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CELEBRA TU ORACIÓN

CELEBRA TU ORACIÓN

Pastor Alfonso Bocache

26 de agosto del 2,012

¿Cuántos pueden celebrar sus oraciones de Dios?

Sabes que podemos ayunar, podemos interceder, podemos clamar, claro que podemos. Hay poder en la intercesión, en la oración, en el ayuno. Hay poder en todos esas acciones que hacemos delante de Dios.

Pero muchas veces te preguntas: ¿porqué a muchos les funcionan y a otros no?

Porque detrás de cada oración, detrás de cada intercesión, detrás de cada ayuno hay un corazón y hay una actitud.

Debemos revisar nuestro corazón. No es que a ti no te funcione, no es que a otros si y a ti no. Hay poder en la oración, hay poder en la intercesión, hay poder en el ayuno.

Tu puedes hacer oraciones de 17 páginas y no ver fruto de tus oraciones, y no vayas a creer que Dios no responde, pero detrás de cada oración hay un corazón y hay actitudes.

Quiero llevarte a:

1 Crónicas 4:9,

Y Jabes fue mas ilustre que sus hermanos al cual su madre llamó Jabes, diciendo, por cuanto lo dio a luz en dolor, y Jabes fue mas ilustre que sus hermanos.

En el versículo 10, dice:

-he invocó Jabes diciendo “Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio y si tu mano estuviera conmigo y me libraras del mal, para que no me dañe y le otorgó Dios”.

Los religiosos se vuelven locos con Jabes, porque no entienden como un hombre hace una oración de un versículo y Dios le contesta concediéndole lo que le pidió, cuando tal vez ellos han escrito 17 cartas y las repiten todos los días y no ven respuesta.

¿Cuántos quieren que Dios les conteste sus oraciones? En este versículo hay 44 nombres y se interrumpen con el nombre de Jabes, yo espero que haya aquí alguien que va a interrumpir los cielos y que Dios le va a decir: “Te voy a dar lo que me estas pidiendo”.

44 nombres y Jabes fue un hombre diferente

Habrá aquí alguien diferente a las multitudes que está decidido a levantarse y celebrar su oración diciendo: “¡OH Dios! si me bendijeras y ensancharas mi territorio”.

No le estoy diciendo que ore 3 minutos, delante de la presencia de Dios, cada quién tiene su tiempo. Pero es deleitante estar delante de la presencia de Dios, no te quieres salir. Toma tu tiempo para orar. Lo que se te está enseñando en estos versículos, es lo que había detrás de esta oración.

Había un hombre que seguro adoraba a Dios, que le creía a Dios. Pero detrás de esa oración Jabes tenía un corazón sano. 44 nombres y el escritor irrumpe con Jabes diciendo este es ilustre, este es diferente a sus hermanos. Hoy cuando salgas de aquí comienza a orar de una forma diferente; que los cielos digan este es diferente.

Ilustre significa: honorable. Jabes era un hombre honorable.

En los originales honorable quiere decir: hombre de peso.

Ese hombre tenía peso delante de Dios, los otros 44 tal vez oraban y no un versículo, tal vez horas, pero hay quienes llegan a poner más la fe en el ayuno que a quién le ayunan. En la oración que a quien le oran. No puedes hacer un rito de algo que debe ser deleitante, de alqo que debes disfrutar y de algo que haces con fe en tu vida.

Era diferente Jabes, y yo creo que aquí hay gente diferente, que se van a levantar a orar, lo cielos van a decir: este es diferente, este es ilustre, este es un hombre o una mujer de peso. Gente que se come las prédicas, las hace vida. Las empieza a aplicar y van hacia adelante. ¿Cuántos de esos hay aquí? Tu corazón debe estar sano sin falta de perdón y envidias. ¿Sabes que significa la envidia?

“Sentido de tristeza del bien ajeno”

“Estar enfermo”, dice una versión.

Todos somos tentados a tener envidia..

Pero debes de vencer la envidia.

Tu estas orando, clamando y envidias a todo mundo! Que porque el tiene eso, que porque yo no lo tengo.

Dice que Jabes nació con dolor.

O sea que no tuvo una perfecta niñez porque desde que nació su mamá le dijo: “Hijo, eres un perfecto dolor”. ¿Sabes que significa su nombre?

“El que dará dolor” y así eran los nombres antes en la biblia, proféticamente aplicados.

Jacob: “El que toma, el que agarra”. Y tomó y agarró.

Salomón: PAZ.

En todo su reinado, el primer rey de Israel que no va a la guerra.

Pero habrá alguien como Jabes, que a pesar de las circunstancias ha ganado el peso delante de Dios, para decir: “Yo renunció a lo que ha pasado en mi vida porque Dios va a hacer un milagro en mí.”

