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DE LA HERIDA A LA SANIDAD

DE LA HERIDA A LA SANIDAD

Pastora Sofía de Bocache

Lucas 17:1
1Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas !!ay de aquel por quien vienen!

2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

Jesús nos enseña que es imposible que no haya tropiezos en nuestra vida, y esto me recuerda la primera vez que fui a esquiar en nieve, yo pensé que era muy fácil, pero al contrario; y una de las cosas que recuerdo es que mi instructora me decía que no tuviera miedo de caerme, era parte del aprendizaje; pero yo me mentalice tanto que no me quería caer. El ultimo día, estaba bajando por la montaña y de repente viene un snowboarder y me atropella, él venía muy rápido. Mi esposo me dice: yo te dije que tenías que dejarte caer.
Esto me recuerda a lo que Jesús nos dice, “es imposible que no vengan tropiezos”, es por eso que nosotros debemos familiarizarnos con los tropiezos.

Jesús te esta diciendo que van a venir tropiezos, sabes por qué?, porque somos imperfectos, vivimos en un mundo de imperfección, convivimos con personas imperfectas.

El problema no es tropezarnos, el problema es como nos levantamos cuando nos hemos tropezado. Los tropiezos no es algo que puedas verlo, vienen de repente. Así también sucede en nuestras vidas mientras caminamos por esta vida.
Una cosa es que tu te tropieces por un error humano y otra es que alguien lo provoque para que tu te caigas. Jesús dice: “hay de aquel que haga tropezar a alguno, hay de aquel que engañe a uno de mis pequeños”; es muy diferente que alguien te haga tropezar, como cuando alguien te incita a dejar tu grupo, la iglesia y quiere que vayas a pecar; eso ya es intencional.

Los Tropiezos siempre van a existir y muchas veces de esos tropiezos vamos a salir heridos.
Dios nos esta llevando a un cambio de 180 grados, te voy a decir porqué?…, porque hoy en día hay más gente herida de lo que nosotros pensamos. Tu vas a ver como una herida puede detener el propósito de Dios en tu vida, por eso es que debemos aprender a tratar con las heridas, porque es imposible detener todos esos tropiezos.
Que hacemos cuando nosotros hemos sido heridos? ¿Qué hacemos con las heridas? ¿dejamos que sanen? ¿perdonamos? ¿O las dejamos abiertas y nunca las cerramos?

Recuerdo que escuchaba el testimonio de una mujer que vivía con mucha amargura, dolor y tristeza y ella decía que no podía perdonar a su esposo que le había sido infiel. Su esposo tenía 30 años que había muerto, se imagina como estaría esa herida?

Tenemos que tener cuidado cuando alguien nos hiere, lo primero que tenemos que hacer es ir y correr y decirle al Señor que nos han herido, y pedirle sanidad para nuestra vida. Lo primero es PERDONAR.
Mientras menos perdones, más grande será la herida. Si no perdonas, nunca cerrará;al contrario, seguirá sangrando a tal punto que pueda infectarse.

Una persona herida se vuelva muy sensible, conflictiva, no le gusta que le digan nada, le molesta todo. El herido siempre hiere a otros porque tiene hambre de venganza.

Para que alguien te hiera se necesitan dos cosas: Que la persona este cerca, y lo segundo debe de venir de alguien a quien tu amas, alguien con quien has convivido.

Salmos 55:12 dice: “¡Amigo mío, hasta tú me has ofendido! Tú, que eres igual que yo, tú, que eres como mi hermano, y que ibas conmigo al templo. Si otro me hubiera insultado, lo podría soportar; si otro me hubiera humillado, podría esconderme de él.”

Para que una herida surta efecto tiene que venir de alguien a quien tú amas.

David sabía lo que era estar herido, su hijo Absalón lo traicionó. Si alguien sabia de heridas era David, no es lo mismo que una persona lejana, alguien que has cruzado un saludo en la calle, que tu propio hijo te traicione.
David tenia una herida, pero tuvo que ir delante de Dios para poder ser sano.

Es impresionante la gente herida que hay hoy en día, cuanta gente vive con doble vida, no siendo íntegros; está aumentando el nivel de maldad de una manera impresionante, pero sé que Dios está trabajando en nuestras vidas.

De esta forma empezó Jesús su ministerio diciendo “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Jesús enseñó el modo de vida en el Reino, por eso usted ve a Jesús predicando de una forma tan sencilla, pero poderosa; lo que Jesús hacía es que Él traía el Reino del Padre al corazón de las personas, por eso comenzaba a predicar cosas tan sencillas como el adulterio, la ira, el divorcio, el afán; y sabes ¿por qué?, porque todas esas enseñanzas eran porque la gente estaba herida. Esa fue una de las cosas que vino hacer Jesús, sanar los corazones de la gente.

Mateo 5:38
38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

Cuántas veces en nuestra vida vamos caminando y no vemos venir esos tropiezas o esas bofetadas, pero mire el consejo de Jesús; “Ponle la otra mejilla”.

Si nosotros no ponemos la otra mejilla por voluntad propia, nos quedaremos con la herida de la primera, y la herida de la primera le hará más daño que si pusieras la otra.
En la segunda, mientras más sumiso y apacible seas, lo que vas a provocar es que el agresor se desesperé. La gente con maldad en su corazón al final lo que quiere es herirte, pero cuando ve que no reaccionas, se enoja aún más. Eso es lo que quiere el diablo que tu reacciones mal y te quedes herido.

