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DISEÑADOS PARA VIVIR LLENOS

El diseño original de Dios es que nuestra vida siempre se mantenga llena y no vacía. Cuando no nos llenamos de Dios, nos llenaremos de algo más, la pregunta es: ¿de qué nos estamos llenando?

Efesios 4.8-10 dice así:

“Por eso las Escrituras dicen: «Cuando ascendió a las alturas, se llevó a una multitud de cautivos y dio dones a su pueblo».

Fíjense que dice «ascendió». Sin duda, eso significa que Cristo también descendió a este mundo inferior. Y el que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, a fin de llenar la totalidad del universo con su presencia”.

Dios tiene la capacidad de llenar todo en nuestra vida, la pregunta es: ¿te vas a dejar llenar por Él?

Génesis 1.27 dice así:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

 

La palabra “imagen” significa: sombra. Quiere decir que el deseo de Dios es que exista una conexión entre el cielo y la tierra, y por eso Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Ahora imagínate cuando Adán y Eva estaban en el huerto y recibieron la bendición de Dios. Ellos estaban llenos, eran fructíferos, estaban señoreando la tierra y estaban cubiertos de la gloria de Dios.

Pero si ellos estaban tan llenos ¿en qué momento se vaciaron? Cuando dudaron. Cuando tú y yo dudamos nos empezamos a vaciar. Por eso es que Dios te llena, pero la duda te vacía; por eso no solo se trata de llenarte, sino de permanecer llenos.

No es lo mismo una persona que no cree, que una persona que duda. La persona que duda es porque su fe fue herida, pero la persona que no cree, simplemente no cree. Si tú dudas, las promesas que Dios te da se empiezan a caer y no se materializan porque no podemos retener lo que Dios nos dijo.

Cuando el diablo se da cuenta de que una persona está vacía, entonces empieza a llenarlo de mentira, de dudas, depresión, desánimo, de todo lo opuesto a lo que Dios te llena, porque él sabe que lo único que puede desconectarte es la duda hacia Dios.

Lo que más me impresiona es que la gente retiene más lo malo que lo bueno. Solemos guardar toda esa amargura, rencor, dolor, etc.

¿Qué puede producir la duda en tu vida?

  1. El que duda, nunca descansa.

Hebreos 4.1-4 dice así:

“Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. También a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; a ellos de nada les sirvió haber oído palabra, por no ir acompañada de fe en los que oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: «Por tanto, juré en mi ira que no entrarían en mi reposo», aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo”.

 

La persona que siempre está dudando no tiene reposo, pero la que sí cree reposa. Puedes creerle a Dios y salir lleno de aquí en base a lo que oíste, o también puedes salir vacío si no creíste en nada lo que escuchaste. La persona que siempre duda, no puede descansar, tiene insomnio en las noches, está pendiente en el whatsapp, y no se enfoca, porque está angustiada por los afanes. Tú decides entonces si le crees a Dios, o si decides afanarte.

 

  1. El que duda se hunde.

Cuando Jesús se les aparece a sus discípulos en las aguas, Pedro sale de la barca y camina sobre las aguas hacia donde estaba Jesús. Pedro caminó sobre las aguas por su fe, porque Dios siempre va a honrar tu fe, por muy loca que parezca. Pedro estaba lleno de fe, pero de repente deja de ver a Jesús por ver a la tempestad, empieza a dudar y entonces empieza a hundirse.

Mateo 14.31 dice así:

“Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?»”.

 

Pedro sí tenía fe, poca pero tenía. Hay dos niveles de fe y tú decides cuál quieres: 1) Los que tienen tal fe y tal fortaleza que caminan de un forma sobrenatural sobre las aguas; y 2) los que tienen tan poca fe que desean que Dios extienda su mano y los saque de donde están, ¿cuál de las dos quieres?

¿Cómo está tu tanque de fe el día de hoy? ¿Está lleno? ¿Está a la mitad? Dios desea que tu tanque esté siempre lleno, para que tú tengas esa autoridad y convicción para hacer obras portentosas sobre la tierra.

