bendiciones? Veo que a todos ¿A cuántos les gustan los proceso? Veo que ya no son muchos.

Salmos 103.5 dice así:

“Quien me satisface con todo lo mejor y me rejuvenece como un águila”.

 

El salmista está diciendo que no solo Dios tiene preparada la mejor provisión para mi vida, sino que me va rejuvenecer como se rejuvenece el águila. Cuando el águila se rejuvenece lleva un proceso en donde bota el plumaje, y es el momento más difícil para el águila porque el águila dedica de dos a tres horas para el mantenimiento de su plumaje, ellas aman su plumaje. Ahora imagínate cuando empieza a quedarse pelona, es de las etapas más difíciles de su vida, y también la de las diferentes aves; pero hay aves que mueren porque no soportan internamente el cambio que están sufriendo, pero el águila es una de las aves que sí lo tolera.

La mayoría de nosotros queremos las bendiciones de Dios pero no los procesos de Él, porque esos si no nos gustan. Las bendiciones de Dios son maravillosas, pero los procesos de Dios son los que nos transforman y vuelven fuertes. Hay personas que reciben tanta provisión que se vuelven débiles porque siempre quisieron recibir la bendición de Dios pero no sus procesos, pero lo que te vuelve fuerte son sus procesos.

Provisión sin proceso es igual a comodidad segura. David tenía tanta provisión que un día ve a una mujer bañándose (Betsabé), y en lugar de estar peleando la batalla se puso a ver cómo se bañaba ella. David se acomodó de tal forma que se puso a ver lo que no debía; porque provisión sin proceso igual a comodidad, pero provisión y proceso traen nuevas fuerzas a tu vida.

Si no te gustan los procesos, tienes que tener claro que el día en que se vaya la provisión y venga la escases, también se irán las fuerzas, porque tu vida dependía de lo que de Dios vendría y no de lo que Dios haría en tu vida.

Hay mucha gente que nada más ha recibido a Jesús en su corazón pero no han recibido sus procesos, y por eso no viven de acuerdo al propósito que Dios tiene para sus vidas, porque quisieron de Jesús nada más la vida eterna, pero no el proceso que Él tenía para ellos.

Cuando Jesús ve que Pedro no ha pescado nada toda la noche y le dice: “Boga mar adentro”; Pedro le contestó: “No hemos pescado nada toda la noche pero por tu palabra echaré la red”; y dice que juntaron gran cantidad de peces. En ese momento Jesús le pide a Pedro que lo siga, porque no es lo mismo seguir a Jesús teniendo la barca vacía que llena. “Te haré pescador de hombres” le dijo Jesús, porque la pesca la podía tener pero hacer de Pedro alguien diferente mediante los procesos, es diferente.

En la cueva de Adulam, David se topó con personas endeudadas, frustradas, afligidos, etc., pero cuando se iba a hacer el templo fueron los que más ofrendaron. Uno de ellos era tan buen guerrero, que su espada se le quedó pegada tres días. Pero David, que era un hombre con unción y palabra fue utilizado por Dios para hacer de ellos lo que nadie podía hacer.

Filipenses 4.11-13 dice así:

“No lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo. Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones”.

 

Lo más valioso que el apóstol Pablo había logrado es aprender a vivir en toda clase de circunstancias. Pablo sabía de dónde venía su fuerza, en Dios que se le había revelado en medio de esos procesos. Hay quienes tienen mala actitud que no llegan a aprender nada en los tiempos de escases que les toca vivir. Debes de aprender que en esos momentos de escases Dios está formando algo en tu vida y que estás en un proceso; porque hay quienes no pueden soportar cuando “ese todo” llega a sus vidas, porque no aprendieron nada en su proceso de formación, entonces en lugar de venir fuerza a su vida, viene debilidad; porque en el proceso en vez de dejarse formar por Dios, se amargaron.

Cuando en esos procesos aprendes a ser formado y a rendir tu vida, Dios hará cosas nuevas porque si no un día solo tendrás provisión y no proceso en tu vida. Tendrás dinero pero no tendrás transformación en tu vida. Dios quiere bendecirte en sobremanera, pero quiere verte transformado.

Romanos 4.16-20 dice así:

“Por eso, la promesa es fe, para que sea por gracia, a fin de que sea firme para toda su descendencia, no solamente para la que es por la Ley, sino también para la que es de la fe de Abraham. Él es padre de todos nosotros, como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones». Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.

Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia». Y su fe no se debilitó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció por la fe, dando gloria a Dios”.