La mejor venganza de parte de Dios es el amor, que cuando te dan una tu le dices no te preocupes aquí esta la otra por voluntad propia, ¿como crees que el diablo se reacciona?
Pueden herir tu cuerpo, pero no tu corazón. Esa bofetada no te pega adentro sólo es externa, pero la clave es el amor.

Dios quiere que nosotros permanezcamos inamovibles, el diablo te va enviar gente para herirte, pero cuando tu dices nada ni nadie me va a hacer cambiar de donde estoy porque Dios está conmigo, y tu permaneces inamovible, el diablo no tiene por donde entonces.

Mira a Jesús “Orad por sus enemigos”, porque si oras por ellos pronto dejaras de tener enemigos, porque el amor los vence. El bien siempre vence al mal.

Satanás tiene estrategias para detenerte, el se encarga de enviarte gente con malas intenciones para detenerte en tu caminar. Una persona herida no va a avanzar mucho porque esta herido, entonces no llega al final de su propósito.
Cuando estás herido, satanás puede seguirte, por las huellas de sangre que dejas , pero cuando sanas tu corazón, el diablo no tiene huella por donde seguirte.

Mira lo que paso con Jesús cuando salía del Getsemaní , se encuentra a Judas, pero Judas no venía solo, venía con mas gente, gente que traía espadas y palos, iban por Jesús y Jesús lo recibe “Amigo, ¿a qué vienes?”, ¿Sabes por que? Porque Jesús sabía que si Él se detenía ahí, no iba a poder continuar hasta llegar a la cruz del Calvario. Por eso es que su corazón tenía que ser guardado. Jesús guardo de tal forma su corazón para que no lo hiriesen, porque sino No iba a aguantar todo el proceso, todo el caminar hasta la cruz, por eso le dice amigo.
Los judas son necesarios en nuestra vida, forman tu carácter y puedes ver la gloria de Dios en tu vida. El Judas tiene que estar tan cerca como para darte un beso.

Mateo 24:10
10 Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él. 1 Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas. 12 La gente será tan mala que la mayoría dejará de amarse.

Cuando dejas que te hieran, esa herida se convierte en odio.

Por qué dejaran de creer en Jesús? por el engaño, por la traición y por el odio.

Mientras más personas heridas existan, menos seguidores tendrá Jesús. Cuando tú estás herido, no permites que el amor de Dios fluya a través de ti y otros puedan conocer su Reino.
El dejar de amarnos implica dejar a Dios y su Reino, porque Dios es amor. El herido no puede amar a otro, porque esa herida impide que su amor fluya a través de ti.

La forma para que su Reino se extienda en nuestras vidas es a través de su amor.
Dios te necesita sano para que otros puedan conocer su Amor a través de ti.

Yo no entiendo muchas veces, te peleas con tu mejor amigo, con tu esposo y dejas de ir a la iglesia; ¿por qué lo primero que recortas es a Dios mismo? cuando Él jamás nos ha hecho daño. Él no es el culpable de las heridas y las cosas que otras hacen con nosotros. No podemos atribuirle a Dios cosas que Él jamás ha hecho.
Tienes que sanar tus heridas, levantarte, fortalecerte y seguir caminando. Porque él tiene algo grande para ti al Final.

Siempre van a venir tropiezos, van a venir Judas a tu vida, pero lo que tienes que tratar son tus heridas y sanarlas; la solución no está en la gente que te rodea, la solución esta en ti, en la actitud que tú tomes.

Muchos ponen muros para ya no ser lastimados y se esconden detrás de ellos, pero eso no resuelve nada, porque ahí dentro todavía sigues herido. Dios no quiere que te aísles, Dios quiere que tu sanes esa herida, que te levantes como un hijo verdadero de Dios y le digas “Señor estoy listo para seguirte, que nada ni nadie pueda detenerme de ver tus bendiciones”.

Es el tiempo de madurar, porque Dios tiene grandes cosas para nuestra vida.

Existen varios tipos de amor, pero te voy a hablar de dos: el amor natural y el amor divino o el amor Ágape de Dios.

El amor natural es un amor egoísta, “yo te doy, si tú me das”, “te bendigo, si tú me bendices”. “Tú me haces y yo te lo devuelvo”. Se deja llevar por las cualidades de la personas. El amor natural cuando es nacido de una pasión humana cuando es decepcionado puede convertirse en el odio más grande.

El amor de Dios es diferente; el amor de Dios habla de la naturaleza de Dios, su amor no es condicionado. Su amor por ti no cambia, es un amor AGAPE, es un amor que lo da todo; un amor que bendice sin esperar nada a cambio. Es un tipo de amor tan grande que está para dar hasta lo ultimo.
El amor natural existe por lo que ves, pero el amor de Dios existe por la fe.

No es condicionado, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, el amor de Dios es paciente, es muy diferente a como nosotros lo denominamos.

Mira a Jesús en la cruz, en lo natural Él hubiese podido ver la maldad de los hombres , pudo ver la maldad de quien lo había entregado, lo entregó un hombre que camino con Él por tres años y que por envidia lo vendió. Anduvo con doce discípulos al cual uno lo negó tres veces; mira el amor de Dios, cuando Jesús resucita, le tenía preparado el desayuno a Pedro, ese es el amor de Dios.

Lo que necesitamos es ese amor Ágape en nuestras vidas, para seguir caminando en esta vida a pesar de los tropiezos que podamos tener, siempre con un corazón sano y lleno de su amor. ¡Llénate de su Amor y permite que Él sane tus heridas!

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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