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DEL AFÁN A LA CONFIANZA

DEL AFÁN A LA CONFIANZA

Pastora Sofía de Bocache

Hay muchas cosas que consumen nuestra vida y una de ellas es el “Afán”. ¿Cuántos problemas tenemos hoy por estar afanosos? Hay gente que no puede dormir, comer, o incluso viven enfermos y la raíz de todo esto, muchas veces es el afán.

El diccionario define la palabra “afán” como: “Una agitación, un anhelo vehemente, ansia”. Pero La Biblia lo define como: “Vivir en un estado de preocupación”. No es lo mismo que nosotros nos preocupemos un día, a que vivamos preocupados todo el tiempo. Dios hoy nos va a enseñar cuál es el estilo de vida que Él quiere que llevemos, pero primero es necesario que veamos cuán poderoso puede ser El Afán.

¿Tú sabes que lo más poderoso que existe es La Palabra de Dios? Cuando El Señor creó La Tierra, Él no la tomó ni la formó con sus manos; Él dijo: ¡Sea La Luz!, y fue La Luz… ¡Solo a través de La Palabra! Él dijo: ¡Produzca la tierra hierba verde! Y así fue hecho. Él dijo: ¡Haya lumbreras en la expansión de los cielos! ¡Y así fue!

Mateo 13.18 (RV):

“Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón”.

Aún y cuando no entiendes La Palabra, ésta es sembrada en tu corazón, porque dice que viene el malo y la arrebata de tu corazón; o sea que sí cayó, y fue sembrada. No te preocupes si no la entiendes, ya está en tu corazón.

Pero el versículo 22 dice:

“El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.

Cuán poderoso puede ser El Afán que ahoga la misma Palabra. Yo te acabo de demostrar que lo más poderoso es La Palabra, pero cuando vivimos preocupados, El Afán tiene tal poder para ahogarla. ¿Será que es poderoso el Afán?

El mismo pasaje en Lucas 8.14 (TLA) dice:

“Las semillas que cayeron entre espinos representan a los que oyen el mensaje, pero no dejan que el mensaje cambie sus vidas, pues viven preocupados por tener más dinero y por divertirse”. Una cosa es que oigas el mensaje, y otra muy diferente es que el mensaje cambie tu vida. Hay personas que pasan años en la iglesia oyendo el mensaje, pero no lo reciben. ¡La clave no es oír el mensaje sino recibirlo! Una cosa es estar preocupado y otra es vivir preocupados. ¿Tú sabes qué significa preocupado? Significa: Preocuparse antes de tiempo. ¿Por qué nos preocupamos si La Palabra dice en Eclesiastés, que cada cosa tiene su tiempo?

Hoy en día vemos muchas enfermedades provocadas por la ansiedad, y la ansiedad está relacionada con el afán. Mateo 6.34 (TLA) dice: “Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día”. Dios nos ha dado la capacidad, la sabiduría y las fuerzas para poder sobrellevar los problemas de un día a la vez. ¿Pero qué hacemos nosotros cuando nos afanamos? Empezamos a pensar en los problemas del lunes, martes, miércoles… y del resto de la semana, ¡y nos llenamos de preocupaciones!

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Cuando tú te preocupas por lo que está por venir, te ahogas. No puedes sobrellevar todos los días de la semana de un solo, y eso es que estamos hablando de una semana. ¡Hay personas que ya tienen calendarizado el próximo año! Tenemos que resolver problemas a diario, podemos hacerlo uno a la vez, pero nosotros queremos resolver de una vez los del resto de la semana. Creemos que mientras más llevamos mejor vamos a ser. Y el problema no es planificarse, el problema es afanarse de lo que planificamos. El problema no es llevar una agenda, sino llevar esa agenda con afán.

¿Sabes de dónde viene la raíz del afán? Génesis 3.1 dice:

“Un día la serpiente le dijo a la mujer: << ¿Así que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?>> La mujer le contestó: << ¡Sí podemos comer de cualquier árbol del jardín! Lo que Dios nos dijo fue: <>. Pero la serpiente insistió: <>.”

El diablo siempre va a insistirte en cosas que tú no necesitas. ¿Tú crees que Adán y Eva necesitaban comer de ese árbol? ¡No! Pero el diablo les engañó para que creyeran que sí necesitaban comer de ese árbol. Ellos ya eran felices con lo que tenían, no necesitaban más. Y el diablo quiere hacernos creer que necesitamos algo para ser feliz. Tú empiezas a creer que necesitas una casa para ser feliz, que necesitas un carro para ser feliz, que cuando consigas la mujer o el hombre de tu vida, serás feliz. El diablo nos ha hecho creer que necesitamos algo para ser feliz, y empezamos a afanarnos por eso, en lugar de darte cuenta de lo que Dios te ha dado, y disfrutar de lo que tienes.

Siempre tenemos que estar viendo lo que no tenemos. Si tomas a doce personas y les pasas un plato de comida igual a cada uno y de repente le sirves a uno algo diferente, vas a ver como empiezan a preguntarse los otros por qué a el otro si y a él no; en lugar de disfrutarse lo que cada uno tiene. El diablo te quiere mantener en un constante afán por obtener las cosas, y siempre vendrá algo nuevo. ¡La Palabra dice que el ojo nunca se cansará de ver, ni el oído de oír! ¡Siempre va a haber algo nuevo!

