Series tiempos de gloria

Inicio > Series - ¿CUÁL ES TU DISEÑO ORIGINAL?

¿CUÁL ES TU DISEÑO ORIGINAL?

En la vida nosotros tenemos un diseño que creemos que estamos armando en el camino y que es el correcto. Por ejemplo yo estudié psicología, y antes de eso tenía otros diseños que  creí que serían los que llevaría el resto de mi camino. Pero a veces las cosas no son así.

Me gusta el Salmo 139: 1-16, es muy profundo:

“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos, pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; ¡alto es, no lo puedo comprender!

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: «Ciertamente las tinieblas me encubrirán», aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; ¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!

Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Dice Dios que desde que estábamos en el vientre de nuestra madre Él ya nos conocía; Él tiene el diseño para cada uno de nosotros.  Pero nosotros siempre guiamos nuestra vida y queremos hacer lo que sentimos, o buscamos hacer lo que queremos con los dones que Dios nos dio. Tomamos decisiones de qué estudiar o qué profesión tener. La pregunta que debemos hacernos es ¿Será realmente éste el diseño que Dios me dio? ¿Será realmente?

En mi caso mi familia creyó tener mi diseño: sería un marinero. Yo vengo de una familia donde casi todos han sido marineros. Mi padre me decía que lo sería y crecí creyéndolo. Ese era el diseño de mi familia, y yo debía formarlo. Pero el diseño de Dios me sorprendió, porque su diseño se parece un poco al de ser un marinero, pero hubo un cambio total.

Hace 36 años mi vida cambió, el diseño de mi familia fue cambiado. Recuerdo que recién había cumplido 18 años cuando Dios cambió mi vida. Él sacó sus pinceles y puso otra marca en mí. Aquella noche del accidente, cuando iba con mi hermano en su automóvil, un hombre totalmente alcoholizado impactó nuestro carro por atrás. Dimos varias vueltas, y el hombre nos volvió a dar por segunda vez, también atrás. Los parachoques quedaron prensados. Nuestro carro tenía el tanque de gasolina atrás, y se regó toda. El hombre quiso poner reversa para destrabarnos, y eso produjo un chispazo y entonces el auto se incendió.

Ese hombre no sabía para dónde llevaba su vida. Ese hombre no había descubierto el diseño de su vida. Vivía la vida por vivir. Un alcohólico, drogado, que no sabía a dónde ir. Cuando tú no tienes dirección o no sabes para dónde vas, estás muy mal. Cuando tú le pides a Dios dirección para poder caminar y llevar tu vida, Él te va a dirigir. Y si Él decide cambiar lo hará. Pero ¿a dónde crees que puede ir la vida de una persona drogada y alcoholizada? A este hombre no le importaba acabar con la vida de nadie. No le importaba si arrastraba a alguien en el camino. No le importaba ni su propia vida.

Yo siempre digo que no tengo culpa del vicio de él. Nuestro carro se rodeó de fuego. Yo estaba adentro, adelante, desmayado en el accidente por lo mal que me dejó el golpe. Cuando logré despertarme lo primero que vi fue a mi hermano, en el lugar del piloto, con una cicatriz en la frente, pues se la golpeó con el volante. Me recuerdo que lo veía abrir y cerrar la boca, bañado en sangre. Logré abrir mi puerta con una fuerte patada y salí. Fui por delante del carro buscando la puerta de mi hermano para abrirla, pero no podía. No lo logré, así que decidí volver a entrar por donde salí. Cuando volví a meterme por mi puerta, tres hombres me quisieron detener, me decían que no me metiera, que me quemaría; no hubo nadie que me detuviera. El que estaba allí adentro era mi hermano, mi sangre. El diseño de Dios en mi vida era otro. La gente me pregunta que porqué me metí a sacar a mi hermano si estaba muerto. Primero porque yo no sabía que estaba muerto; segundo, porque era mi hermano.

Recuerdo que cuando intentaba sacarlo él abría y cerraba su boca, como queriéndome hablar. Yo una vez le pregunté a Dios que qué me quería decir mi hermano, pues me quedé con esa duda – ¿qué quería decirme mi hermano cuando abría y cerraba la boca en medio de ese fuego? Y de tanto preguntare a Dios, en un sueño una noche me dijo lo que mi hermano me quería decir “sal, no te metas, no te metas”. Ese era mi hermano. No me importaba ese fuego.

