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DISEÑADOS PARA VENCER

DISEÑADOS PARA VENCER

Romanos 8.35 y 37 dice así:

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

 

No hay nada que nos pueda separar del amor de Cristo. El amor de Dios en nuestras vidas nos convierte en más que vencedores. El diseño original de Dios para nuestras vidas es que seamos más que vencedores.

Uno de los guerreros más impresionantes que hay en la Biblia es el rey David. Hoy vamos a descubrir por qué era un guerrero y vamos a ver cómo David se enfrentó a varios gigantes y los venció.

El primer gigante que David enfrentó fue Goliat, quien media casi tres metros de altura; y quien durante cuarenta días retó al pueblo de Israel. 

1ª de Samuel 17.38-40 dice así:

“Saúl vistió a David con sus ropas, puso sobre su cabeza un casco de bronce y lo cubrió con una coraza. Ciñó David la espada sobre sus vestidos y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: «No puedo andar con esto, pues nunca lo practiqué».

Entonces David se quitó aquellas cosas. Luego tomó en la mano su cayado y escogió cinco piedras lisas del arroyo, las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y con su honda en la mano se acercó al filisteo”.

 

David no pudo utilizar la armadura que el rey Saúl le había dado porque David tenía un pensamiento diferente: La estrategia de David no era defensiva, sino que era ofensiva, de ataque. David sabía quién era él en Dios.

David escogió 5 piedras porque sabía que Goliat tenía cinco hermanos y sabía que no se iba a enfrentar únicamente a un gigante sino con los cinco.

Hoy vamos a conocer los 5 diferentes gigantes que se pueden levantar en nuestras vidas, pero no sólo se trata de enfrentarlos, sino también de vencerlos:

 

2ª Samuel 21.15-17 dice así:

“Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel. David descendió con sus siervos y pelearon contra los filisteos. David estaba cansado, e Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y que llevaba ceñida una espada nueva, trató de matar a David; pero Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David juraron diciendo: «Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel»”.

 

¿Por qué Dios usa gigantes? Porque Dios quiere demostrarnos que aun y cuando parecen más grandes que nosotros, nosotros podemos vencerlos si usamos las estrategias de Dios.

Isbi-benob es el gigante del “oportunismo”. Este gigante aparece cuando nos cansamos. El enemigo sabe cuándo actuamos más allá de nuestras fuerzas. El cansancio es enemigo de la unción. Hay gigantes que están esperando a atacarte y sucede cuando estás cansado porque eres vulnerable.

Este gigante aparece cuando tú no renuevas tus fuerzas, por eso el reposar no es una sugerencia de parte de Dios, es un mandato. Dios sabe que cuando un hijo no reposa está en riesgo de toparse con este gigante.

Trata de descansar y apagar aunque sea un día tu celular. La gente que no puede hacer eso denota que no pueda estar un día en quietud con alguien. Dios necesita que tu mente descanse para que puedas entrar en el reposo.

Cuando estamos cansados tomamos las peores decisiones de nuestra vida. Una persona cansada empieza a ver todos los defectos en su pareja, pero si tú descansas Dios va a renovar ese amor por tú pareja. Te cansaste de tú familia, de la santidad y comienzas a contemplar el pecado y te preguntas: ¿qué tiene de malo? Tiene mucho que ver. Cuando una persona está cansada su visión se empieza a distorsionar.

Este gigante llevaba una espada nueva porque siempre va a buscar nuevas estrategias para derribarte. Esaú vendió su primogenitura a Jacob por estar cansado. La gran decaída en los ministros ha sido por el cansancio,  por eso debemos de renovar nuestras fuerzas.

 

2ª de Samuel 21.18 dice así:

“Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai, el husatita, mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes”.

 

Gob significa: “un hoyo”. Saf es el gigante del hoyo. Este gigante aprovecha la ocasión para meterte en el hoyo de la desesperación. Tienes que saber identificar cuando este gigante se levanta, provoca que tú te desesperes y que no encuentres salida.

Este gigante te va a hacer creer que no salida para ti.

El Salmo 103.3-4 dice así:

“Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias”.

 

La gente que se quita la vida es porque este gigante los metió en el hoyo y no ven salida para la situación que vive. Cada vez que te encuentres en una situación difícil pon tu mirada hacia arriba porque de arriba viene tu socorro.

 

1ª de Crónicas 20.5 dice así:

“Y hubo otra guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat, el geteo, cuya lanza tenía un asta tan grande como un rodillo de telar”.

 

Lahmi significa: “retirarse, volver al pasado”. Este gigante quiere que tú regreses a donde Dios te sacó. Siempre te está recordando tu pasado; siempre te va proponer a que regreses; siempre te va a traer recuerdos.

Hay veces que las cosas no salen como queremos y queremos regresar al pasado. El pueblo de Israel, quiso regresar a Egipto porque veían incierto el paso por el desierto. La Palabra dice en Hebreos 10.39 que nosotros somos de los que no retrocedemos.

Cuando una persona no recibe las promesas entra el temor y empieza a fingir su fe; porque hay una frustración y duda en su corazón.

1ª Timoteo 1.5-6 dice así:

“Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por eso te aconsejo que avives el fuego del don Dios que está en ti por la imposición de mis manos”.

 

La fe que tú tengas, la vas a pasar a tus generaciones. Si tú no tienes fe, tus generaciones tampoco la tendrán, si tú finges tú fe, también tus generaciones lo harán; pero si tú le crees a Dios tus generaciones serán benditas.

El fuego se apaga cuando empiezas a fingir la fe, pero se aviva cuando empiezas a creer con todo tu corazón en Dios.

No dejes que este gigante te desespere por no haber alcanzado tus bendiciones en este año.

 

2ª Samuel 21.20 dice así:

“Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos y otros doce en los pies, veinticuatro en total; también el descendía de los gigantes. Este desafío a Israel, y lo mató Jonatán hijo de Simea, hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos”.

 

Este es el gigante sin nombre. Este es el gigante de la exageración y se levantan para que todo se exagere en tu vida. Tienes una diferencia con tu pareja y te quieres divorciar. Provoca que veas las cosas más grandes de lo que son. 

De los doce espías que exploraron la tierra de Canaán 10 fueron derrotados por el gigante de la exageración, ellos se veían como langostas a su lado decían.

 

1ª Samuel 17.40 dice así:

“Luego tomó en la mano su cayado y escogió cinco piedras lisas del arroyo, las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y con su honda en la mano se acercó al filisteo”.

 

Este es el gigante del temor. Una persona con temor difícilmente puede avanzar porque queda totalmente paralizada. ¿Sabes cómo venció David a Goliat? David escogió cinco piedras del arroyo, piedras que estaban formadas a través de los roces que no son agradables pero que son necesarios.

Las piedras luego las puso en el saco pastoril porque hay veces que Dios te esconde donde nadie te ve, pero no te preocupes porque estás en el saco del buen Pastor; estás cerca del buen Pastor.

¿Por qué David tomó su cayado para enfrentar al gigante? Cuando David tomó su cayado le estaba demostrando al gigante que él no iba solo sino que iba con Dios, y también le estaba diciendo que tenía la autoridad para volarle la cabeza de parte de Dios.

Fue el mismo Dios quien tiró la piedra, porque es tu misma fe la que tira esa piedra para derribar gigantes.

No importa cuántos gigantes se levanten contra ti, la autoridad la recibiste y la llevas de parte de Dios porque fuiste diseñado para vencer.

Dios quiere que tú termines el año de pie, y que derribes tus gigantes si tan solo tienes fe. No hay gigante que pueda frenarte si puedes creer que Dios puede pelear tus batallas.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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