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DE LA FE EN ALGO A LA FE EN ALGUIEN

DE LA FE EN ALGO A LA FE EN ALGUIEN

Pastor Alfonso Bocache

Es muy diferente tener fe en algo, que fe en alguien. Marcos 11.22 dice:

“Respondiendo Jesús, les dijo: <>”.

¿Podemos tener fe en otras cosas? ¡Por supuesto! Podemos creer o tener fe en las personas más cercanas a nosotros, pero siempre existe la posibilidad de que puedan fallarnos. Pero Dios, jamás nos fallará y nunca nos abandonará.

Muchas veces ponemos nuestra fe en TODO, menos en Dios. Hay momentos en nuestra vida, que tenemos tanto de donde agarrarnos, que nuestro último recurso es Dios, cuando debería de ser el primero. El día que ya no tenemos de dónde tomarnos, entonces sí buscamos a Dios. Dios no debe de ser nuestra última opción, debe de ser la primera; y en Él debemos de depositar nuestra fe y nuestra confianza.

1ª Timoteo 6.9-10 dice:

“Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores”.

¿El dinero es “alguien” o es “algo”? ¡Para muchos es “alguien”! ¿Por qué la raíz de todos los males? Porque Luzbel fue echado del cielo porque codició toda La Gloria, el oro y la plata para él; entró codicia en su corazón, y tomó lo que no era de él. Cuando él fue echado del cielo, allí empezaron todos los males; por eso es que la raíz de todos los males, es el amor al dinero. Yo hoy espero que tú fe esté puesta en Dios y no en la raíz de todos los males, que es el amor al dinero.

¿Sabes qué significa “codicia”? Desear con ansias las riquezas u otras cosas, caer en afán. Dice el pasaje que “algunos se extraviaron de la fe”. Les está hablando a cristianos porque se extraviaron. Extraviarse significa: “hacer perder el camino.” ¿Qué puede llegar a hacer la confianza en algo y no en alguien en tu vida? Hacer perder el camino. Cuando tu fe se desvía, te puede hacer perder el camino; quiere decir que antes estaba en el buen camino y ahora se extravió.

Otro significado de Extraviarse es: “Poner algo en otro lugar que el que debía de ocupar”.

El pasaje habla de alguien que conoce a Dios y que tiene su fe en Dios, pero esas mismas bendiciones que reciben de parte de Dios, les hacen cambiar su mirada en Dios y las empiezan a poner en lo que han recibido; y comienza la raíz de todos los males en sus vidas. Que por más bendiciones que vengan a tu vida, tú nunca te extravíes; recuerda que Dios quiere bendecirte y sorprenderte. Sigue firme en tu caminar; que Dios te siga bendiciendo porque tienes tu mirada en Él. Ahora entiendo por qué Pablo decía: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. Pablo había guardado la fe en Dios.

Hay mucha gente que iba por el buen camino, pero en un momento de su vida, se detuvo a ver lo que este mundo les ofrecía y se extraviaron. Hay quienes han dejado a Dios por correr tras las riquezas; y al final se han visto traspasados por infinitos dolores. Tú no debes de correr atrás de las riquezas, las riquezas deben de correr atrás de ti, y te van a alcanzar; tú no les sirves a ellas, sino ellas te sirven a ti. Las bendiciones que llegan a tu vida son para que las disfrutes y no para que creas que ellas te darán más bendiciones; porque el que te envía las bendiciones es Dios mismo.

Marcos 10.17 dice:

“Al salir él para seguir su camino, llegó uno corriendo y, arrodillándose delante de él, le preguntó: <> Jesús le dijo: <<¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre>>. Él entonces, respondiendo, le dijo: <>. Entonces Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: <>. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.