Sabes, yo no tuve tiempo de despedirme de mi hermano y decirle cuánto lo amaba, pero estoy seguro que él supo que yo lo amaba. No debemos esperar momentos difíciles en la vida para decirnos cuánto nos amamos. No podemos esperar estar en un hospital para decirlo ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu madre o a tu padre “te amo”? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu abuela “te amo abuela”?  Cuando hablo de mi abuela me conmuevo mucho.

Este es un buen momento de decirle a tu esposo, a tu hijo o a tu hermano que lo amas. Tal vez es un buen momento para decirlo a los amigos, pues a ellos también se les ama. Mi vida cambió. Quedé con mi cuerpo quemado en un 80%, la mayoría de tercer grado. Me quemé de la cintura hacia arriba. Y mientras recibes esta palabra, Dios está sanando heridas en tu corazón, ¡Dios te bendiga! Si tienes que llorar hazlo. Eso es bueno. Dios está sanando, el nombre de Jesús. Dios está sanando heridas en el corazón.

Vivir tres años en un hospital, ciento veinte injertos, ochenta operaciones… aún recuerdo las manos frías de los médicos cuando me quitaban la piel quemada. Me metían en tinas de baño y al agua le ponían sal y bicarbonato para poder quitarme mi piel. Me inyectaban morfina para aguantar el dolor de las quemaduras. Pero aun cuando me inyectaban la morfina sentía el dolor. El plan de Irwing Sánchez no era el mismo que Dios tenía.  Era un cambio muy duro. Yo solo quería ser un marinero.  

Recuerdo cuando me operaron los párpados, yo desperté en esa operación y vi pasar la aguja delante de mí. Eso duele. Y no me canso de decir que ser un sobreviviente de quemadura es una de las experiencias más dolorosas que puede vivir el ser humano, y la única manera de hacer el camino más liviano se llama Jesucristo Hijo de Dios. No hay otro.

Yo le preguntaba a Dios ¿por qué a mí? Me sacaban injertos de mis piernas para ponerlos en mis brazos. Pasaba de cirugía tras cirugía. Yo le decía a Dios ¿Qué pasó aquí, por qué yo? Una noche los médicos me tomaron las manos y me dijeron que debían amputarlas porque tenían gangrena. Vi cómo cortaban cada uno de mis dedos. No entendía lo que pasaba. Pero Dios estaba formando un diseño que nunca imaginé lo grande en lo que  se iba a convertir. Dios me estaba preparando, no para ser un marinero, sino para ser un soldado de Cristo.

El diseño de mi vida era lo que hago hoy en día: decirle al mundo que Dios es real; que sí se puede salir adelante; que no te quejes tanto, solo continúa y avanza. Valiente es aquel que a pesar de la caída se levanta y continúa. Dios estaba haciendo todo tan perfecto.

Estando en la tina donde me quitaban la piel, una vez la enfermera me dejo solo para que descansara, y yo escuché una voz que decía “a donde quiera que vayas yo estaré contigo”. No entendía. Pero Dios me reveló a través de la Biblia su propósito para mí, incluyendo esa promesa.

Aléjate de todo lo que te contamina, de los que dicen “no vayas a la iglesia”, no te dejes contaminar. Si le dices a alguien que vas a montar una empresa y te dice “no, no creo que la economía está para eso”, sal corriendo. Tú naciste para ser cabeza y no cola, naciste para ser grande, no para estar en el suelo; naciste para dar lo mejor de ti. Fuiste diseñado para hacer grandes cosas; naciste para ser un campeón. Ese es el diseño que Dios nos dio. Si yo puedo puedes tú también.

El accidente unió mucho a mi familia, así que únete a tu familia. Una familia unida en Cristo jamás será vencida. ¡Una familia en Cristo jamás será vencida!

Dios va a tocar tu vida, soplará con su amor, llegará hasta tus huesos, permítele llenarte. ¡Este es el tiempo que Dios hizo para ti!

Series

Series

552c2ad9a76182506a85e86d_palabrasemanal.png
552c2bdcf874c9b276c96fe9_fondosemanal.png
PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

Copyright © 2015
16 Calle 2-00 Zona 10, C.C. Los Próceres 5to Nivel, Ciudad de Guatemala, Guatemala  
(+502) 2362-8968 - (+502) 2331-6238