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DISEÑADOS PARA OBEDECER PARTE II

Deuteronomio 8.7-15 dice así:

“Porque Jehová, tu Dios, te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, y donde no te faltará nada; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyos montes sacarás cobre. Allí comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová, tu Dios, por la buena tierra que te habrá dado.

Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites, cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”.

 

Obedecer no es hacer algo a la fuerza, en contra de nuestra voluntad, sino que es rendir nuestra voluntad para que la voluntad de Dios se lleve a cabo en nuestra vida.

 

Todas las bendiciones y diseño de Dios son buenas.

Hay mandamientos que Dios no te sugiere, te ordena que cumplas. Dios primero mostró las bendiciones que tenía para el pueblo pero luego ordenó cumplir sus mandamientos; porque el diseño de Dios se manifiesta para nuestra vida si cumplimos sus mandamientos.

Los mandamientos de Dios empiezan con un “No”, porque los “No” de Dios son el “Sí” para nuestra vida, son vida para nosotros.

Introducir en el original significa: “presentar, dar vía y dar dirección”.

Dios tiene un diseño maravilloso y perfecto para cada uno de nosotros, y Dios nos presenta esos diseños para que nosotros los contemplemos, pero Dios demanda obediencia; porque la obediencia hace que el propósito de Dios se manifieste para nuestras vidas. Una de las mayores manifestaciones de la fe es la obediencia.

Yo tengo una Palabra de Dios hoy para tu vida: “No importa tu pasado, Dios te va a introducir a un nuevo tiempo en tu vida, pero dependerá de tu obediencia”.

El diseño de Dios era de introducir al pueblo de Israel en la tierra prometida en 40 días, pero por la rebelión de ellos, resultó ser de 40 años; porque en esos momentos que nos toca padecer es para que nosotros veamos qué hay en nuestro corazón, porque Dios sí lo sabe.

 

La desobediencia cambió el tiempo de entrar a la tierra prometida, de 40 días a 40 años. Toda obediencia lleva a la manifestación del propósito de Dios sobre tu vida.

El orgullo siempre te llevará a la desobediencia porque creerás que todo lo sabes, y que has llegado a dónde has llegado por tus propias fuerzas, y no por Dios. La gratitud y la humildad te llevarán siempre a la obediencia porque si eres capaz de recordar que es por Dios que tienes todo, alimento, trabajo, vida, salud, te aseguro que vas a agradecer todos los días de tu vida a Dios.

La mayoría de problemas en nuestra vida no es por falta de instrucción, sino por falta de obediencia a las instrucciones que Dios nos ha dado. El humilde nunca olvida. Me impactó esto que escuché una vez: “Nuestras peticiones las tallamos en piedra, pero el agradecimiento lo escribimos en la orilla del mar, y la primer ola se lo llevará”.

El que no olvida siempre será un hombre y mujer obediente porque siempre dará gracias a Dios. 

 

Deuteronomio 6.5-13 dice así:

“Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. 

Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. 

Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales tú no llenaste, con cisternas cavadas, que tú no cavaste, y viñas y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. A Jehová, tu Dios, temerás, a él solo servirás y por su nombre jurarás”.

 

Los que no entraron a la tierra prometida, nunca pudieron obedecer a la promesa que Dios les había dado, solo quería la promesa.

Si la sangre de nuestro Señor Jesucristo nos ha dado la vida eterna, entonces ¿por qué hay gente que lo recibido en su corazón, pero no avanza en su vida? Porque Jesús es la promesa y Dios les habla de la promesa, pero no han querido obedecer a la promesa. Por eso los israelitas vagaron 40 años en el desierto; y por eso Dios en su misericordia envía a su Hijo Jesucristo que es la promesa, pero nuevamente la mayoría de la gente no quiere obedecer a la promesa. Jesús vino a introducirte a un diseño perfecto que Dios estableció para tu vida, ¿serías capaz de obedecerle a Jesús, quien es la promesa? 

José no permitió que su carne se antepusiera a su promesa. José amó más a su Dios y a sus mandamientos que sus deseos. Si él hubiera desobedecido y se hubiera acostado con la esposa de Potifar hubiera llegado más tarde a la cárcel, pero para no salir de ella nunca más.

 

Si llevas toda tu vida viviendo en la escasez, en la enfermedad, en la tristeza, quiero decirte hoy que estás en tú diseño, pero no en el diseño de la promesa. 

El mundo está marcando los tiempos que están viviendo y es el mejor momento para que los hijos de Dios muestren que son cabeza y no cola, porque el diseño de la promesa se está marcando sobre nuestras vidas.

Al alma le gusta recordar y vivir en el pasado, para tener un buen pretexto que dar del presente que está viviendo, y echarle siempre la culpa a alguien, en lugar de reconocer que por falta de obediencia te has desviado del diseño de Dios para tu vida. Cada día que te levantes entrégale a Dios tus fuerzas, para que uses todas tus fuerzas para los propósitos de Dios.

Debemos de poner en práctica, en todo momento los mandamientos de Dios y tenerlos por todos lados y hablar de ellos a nuestros hijos.

 

La obediencia marca generaciones, y yo declaro que tus generaciones serán benditas. 

Yo declaro que Dios nos está introduciendo a un nuevo tiempo, y que todos los padres de familia aquí presentes verán a sus hijos cosechar lo ustedes con su obediencia sembraron.

Tus fuerzas ya no serán para pecar sino para adorar a Dios. No importa cómo te llame el mundo o cómo te vea, lo importante es que seas obediente a Dios.    

 

Una de mis primeras experiencias con el Espíritu Santo fue obedecerlo y hablarle de Jesús a una mujer en una reunión de trabajo en un restaurante, sin importarme lo que ella pudiera decirme. Se quebró de tal manera la mujer que la gente ha de haber pensado que saber qué le había dicho, pero como a mí me importaba más obedecer al Espíritu Santo que la pena que podía pasar con la gente, no me importó y la mujer fue bendecida y aceptó a Jesús en su corazón.

Dile hoy a Dios allí donde estás que pactas ser obediente a Él, y que deseas que Él se manifieste a tu vida de una forma sobrenatural, que deseas que su diseño sea sobre tu vida y ya no más el tuyo.

 

Por la desobediencia de hombre vino el pecado, pero por la obediencia de un hombre vino el perdón, la gracia y la vida; ábrele tú corazón a Jesús allí donde estas y recíbelo en tu corazón.

 

 

 

 

 

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