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DE LO INESTABLE A LO ESTABLE

DE LO INESTABLE A LO ESTABLE

Pastor Alfonso Bocache

Cuando nuestra vida depende de lo inestable, siempre llevaremos una vida de inestabilidad; pero cuando sabes que todo es inestable en este mundo, y que Dios es estable, entonces podrás llevar una vida de estabilidad.

Dios nos creó como seres emocionales y es en el alma donde se alojan las emociones. Es parte de la creación de Dios el que tú sonrías y que muestres todas tus emociones; pero no debemos de depender de nuestras emociones.

Cuando yo conocí a mi esposa, la persona que nos presentó se dio cuenta de que me había gustado, por las emociones que vio en mi rostro.

A Dios le agrada que tengamos emociones, pero no podemos basar nuestra vida en ellas; debemos de basarla en Su Palabra. Debemos de tener cuidado con nuestra alma, porque cuando no está en orden nuestra alma, ni nuestras emociones, entonces seremos inestables e inseguros. Dios nos ha llamado a tener una vida de aceptación y estabilidad en Él. No importando lo que nos toque vivir, estaremos firmes en Su Palabra y en Su presencia.

Hay un versículo que me llamó mucho la atención cuando lo leí, y es cuando David le dice a Dios en Salmos 16.10: “No dejes mi alma en el infierno”. ¿Cómo es posible que David le haya dicho eso a Dios, si era David? Entonces Dios me habló en ese momento a mi corazón y me dijo: “Así es, porque muchos de mis hijos, a pesar de que son salvos, su alma vive un infierno”. Puedes ser salvo, pero tu alma puede estar viviendo situaciones y condiciones contrarias a Su Palabra. A esta gente se le conoce como “almática”; y quiere decir que la persona depende de su alma y no de Dios.

Hebreos 10.39 dice:

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”.

Llevar una vida de fe, preservará tu alma; quiere decir que no vamos a depender de las emociones ni de nuestra alma, sino que nuestra alma va a depender de nuestra fe.

Si eres un hombre y mujer de fe, podrás dominar tus emociones, creerle a Su Palabra y seguir adelante por fe.

A Dios se le sigue por fe y no por emoción. Aquellos que viven por sus emociones, no pueden tener una buena relación con Dios. Nos ponemos tan almáticos y emocionales delante de Él, que perdemos la sinceridad con la cual llegamos. Cuando entramos delante de la presencia de Dios, muchas veces creemos que llegamos a tener intimidad con Él, pero a veces solo llegamos a tener intimidad con nuestra alma. Llegamos nada más a tener comunión con nuestros problemas, aflicciones y emociones.

Dice Su Palabra que “los cielos y la tierra pasarán, pero su palabra permanece para siempre”. Todo gira en este mundo, aún la tierra lo hace; todo es inestable. Si quieres algo estable, debes de estar con Cristo. Con Él pasarás toda la eternidad si lo haces.

A veces mucha gente se me acerca para contarme la situación difícil que está viviendo, y les pregunto si ya oraron. Cuando me responden que sí lo hicieron, les pregunto si al orar estuvieron con su alma y sus sentimientos o si verdaderamente estuvieron delante del Dios que todo lo puede. Pero cuando entras delante de la presencia de Dios gozoso, sabiendo que tu fe está dominando a tu alma, a tus sentimientos y que tu Dios es poder, sales con una sonrisa delante de su presencia.

Hay días en que entramos delante de su presencia tristes, frustrados y decepcionados. Se vale entrar así delante de Él. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” dijo Jesús. El problema es salir con las mismas cargas.

Recuerda esto: Jesús no quita cargas; Jesús toma las cargas que tú decides entregarle. Si tú entras a ese cuarto de oración para contarle a Jesús de tus problemas y situaciones que estás viviendo, y no quieres soltarlos… Jesús no podrá tomarlos. Se vuelven en “tus” problemas, en “tus” enfermedades, y nadie puede tocarlos. Entonces estás teniendo una relación con tu alma, con tus sentimientos y con tus conflictos, no con El Dios de misericordia que transforma, que liberta y bendice tu vida.

No debes de elevar más tu alma que tu fe cuando oras. Debes de elevar más tu fe, y tu alma se va a sujetar y vas a poder preservar el alma en tu vida, como la debes de preservar, para bendición y no como un estorbo en tu vida. Debes de creerle más a Dios que a las emociones que estás atravesando.