 

Abraham tuvo la oportunidad de ser renovado, y vaya que su fe si lo fue.

El águila tiene el siguiente proceso en tres ocasiones de su vida: cuando está enferma, cuando está cambiando su plumaje y cuando muere. Ella busca un risco muy alto y se acuesta en él, y extiende sus alas hacia la luz del sol. Y se pone en esos lugares tan altos cuando va a morir, porque le gusta ver la caída del sol; aún en ese momento de muerte física, le gusta estar en la luz. Por otro lado, hay personas que cuando vienen las situaciones difíciles a sus vidas, en lugar de buscar la luz, buscan las tinieblas y se encierran en vicios que lo único que traen es más dolor a sus vidas. No llega la promesa, entonces te regresas al mundo; hablas palabras violentas contra Dios porque la promesa no está firme en tu vida, porque no es allí donde debes de poner tu fe, sino que en Dios.

 

El águila extiende sus alas en señal de decirle a Dios: “Has lo que tengas que hacer en mi vida, estoy en buenas manos”. Tu vida no la rige una promesa, la rige el Dios que la ha determinado.

Las promesas que Dios deposita en aquellas personas y que pueden mantenerla por generaciones, son generaciones que pueden soportar procesos.

Abraham recibió una promesa y estaba viviendo lo contrario a ella, tenía su cuerpo como muerto pero no dudó de Dios. El proceso hace algo en nosotros.

Muchos están conscientes de lo que Dios ha prometido, lo que no están es confiados de lo que Dios va a hacer en ellos. Confía en que Dios va hacer algo enteramente nuevo en ti. En esta vida hay procesos: hay momento en los que el plumaje se cae y otros en los que te los van a arrancar, esos procesos que duelen, José los vivió: le quitaron la túnica de colores y le dieron la túnica de esclavo, le quitaron la de esclavo y le dieron la de reo, le estaban arrancando todo en su vida; pero él no sabía es que Dios ya había dado la orden de una nueva túnica que no se la podrían quitar. Hay una túnica que recibes, en la que Dios te honra y que jamás te podrán quitar.

José con cada proceso estaba siendo bendecido, porque lo acercaban más a su propósito. José tenía tan solo 30 años cuando llegó a ser gobernador de Egipto.

A mayor humillación, mayor exaltación; a mayor proceso, mayor victoria; a mayor rendición, mayores serán los lugares de honor donde Dios te pondrá.

Hay mucha gente que alcanza tantas cosas por fe, pero jamás llega a poder controlarlas porque no ha sido preparada en procesos. Y eso pasa incluso con algunos gobernantes, creemos que podrán gobernar una nación entera cuando son incapaces de gobernar su propia vida.

Los procesos te llevan al límite de tus habilidades, donde tus habilidades ya no pueden. El águila es tan habilidosa, que cuando desciende puede alcanzar velocidades de 130 millas por hora (210 km/h), pero cuando sus alas están extendidas al sol y sin plumaje, reconocen que su habilidad no es suficiente, sabe que sus habilidades las está perdiendo y que es necesario rejuvenecerse, para poder volar como lo hacía antes. Y solo es capaz de hacerlo creyendo que sobrevivirá el proceso de rejuvenecimiento.

Ni todo el dinero del mundo podrá darte las fuerzas que solo Dios puede dar, lo que Dios va a hacer hoy en ti, nada ni nadie lo podrá hacer; serás renovado por el poder de Su presencia. Tu matrimonio, tu familia, tu trabajo no serán lo mismo.

Hay días en los que tal vez crees que no puedes más, pero ve delante de Jesús, porque te vas a levantar, y vas a renovar tus fuerzas en Él. Permítele hoy a Dios que haga en tu vida lo que no le has permitido que haga. Ve hoy hacia la luz y extiende tus manos hacia el sol de tu vida que es Jesús. Nunca te rindas ante la adversidad, únicamente ríndete ante Dios.

Vienen nuevas fuerzas para tu vida. Si tu actitud no ha sido la mejor en ese proceso, que hoy le puedas decir: Te rindo todo a ti Dios. Las nuevas fuerzas vienen cuando eres capaz de rendirte delante de Dios, en esos procesos que Él tiene para tu vida.

El águila madura suelta hasta tres veces todo su plumaje antes que la llamen “águila madura”, que así puedas ser tú delante de Dios, entonces las promesas no serán pasajeras en tu vida. Las promesas serán de generación en generación sobre tu vida y tu descendencia.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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