Sana tu corazón, tenemos que tener un corazón sano y bendecir a aquellos que han recibido su milagro antes que nosotros.

Caín y Abel, ¿porqué se pelearon? Por envidia

A nuestro señor Jesús, lo entregaron por envidia. A los que Él sanó, les predicó y les hizo milagros, 24 horas después gritaban: CRUCIFIQUENLO!, es el rey de los judíos, y va estar a la diestra del Padre. No soportaron el lugar que Dios estaba a punto de darle a nuestro señor Jesucristo y por envidia lo entregaron.

Dios te va a levantar grandemente, pero prepárate también.

Toda obra hecha con excelencia despierta la envidia.

Recuero un día que el Pastor Sergio Enríquez me dijo algo: “un corazón limpio ve limpia las cosas, pero un corazón enfermo todo lo ve mal, lo ve sucio” Un corazón sano, no viene y hace estimaciones, confía que Dios sabe, le revelará y lo hará. Mira las cosas limpias.

¿Quieres oír como oraba Jabes realmente?

Dice la Palabra: “he invocó Jabes al rey de Israel diciendo “Oh, ” ¿cómo dice? “Oh,” no “Ahh. Este “Oh” es de sorpresa, es de expectación.

A veces entramos a nuestro cuarto de oración diciendo: “Ala Señor que pasó con aquello que pedí. Ala Señor sigue haciendo lo mismo. Ala señor yo no salgo adelante, y mira ya leí todo esto, ya lo oré ya lo intercedí, ya ayune. Ala Señor!!! en vez de: “OHH Señor”.

Cuando ustedes ven algo que les gustan, exclaman “Ohh!”

“Ohhh, este hombre comenzaba la oraciones diferente, no decía: “señor yo nací en dolor, mi nombre significa proféticamente “dolor”, yo de esta no me levantó! En su lugar dice: “Oh Dios, si me bendijeras. Dios, yo creo que algo está a punto de ocurrir en mi vida. Ese hombre celebraba su oración, entraba celebrando a Dios, decía, “Oh Dios si me bendijeras, si ensancharas mi territorio. Y tu mano fuera conmigo, y Dios, dice, Concédanle lo que está pidiendo, éste hombre ora diferente, 44 antes que él lo han hecho, pero éste celebra su oración.

¿Cuántos van a celebrar su oración en este lugar?

Dile al de tu lado: “no mas AHH”, ya no.

Jabes celebraba su oración. Un hijo de Dios debe entrar feliz a orar. ¿Cómo entras a orar?

Cuando queremos pedirle algo al Padre hasta le cambiamos la voz, para oírnos más formales y le hablamos con palabras rebuscadas.

Usted ¿cómo llega ante la presencia de Dios sabiendo que es un Padre ilimitado?

Dios dice: “si ustedes siendo malos dan buenas dádivas a sus hijos, cuánto más les daré yo que estoy en los cielos”. ¿Cuántos creen que nadie mas que Él podrá bendecirnos? ¿Cuánto vas a dudar todavía? No le cambies la voz a Dios, sé como eres delante de Él.

Que bueno ser hijo de Dios y poder celebrar nuestras oraciones. Jabes no empezó: “Hay señor, como nací, he sido dolor, toda la gente me ve así a otros has prosperado, pero a mi no….”

Queremos que algo irrumpa a Dios en el día, que Él diga: “éste es un ilustre, este es un hombre de peso delante de mi”.

Debes de celebrar tu oración. Como entras a ese cuarto de oración? ¿Sólo cuando tienes necesidad?

Por eso es que nos acostumbramos a orar solo en clavos. Dios te ayuda y te consuela, por supuesto.

Pero Dios quiere ilustres

No quiere que programes tu oración e incluso te pongas a llorar cuando quizá la Presencia ni siquiera te ha tocado.

¿Podrás entrar de esta manera delante de Dios? “Oh Dios, si me bendijeras….”

No entres de la otra forma, entra con una sonrisa, con una actitud diferente. La religión nos ha enseñado muchas veces que hay que orar tristes. Pero no debe ser así. El que sonríe, confía.

Pero muchas veces entramos llorando como si Él no quisiera hacerlo, y el fue a la cruz del calvario y derramó su sangre porque quiere vernos bendecidos, quiere vernos prosperados, quiere ensanchar tú territorio; y tu entras a orar como que no quiere dártelo.

No es así! Él es el primero que dio su sangre y quiere verte sano. No te sana, porque no crees. Porque quiere gente ilustre, gente honorable, gente que tiene un peso de gloria cuando ora. Dios es capaz de revertir cualquier situación, cualquier pasado en tu vida.

Yo creo que esta semana va a haber gente aquí que va irrumpir los cielos. Alguien que cuando se para a orar algo pasa.

