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DE LA NECEDAD A LA RENDICIÓN

DE LA NECEDAD A LA RENDICIÓN

PASTOR JUAN MORENO

Siempre tenemos algo que entregar, algo que debemos cambiar. Hay áreas en nuestra vida que necesitan un giro de 180º como la necedad en nuestras vidas. El diccionario describe la necedad como ignorancia.

Como seres humanos ya traemos ese chip de la necedad; como los niños a los 4 ò 5 años ya quieren hacer las cosas a su manera y piensan que ya lo saben todo. Mira al pueblo de Israel, ese pueblo fue necio; iban a ser 40 días y pararon siendo 40 años por su necedad.

En el diccionario también dice que es ser imprudente. Todos conocemos a un imprudente, por ejemplo alguien que habla en el momento menos oportuno. Todos hemos sido imprudentes alguna vez, hemos “metido la pata”, es parte de la necedad.

También dice que es ser tercos y obstinados. Muchas veces nos dicen por allí no, no te conviene, ese camino no te lleva a nada… y seguimos siendo necios ; y después qué te dicen? “te lo dije”. A los necios no les gusta escuchar a nada ni a nadie, porque creen tener la razón siempre.

Mira el pueblo de Israel, sólo se iba Moisés y ya estaban en pleno “party”, ya habían hecho ídolos con tan solo 40 días que se había ido Moisés. Ellos no podían comprender que Dios quería su rendición; los mandamientos no eran por gusto.

Jonás, se fue en una ballena, un pez gigante se lo tragò por ser NECIO; dice la Biblia que èl huía de la presencia de Dios; ¿quién puede huir de la presencia de Dios?

No existe lugar para escondernos de la presencia de Dios. Dios tuvo misericordia de él, a pesar que el pez se lo tragò, lo escupió en una playa vivo, él aprendió su lección.

Una característica del necio, es que siempre quiere hacer lo mismo y obtener resultados diferentes. El necio no puede aprender; cuando corriges a un necio, no aprende, porque están encerrados en sí mismos.

Mira la esposa de Lot, mientras destruían Sodoma y Gomorra le dijeron; “no mires atrás” y ella miró, y se convirtió en una estatua de sal.

Mire a Faraón, cuando Moisés llega y le dice que Dios manda a soltar al pueblo, faraón necio, dijo que no; y le mando una tras otra, tras otra y no lo soltaba hasta que ya no pudo y los soltó.

¿Cual es la necesidad de llegar a tocar fondo para por fin rendirnos delante de Dios?

Nos conviene ser obedientes, es más fácil.

Proverbios 17:10-11 (TLA)

10 El que es inteligente

con un regaño aprende,

pero el que es necio

ni con cien golpes entiende.

11 El que es revoltoso

siempre anda buscando pelea,

pero un día se enfrentará

con un adversario más cruel.

El primer paso para dejar toda necedad es reconocer que debemos entregar la necedad.

Un necio no aprende de un sabio, pero un sabio si de un necio. El que es sabio aprende de todos, aprende de los errores de los demás.

Tarde o temprano, te enfrentas con alguien de tu tamaño, si eres necio, te enfrentaras con uno aún más necio.

El necio que cree tener la razón, es más peligroso que una osa que defiende a sus cachorros.

El necio, simplemente no entiende, todo lo debate.

Cuando Dios le pone el ojo a alguien, se la pone; vaya donde vaya, Dios lo buscará y es preferible que llegue por amor que por trato; mejor por las buenas y no por las malas.

El necio es orgulloso. Muchas de las bendiciones de Dios no llegan a nuestra vida, por necios. Lo que más le cuesta al hombre es doblar rodillas y rendirse delante de él.

Imagina Abraham y su hijo, dos días Isaac haciéndole preguntas, pero hasta el final, fue obediente. Abraham, un ejemplo de obediencia, de rendición. El rindió toda necedad y desobediencia, fue obediente y entregó su mayor tesoro. Dios lo probó hasta el final.

José todo lo pasó, pero él era obediente, el rindió su voluntad delante de Dios.

Dios está buscando gente definida, no necia, no perfecta, pero si definida.

Jeremías 5:21-23

“Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye: ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prvalecerán; bramarán sus ondas,mas no lo pasarán. No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde;se apartaron y se fueron”.

Lo único que debemos hacer es adorar, cuando le adoramos, rendimos todo. Lo adoramos con todo lo que hacemos, con nuestras actitudes, nuestros talentos.

Adóralo en donde tú quieras; cuando adoramos rendimos todo y la gente se da cuenta que tenemos algo diferente; el necio cree que todo gira alrededor de él.

Dios te anhela con brazos de amor, anhela, abrazarte, besarte, que te rindas a él.

No seamos más necios, el allí esta esperándote, que sea él el primer lugar en tu vida.

Es momento que te rindas él, que no endurezcas tu corazón.

Que deje de ser tu voluntad y se haga su voluntad.

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