Hay gente que le sirve a Dios cuando todo va bien, pero cuando les va mal ya no lo hacen. ¿Usted cree que mi vida es perfecta y que por eso le sirvo a Dios? ¡De ninguna manera! Pero yo no necesito estar emocionado para salir a predicar. Necesito que Su Palabra esté en mi corazón, y no exponer mi alma delante de Él, sino mi fe.

¿Te recuerdas de Job? Job lo perdió todo. Perdió a sus hijos, sus ovejas, sus camellos y su esposa lo dejó. Job rasgó sus vestiduras, rasuró su cabeza y fue delante de Dios; pero fue a adorarlo, y no encontró despropósito alguno en lo que estaba viviendo. Su vida no dependía de lo que estaba viviendo. Pero se atrasa tu cheque dos días, y le haces un gran berrinche a Dios. ¿Tú crees que Job se sentía de ánimo para adorar a Dios? ¡Por supuesto que no! Pero la vida de Job no dependía de sus emociones sino de su fe en Dios. Y en el capítulo 42 todo le es devuelto al doble.

Mira la vida de Jacob, quien andaba pasando penas huyendo y escondiéndose de su hermano Esaú. Dice la Palabra que duerme sobre una roca y tiene un sueño, en el que ve cómo ángeles subían y bajaban. Al despertar le ofrece a Dios los diezmos de todo cuanto gane. Jacob entendió que para que algo baje, primero tiene que subir honor. Jacob entendió que tenía que diezmar, no por sentimientos ni emociones, sino por honor, obediencia y fidelidad.

Hay gente que no se ha bautizado aún porque dicen que todavía no han sentido hacerlo. Deja de ser emocional, sujeta tu alma y por fe, obedece a Su Palabra, y verás lo que Dios hace en tu vida. Serás una persona estable. Tus oraciones se convertirán en oraciones de victoria. Entraste derrotado, pero saldrás victorioso, porque no entraste a tener comunión con tu alma, sino con tu Dios, que todo lo puede y para quien no hay nada imposible.

David constantemente le recordaba a su alma de donde venía su socorro: “Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”. Nunca olvides de dónde vienen tus bendiciones, porque cuando lo haces, corres el riesgo de creerle más a tu alma que a Dios, y eso te puede hacer blasfemar contra Su Nombre. Corres un alto riesgo cuando dependes de tus emociones. Recuérdale a tu alma constantemente, de dónde viene tu socorro. Cuando estés pasando por los peores momentos de tu vida, y tu alma se quiera inclinar, recuérdale: “Él (Dios) es quien nos sacó del hoyo una vez, y nos volverá a sacar nuevamente”.

El que depende del alma, se envejece en el espíritu, pero el que depende de Su Palabra y de Su presencia, será ágil y se rejuvenecerá. Cuando eres almático, te amargas y te frustras. La inseguridad es producto de la inestabilidad; tu alma y tus emociones te hablan y no sabes qué hacer.

Observa la vida de Débora, una mujer segura y estable. En Jueces 5.21 ella dice: “Marcha, oh alma mía, con poder”. Hoy debes de empezar a tratar así a tu alma, a no permitir que desmaye.

Cuando David era perseguido por Saúl, él le recordaba a su alma de dónde venía su socorro. Saúl por el contrario, era almático y empezó a tener actitudes contrarias, envidias y celos; y entonces tuvo que ser sustituido, porque un almático no puede llevar a cabo los planes de Dios. O eres transformado o eres sustituido para los planes de Dios. Dios ama a un sustituido, pero los planes los cumple únicamente, un transformado. Debes de ser como Débora, que sin importar sus emociones, obligó a su alma a marchar en pos de la victoria de Jehová. Recuerda que el gozo del Señor es tu fortaleza. Tu fortaleza no viene de tus emociones, sino de Dios.

Cuando Jesús oró al Padre en el monte Getsemaní, antes de ser entregado, estaba afligido porque dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. Pero puso primero la fe, y el alma se sujetó; tenía que preservar su alma, que aunque tuviera una gran aflicción, Él sabía que los planes de Dios eran primero. Sabía que si Él llegaba a la cruz, a pesar de lo que su alma sintiera, tú y yo seríamos salvos, tal y como hoy lo somos.

¿No será que has estado dependiendo de tu alma y de tus emociones, y le has dado cabida a las inseguridades, y temores que a Su Palabra? ¿No será que a la hora de las decepciones, problemas y diferencias, corres a lo que no deberías de correr; y tomas las decisiones que no deberías de tomar?, ¿No crees que hoy es tiempo de que te levantes y le creas más a Su Palabra que a tus emociones?

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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