No pongas tu fe mas en el sistema que en el Dios todo poderoso que puede darte un milagro. Jesús sanaba, y ponía sus manos sobre los enfermos, pero cuando vio que empezaron a poner su fe en el método de poner las manos decidió cambiar. Empezó a sanar a distancia.

Claro que podemos poner nuestras manos sobre los enfermos, y sanarán. Y si no estás en un lugar cercano para poder orar por ti, tranquilo, porque la gloria de Dios viene de los cielos.

Mire, Jabes ni siquiera oró por otros. El decía: MI territorio. Muchos dirán: “que oración egoísta” Pero contestada.

Ora por tu familia, intercede por tus familiares, pero si tienes un testimonio de que la mano de Dios va contigo…solitos te seguirán.

Si tienes un testimonio de una buena actitud, un corazón sano, prepárate porque uno a uno van a ir llegando a Cristo. Que puedan ver que eres un hombre de peso delante de Dios.

¿Te gustaría llamarte Jabes? ¿DOLOR?

Pero ¿a cuántos les gustaría orar como él?

Otros que no se llamaban Jabes pero ellos sí eran un dolor, un conflicto, envidia, un gran dolor. Hay gente que da batallas y hay gente que da victorias. Yo me junto con gente que me da victorias. No gente que sólo da batallas y que según ellos están en peleas de fe. No es así. Solo están en desgaste. Pero hay otros que te dan victorias. Los guerreros de David, eran hombres de victorias no de batallas.

Mira a Jacob que decía: “si tu mano va conmigo te daré el diezmo de todo”. Mira los principios de este hombre que después de tener la revelación en el sueño que ángeles subían en una escalera y algo descendía, él decía: “algo tiene que subir como ofrenda consagrado a ti, para que algo baje bendecido. El diez te ofrezco de todo lo que tenga”.

Jacob tenía el mismo principio. Estaba pasando un momento complicado, pero le daba el lugar al Padre y sabía que había que dar. Cuando Jesús ora por Lázaro y le dice: “ven fuera”, le dice a Dios: “lo dije en voz alta para que todos sepan de ti”.

“Oh Dios, si me bendijeras. Oh Dios si tu mano fuera conmigo”. Sabes que la mano de Dios vaya contigo significa que el poder de Dios va contigo, pero no es un dicho religioso, hazlo realidad en tu vida. Crée que el poder de Dios va contigo.

Detrás de cada oración, de una acción de fe que quieras hacer, debes tener el respaldo de un corazón sano.

A mí que alguien tenga 17 dones y hable muchas lenguas no me impresiona. Los dones son un regalo que Dios da; pero el fruto de su testimonio de vida es lo que realmente cuenta, porque es donde se demuestra el carácter que Dios ha formado en él.

“En mi nombre echaron fuera demonios, en mi nombre hicieron milagros….No los conocí dice el Señor. Hacedores de maldad”.

Jamás dieron fruto en su carácter, solo usaron sus dones para sus propios beneficios, para engrandecerse ellos, y no para dar la gloria a Dios. Pero cuando hay fruto en tu vida, demuestra tu carácter. Si no te pasas con dones toda la vida y haciendo unas cosas terribles. Dios te va a dar dones, te va a dar regalos de Él pero tu vas a dar el fruto en tu carácter.

Vamos a cambiar hoy nuestras oraciones. No más oraciones tristes. Vamos a orar con alegría.

Ana no podía tener hijos, y estaba muy triste, al punto que no comía.

Ella no podía tener hijos y su esposo tenía otra mujer, que sí le dio hijos y ella estaba muy triste, lloraba amargamente. Pero un día comienza a cambar su vida y el sacerdote le da palabra y le dice: “te sea hecho como has pedido” y ella comió y no estuvo más triste.

¿Recibió su milagro?

No. Lo recibió versículos después. La fe vence la amargura, la fe vence la tristeza, cuando tienes fe te atreves a creer aunque no lo estas viviendo, te atreves a creer que Dios tiene un siguiente nivel para tu vida. Y empezó a celebrar lo que Dios iba a hacer en su vida, aunque no tenía el milagro, pero tenía la convicción y tenía la actitud para que su oración fuera escuchada y a los pocos versículos nace su hijo, el primer profeta.

Cuando ella cambia su actitud y ya no estuvo más amargada, perdonó, porque a ella le molestaba que la otra si tenía hijos, el fruto de esa oración fue diferente. No hay nada como orar con un corazón limpio delante de Dios, entregarle a Dios todas aquellas cosas que impiden agradarlo como Él se merece y poder decirle, “Oh Dios, si me bendijeras, Oh Dios si ensancharas mi territorio, Oh Dios si tu mano fuera conmigo.”

Yo quiero declarar esta mañana que su mano va contigo, que Dios no te va a dejar ni un solo día y que a partir de hoy vas a celebrar tu oración.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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