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DE DÉBIL A FUERTE

DE DÉBIL A FUERTE

Romanos 4:19 “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”.

Puedes ser una persona débil o fuerte. Eso depende de ti si eliges la debilidad o la fortaleza. Hay situaciones en tu vida que te hacen más débil o te hacen más fuerte. Lo más importante es que Dios siempre estará contigo y nunca te va a dejar.

Elías fue un hombre que creyó y se hizo más fuerte mientras no veía llover hasta que vio la voluntad de Dios y llovió.

Abraham no se fijó en el momento de debilidad sino al contrario, se fortaleció en fe y permaneció creyendo hasta que Sara dio a luz.

Es en la Palabra donde recibes las fuerzas para mantenerte y permanecer.

En los momentos difíciles hasta se te quitan las ganas de soñar pero debe de ser en esos momentos donde debes seguir creyendo, soñando y declarando las promesas que Dios te dijo por que si lo dijo, lo va cumplir.

La diferencia entre la debilidad y la fortaleza es la fe. Físicamente puedes estar débil o la circunstancia puede hacerte débil pero a pesar de eso debes permanecer fuerte en la fe.

Marcos 5:21-23 “Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”.

Jairo estaba desesperado con una gran necesidad ya que su hija estaba muriendo cuando aparece la mujer del manto en medio del camino. Y vemos como cuenta la Biblia que la fe de la mujer del manto fue tan grande y extraordinaria que mueve a Jesús y la sana. A todo esto, llegan a decirle a él que su hija murió.

5:35-36 “Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente”.

La situación de Jairo era un momento de debilidad pero creyó lo que Jesús le dijo y acababa de ver el milagro que había hecho permaneció y su hija revivió.

En todo momento no olvides que debes creer.

Mateo 19:16-22 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.

Este joven si había sido obediente pero cuando Jesús le dice que lo venda todo y lo siga él se pone triste. En su tristeza se debilitó y todo lo que había aprendido, oído y guardado no lo usó a su favor. La tristeza también es un momento de debilidad. Es allí donde no debes de tomar decisiones importantes.

Este joven tenía conducta de respetar los mandamientos pero no tenía conducta de fe para los momentos donde Dios lo probó.

Hay cosas en tu vida que suceden sólo para que puedas ver la gloria de Dios en tu vida y Él pueda manifestarse a ti y a los tuyos.

Mateo 15:21-28 “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

Esta mujer, en medio de su debilidad y angustia sabía en donde podía funcionar la fe y fue con Jesús por que sabía que Él podía sanar a su hija. Aún siendo un momento de debilidad, se postró ante Jesús y así Él hizo su milagro.

En los momentos de debilidad no dejes que la amargura llegué a tu vida por el no perdonar lo que te han hecho. El salir de una prueba no sólo está en salir de la debilidad sino salir con una buena actitud y no amargado.

Cuando te metes en la presencia de Dios, es donde te postras delante de Él donde pones y presentas tu debilidad por que es allí donde tu entregas todo lo que te debilita y Él con Su Palabra te fortalece y te recuerda lo que ya te ha prometido. De allí sales confiado declarando a todos Sus promesas.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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