 

  1. El que duda, enmudece.

Lucas 1.8-13 dice así:

“Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios, según el orden de su clase, le tocó en suerte entrar, conforme a la costumbre del sacerdocio, en el santuario del Señor para ofrecer incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Entonces se le apareció un ángel del Señor puesto de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se turbó y lo sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: «Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oído y tu mujer Elisabet dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan»”.

 

Lo primero que el ángel le dice es: “tu oración ha sido oída”. Hay gente que tiene fe para pedir pero no tiene la misma fe, para cuando viene el milagro. No solo basta con tener fe, pero es necesario permanecer con fe porque resulta que la fe está lista, el milagro está listo, pero resulta ser tú el que no está listo, y eso te impide disfrutar tu bendición.

Más adelante en el versículo 18-20 dice así:

“Zacarías preguntó al ángel: «¿En qué conoceré esto?, porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada».

Respondiendo el ángel, le dijo: «Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios, y he sido enviado a hablarte y darte estas buenas nuevas. Ahora, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo, quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto suceda»”.

 

Hay veces que Dios tiene que enmudecerte porque si no vas a contagiar a otros de tu incredulidad. La amargura se contagia, la depresión también, y la falta de fe también. ¿Por qué crees que la gente que duda no puede declarar la Palabra con libertad? Porque dudan y no reconocen el poder que hay en su palabra.

Cuando tú le crees a Dios y reconoces el poder que Dios te ha dado sobre tu vida, entonces vas a ver cómo el poder de Dios se manifiesta sobre tu vida. Si creyéramos más en la autoridad que Dios nos dio, entonces no habría situación que no pudiéramos vencer.

Todo lo creado, visible e invisible tiene oídos para la voz tronante de Dios para que tú abras tu boca y empieces a declarar el poder de Dios sobre ellas.

¿Cómo supo Elisabet que Juan se tenía que llamar el bebé? Porque Dios se lo dijo a ella, y para ello era necesario que Zacarías enmudeciera para no entorpecer los planes.

Dios necesita tan solo a uno que le crea, por eso dice la Biblia que con uno que creyere tú y tu casa serán salvo.

Lucas 1.62-64 dice así:

“Entonces le preguntaron por señas a su padre cómo lo querían llamar. Él, pidiendo una tablilla, escribió: «Juan es su nombre». Y todos se maravillaron. En ese momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a bendecir a Dios”.

 

La duda puede cerrar tu boca pero cuando vuelves a llenarte de Dios y vuelves a creer en Él, Dios desata tu lengua y te da autoridad y potestad en la tierra. Lo que la duda cerró, la fe lo abre sobre tu vida. Yo declaro hoy que viene un rompimiento sobre tu vida, y vas a empezar a declarar aquellas cosas que has estado esperando pero que por alguna razón has dudado y has permanecido mudo, y vas a empezar a ver milagros en tu vida, familia y aquí en la tierra.

Medita allí donde estás ¿cuánto tiempo has perdido por estar dudando? ¿Qué hubiera pasado si Pedro no hubiera dudado? Seguramente él hubiera corrido sobre las aguas durante mucho tiempo. ¿Qué hubiera pasado con Zacarías si no hubiera dudado? Hubiera proclamado inmediatamente el mensaje del ángel. ¿Dónde estarías tú hoy si le hubieras creído a Dios desde el principio? Seguramente estarías a otro nivel.

Yo he llegado a una conclusión entonces: ¿Por qué hay cosas que nunca se han visto sobre nuestra vida? Porque no hay fe, y recuerda que Jesús hace en tu vida conforme a tu fe (Mateo 9.29). Pero cuando te dejas llenar por Dios, todo es hecho conforme a toda esa fe que tienes.

Ya no hables de la montaña, háblale a la montaña. ¿Qué tienes en frente que no te deja avanzar? Dios te ha dado la orden de declarar pero el diablo te ha llenado de duda. Empieza hoy a cambiar tu forma de hablar.

Hoy declaro proféticamente que algo se rompe en tu interior en el nombre de Jesús, y tu fe y tu lengua es desatada. Toda duda se va de tu vida, y viene la llenura del Espíritu Santo. Empieza a abrir tu boca y a declarar las bendiciones de Dios sobre tu vida.

Llévanos a niveles altos Padre, a Tú sobrenaturalidad en el nombre de Jesús.

 

 

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