Jesús le respondió así al joven rico, porque Él ya sabía hacia dónde iba el joven con su pregunta. Había algo más de fondo en el corazón del joven rico. Al joven rico le salió la “buenitis” cuando le responde a Jesús que todos los mandamientos había guardado. Jesús sabía en qué creía el joven rico. El creía que era casi perfecto. Cuando estés dando muchos frutos, no te vanaglories de ello porque no eres tú el que te alimentas a ti mismo, es la raíz la que te alimenta; y la raíz es Dios.

Cuando Jesús le pide al rico que venda todo y que lo dé a los pobres, lo que yo imagino que le estaba diciendo era lo siguiente: “¿Por qué no me demuestras si tu fe está en tus posesiones o la fe la tienes en mí?”

Hay una versión que dice que el joven rico se puso triste al oír estas palabras. Porque cuando has puesto tu fe en algo y no en alguien, producirá tristeza un día en tu vida. Descubrirás que el “algo” no puede darte lo que solo “alguien” puede darle a tu vida. Que triste que un día, el tener muchas posesiones te provoque tristeza y aflicción.

A veces has conseguido algo con codicia y con afán, pero luego te das cuenta de que no te corresponden igual. Por eso me gusta lo que dice Mateo 6.24: “Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Por eso Josué decía: “¡Yo y mi casa, serviremos al Señor!”. Josué era alguien que había hecho riquezas, pero él siempre puso su fe en Dios y no en las riquezas. No intentemos amar a los dos, de una fuente no puede salir agua amarga y agua dulce. A uno sólo debemos de estimar, y si apreciamos a uno, menospreciaremos al otro. ¿A quién vas a apreciar hoy?

Jesús habla de las riquezas como si fueran otro señor. Se ve como “algo” pero termina siendo “alguien” en tu vida. Hoy en día familias se dividen por dinero, porque el dinero se ha convertido en el señor de esas familias. No pueden seguirse extraviando los cristianos por las bendiciones y olvidar al que nos ha bendecido grandemente. Cuando tú aprecias más al dinero, menosprecias más a Dios. Y un día le vas a querer pedir algo a las riquezas: felicidad, salud, paz… No le pidas a “algo” lo que solo “alguien” te puede dar en tu vida. Pero si tienes tu fe puesta en Dios, Él te puede dar paz, te puede dar salud, felicidad, riquezas y todo lo que necesites; pero tu fe debe de estar sólo en Dios.

Debemos de ser esforzados en lo que hacemos, pero ha veces se trabaja nada más por “algo”. No le vayas a trabajar más a “algo”, que a “alguien” como nuestro Dios. Si tú te encargas de trabajar para “alguien” o sea Dios, Él se va a encargar que tú tengas los “algo” que anhelas y necesitas.

A veces al dar sus ofrendas y diezmos las personas lo piensan mucho, hacen varias veces números, dudan si les va a alcanzar… si el 100 es de Él. De Él es tu trabajo, tu familia, tu vida, tu terrenito, todo es de Él.

Pasaremos la eternidad con “alguien”, no con “algo”; y es nuestro Dios. En Él pon tu fe, pon tus fuerzas, en Él desgástate.

¿Has escuchado de la ley del magnetismo?; ¿cuántos jugaron con un imán? Que tú agarrabas tu imán y se pegaban a él todos los metales. El imán atrae. Cuando tienes a Dios en tu corazón, Él va a atraer todo lo que de Él es. Dios atrae todo lo que de Él es: paz, gozo, prosperidad, abundancia, sanidad, todo lo que es de Él, lo atraerá, pero para ello debes de poner tu fe en “alguien” y no en “algo”. Si te sientes extraviado del buen camino por el que una vez ibas, hoy es tiempo que reflexiones si en algún momento dejaste de poner tu fe en Dios, y la empezaste a poner en las riquezas.

Le podrás servir al dinero, y te dará dinero, pero al final del día quedarás amargado, para perdición en tus generaciones, pero se nota cuando alguien le ha servido a Dios. Las riquezas en Dios, no añaden tristeza a tu vida. Ninguno puede tener dos señores, es por eso que debemos decidirnos a quién debemos servir.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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