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CONECTADOS A LA OBEDIENCIA DE DIOS

CONECTADOS A LA OBEDIENCIA DE DIOS

Por: Gustavo Herrera.

27 de mayo del 2012

Muchas veces Dios nos dice que hacer y qué no hacer. El nos dice que no estamos haciendo lo correcto o no es el camino que tenemos que recorrer y lamentablemente es eso exactamente lo que hacemos.

Nosotros tenemos que tener fe, no sólo por lo que vamos a recibir a cambio, si no por querer obedecer a Dios. En las situaciones difíciles es cuando más nos cuesta dar, o cuando más nos cuesta venir a la iglesia o cuando menos obedecemos, pero es en esos momentos cuando nuestra fe está siendo probada.

La Biblia define a la fe como “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”; y la obediencia significa “acatar órdenes, hacer lo que alguien más espera de nosotros”.

En los momentos difíciles, es cuando el enemigo más quiere quitar nuestra fe y sembrar un sentido de desobediencia, pero por el contrario es cuando más nos tenemos que sujetar y creer.

Cuando nos dan una orden, hay veces que no vemos el propósito de la orden, y cuestionamos y nos molestamos, pero si te pones a pensar en ello con un espíritu obediente, vas a ver la gloria de Dios y las bendiciones para tu vida.

En las pruebas Dios lo que hace es afirmar esa fe, y si perseveramos y somos obedientes a Su Palabra, veremos Su Gloria. Cuando llega esa bendición vas a experimentar un gozo, pero más que eso, vas a sentir como esa fe es reafirmada en ti y como ganaremos obediencia en nuestras vidas.

1 Reyes 18:41

“Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 18:42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas”.

Elías, era un hombre que siempre retaba al pueblo y desafiaba a las personas para que al igual que él, le creyeran a Dios.

En esta oportunidad estaban viviendo un tiempo de mucha sequía, pero Elías creyó y sabía que iba a llover. Le da la orden a Acab y el sin cuestionar, fue obediente.

Cuando tenemos fe y tenemos obediencia, Dios respalda lo que hacemos y es ahí cuando vemos cumplidas Sus promesas en nuestras vidas. Dios usa a personas que generalmente ni nos imaginamos, y es por eso que tenemos que estar atentos a la voz de Dios y estar listos a ser obedientes, sin importar de donde o por parte de quien venga la orden de Dios.

Dios dejó en Su Palabra mandamientos, consejos y palabras para edificar nuestras vidas, no para hacernos sufrir y hacer de nuestra vida un calvario. Dios quiere transformar nuestra mente y corazón para poder ser obedientes en lo que El nos manda, no en lo que nosotros queremos.

A las órdenes de Dios no hay que evaluarlas o analizarlas, simplemente hay que obedecerlas y hacerlas. No abandones tu obediencia porque un momento difícil ha llegado a tu vida.

Al desobedecer lo que sucede es que perdemos nuestras bendiciones.

Veamos el caso de Moisés, Dios le dice que vaya con el faraón y que le diga que él iba a liberar al pueblo de Dios. Moisés, a pesar de la orden tan difícil y ridícula si lo quieren ver así, que recibió no dudó, simplemente obedeció y lo hizo.

Dios nunca nos va a hacer pasar vergüenzas cuando obedecemos, por el contrario lo que El te diga y prometa lo va a cumplir.

Moisés por la fe y la obediencia que tuvo, se paró frente al mar, con todo un ejército de enemigos por atrás, levantó la vara como Dios le había dicho y abrió el mar que estaba frente a él, por el respaldo y poder de Dios que estaban sobre su vida.

Las decisiones de Dios siempre van a ser mejores que las nuestras y sus caminos son distintos a los que nosotros ya hemos escogido. Cuando nosotros aceptamos la voluntad de Dios y le creemos y obedecemos entonces vamos a ver resultados diferentes.

La oración y comunión van a reafirmar la fe y la obediencia para con Dios.