El afán empieza cuando no estás contento con lo que tienes. Adán y Eva lo tenían todo dentro del huerto, pero el diablo les hizo creer que necesitaban algo más para ser felices. Si hay algo que el diablo hace es engañarnos. Esa es la raíz de la envidia. No estás contento con lo que tienes. El afán es promovido por la envidia. Uno nunca llega a tener y a ser lo que envidia, uno llega a tener y a ser lo que en su tiempo y sin afán admira. Dios no va a premiarte cuando estás afanado. Cuando tu admiras algo te lo otorga. Dios no te va a premiar con algo cuando has sentido envidia, porque Él no desea promoverla sino arrancarla.

Lucas 12.25 (TLA) dice: “¿Creen ustedes que por preocuparse mucho vivirán un día más?”. Nos preocupamos mucho por el día de mañana y no sabemos si mañana viviremos.

El afán provoca que las cosas no sucedan. Dios jamás va a alimentar nuestros afanes, Él quiere arrancar todo afán de nuestra vida. El afán es un estado mental, físico, espiritual, en el que estás turbado. No es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia, por eso Dios le dijo a Moisés: “Yo tendré compasión, de quien yo quiera”, así que la elección de Dios no depende de que alguien quiera ser elegido, o de quien se esfuerce, sino de quien Dios quiera. Se trata de aprender a confiar en Dios.

Si tú dejas todo afán, entonces El Señor te ayuda. No estoy diciendo que no te esfuerces, sé el mejor, trabaja de la mejor manera, pero no te afanes. No permitas que el afán te robe la vida. Planificas el primer cumpleaños de tu hijo, pero te afanas tanto por los detalles y actividades, que se te olvida disfrutar lo más importante. ¿Crees que vale la pena estar tan afanado cuando la vida se pasa en un momento? ¿Crees que ese es el estilo de vida que Jesús desea que lleves? Ese es el caso de Marta y de María. Marta estaba tan afanada con tanto que hacer, que dejó pasar la mejor parte, pero María lo disfrutó completamente. Por estar afanado se te pasa la vida entera de tus hijos, y cuando te das cuenta, ya se casaron y se fueron de la casa, y no te los disfrutaste.

El afán lo único que hace es sofocarnos y sacar lo peor de nosotros. Una persona afanada generalmente está de muy mal humor, porque su afán lo está ahogando. ¿Sabes qué hay que hacer con el afán? Vamos a Filipenses 4.6:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Deja que Dios conozca tu petición, pero déjalo allí. Se vale rogar. Ruégale a Dios por lo que necesitas. Pero luego dice: “con acción de gracias”. El afán se quita cuando tú empiezas a dar gracias a Dios por TODO lo que tienes, en vez de pedir por lo que no tienes. Dios ve el cuadro completo, pero tú solo ves una pieza. Dios predestinó y preordenó lo que iba hacer para tu vida. Dios sabe el momento en el que tú necesitas las cosas que anhelas, y en ese momento Él te las da. Por eso, tu confianza debe de estar puesta en Dios. Debemos de entregarle a Dios todas aquellas cosas que anhelamos pero que no están en el propósito de Dios. Dios sabe el momento exacto, el día, la hora; en que estarás listo para recibir las cosas.

Cuando tú le rindes a Dios todos tus afanes y tus peticiones, la Paz de Dios viene sobre tu vida y guarda tu corazón, porque el afán nace en el corazón. Entonces tienes paz en tu mente y corazón, y realizas que Dios tiene el control de tu vida. Dios hoy me dijo lo siguiente:

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Muchas veces estamos así delante de Dios. Estamos atrás de un muro de afanes. Y El Señor me dijo: “Yo no morí en la cruz, por tener a mis hijos detrás de un muro lleno de afanes; para tenerlos lejos. Yo lo que quiero es que confíen en mí. Están preocupados viendo cómo resuelven sus propias cosas, pero no se dan cuenta que soy Yo quien los cuido. Si yo puedo cuidar de tantas aves y darles de comer a diario ¿Cómo no voy a cuidar de uno de los míos, por los cuales Yo di mi sangre?

Yo lo que quiero es que salgas de todo afán y que confíes en mi. Confía que yo tengo el tiempo perfecto. Yo sé el momento y el día perfecto”.

Y cuando menos tú lo esperes, Dios tiene preparados regalos y bendiciones para ti. Por eso dice el salmista: “¡Deléitate, y Él concederá las peticiones de tu corazón!”.

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¿Por qué en lugar de pedirle a Dios, no disfrutas de su presencia? Hay veces que Dios quiere hablarte en privado, en lo íntimo, y darte tantas cosas; pero por estar afanado y preocupado no lo oyes. Dios te quiere hablar, eres su hijo, pero tienes que quitar todo afán. Jehová es tu pastor, y nada te faltará. ¿Te hace falta algo? Muchos tal vez sacarían ahorita una lista, pero cuando tú haces a Dios tu pastor, entonces nada te falta, ni te faltará. Y lo que tú consideras hoy, que te hace falta, Dios dice: “¡No lo necesitas todavía! Cuando lo necesites, yo seré el primera en dártelo”. Puede ser que tú quieras algo, y otra muy diferente es que lo necesites. El diablo nos ha hecho creer que necesitamos muchas cosas, y por ponerle atención, nos perdemos de aquellas cosas que sí tienen valor, por estar afanados. ¿Por qué vives preocupado, si Él es tu pastor? Si no tienes algo hoy, es porque no lo necesitas. Entrégale hoy a Dios todas tus peticiones, para que la Paz de Dios, guarde tu mente y corazón.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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