Elías le dijo a Acab que subiera al monte, a ver si venía la lluvia. Le dio la orden de que fuera siete veces, y Acab le obedeció hasta que vio una pequeña nube del tamaño de la palma de un hombre. El milagro sucedió, tomó tiempo, pero Dios lo realizó. Todo lo que tomó fue obediencia de parte de Acab. Elías tenía en su corazón una convicción y su obediencia, lo había llevado a ver la mano de Dios en su vida, y es por eso que tenía la autoridad para dar órdenes diferentes o aún ridículas.

La Biblia dice que después de eso vino una gran lluvia. De lo poco, de lo pequeño y de lo insignificante, Dios hace cosas enormes. No debemos menospreciar las cosas pequeñas de Dios, porque de esas cosas Dios hace cosas inimaginables.

La mano de Dios está sobre aquellos que obedecen. La unción y la prosperidad van sobre aquellos que están dispuestos a obedecer. La prosperidad sigue a la obediencia. Con la obediencia vienen muchas oportunidades y puertas de parte de Dios que sólo el abre y nadie cierra.

Jesús, cuando fue bautizado, oyó la voz de Su Padre quien dijo: “Tu eres mi hijo amado en quien tengo complacencia”. Estoy convencido de que Dios dijo esto porque Jesús aún siendo hijo del Dios Todopoderoso, en su vida de hombre nunca dejó de ser obediente.

Lucas 4:2

“por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. 4:4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 4:5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 4:6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 4:7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 4:8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.4:9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 4:10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; 4:11 y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 4:12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. 4:13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. 4:14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”.

Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, pero El en todo momento fue obediente, habló palabra y nunca se alejó de su propósito, a pesar de las grandezas que el enemigo le estaba ofreciendo.

No le fue fácil resistir a tanta tentación, pero Jesús creía tanto en la voluntad de su Padre, que nunca dejó de ser obediente. Se cansó primero el diablo de tentarlo y lo dejó en paz.

A causa de la actitud que Jesús tuvo, su fama creció y Dios lo exaltó y respaldó, porque al ser obedientes Dios nunca nos va a dejar burlados.

Dios quiere llevarte a otro nivel, lo cual quiere decir, a una mayor prosperidad, un mayor estado de bienestar.

A pesar de que estés viviendo en prueba o desierto no tienes que dudar, porque Dios te dice que El te va a respaldar. Dios está contigo y verás su mano en tu vida, menos duda tienes que tener y más fe tienes que experimentar. En esos momentos es cuando más confiado debes vivir.

Dios no castiga, el quiere bendecirte y aprovechar cada circunstancia de tu vida. Todas las cosas en Cristo prosperan para bien y te va a ir enseñando la manera en que tenemos que vivir. Muchas veces en las situaciones difíciles no vemos lo bueno que Dios puede hacer. No tenemos que entender, sino tenemos que dejar de reclamar, obedecer y creer.

Hebreros 5:7

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 5:8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 5:9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 5:10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec”.

Para que cumplas el propósito de Dios, necesitas ser enseñado, fortalecido y ser obediente a Dios. La fe que tenemos que tener hacia Dios es una fe ciega, en la cual nos tiramos sin pensar y cuestionar aquellas cosas que él nos manda.

Dios siempre va a tener algo mejor de lo que nosotros mismos tenemos para nosotros. Lo único que Dios quiere es bendecirnos y no juzgarnos. Él lo hace por cuidarnos y bendecirnos.

TODO lo que Dios te dice es para bien, para levantarte y para sanarte, para edificar tu vida más allá de lo que puedas imaginar.

Jesús mismo, en medio de su sufrimiento fue obediente. En su aflicción y preocupación nunca dejó de obedecer, porque si se hubiera negado, nosotros no tendríamos vida eterna como hoy la tenemos.

No te acostumbres a la desobediencia, ni te justifiques, simplemente se obediente y no dudes mas.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

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