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AVANZA HASTA ALCANZARLO

AVANZA HASTA ALCANZARLO

Prédica 24 de abril de 2011

Pastora Sofi

Dios siempre nos impulsa a ir a otro nivel por que quiere que avancemos hasta alcanzar lo que Él ha prometido. No debemos de limitar a Dios, no es solo saber que Dios va contigo sino creerlo. Sigue avanzando.

Para avanzar en fe, debemos terminar lo que empezamos. Debido a que no terminamos lo que una vez empezamos no podemos avanzar hasta donde Dios nos quiere llevar.

La misma naturaleza nos enseña que todo lo que se comienza tiene un fin. El mismo hombre vive en etapas que comienzan y terminan. Las orugas pasan por una transformación hasta terminarse y convertirse en mariposas.

Muchas veces no vemos las promesas cumplidas, no por que Dios no quiera, sino por que nosotros no terminamos lo que empezamos.

2 Timoteo 4:6-7 “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

En la vida tenemos una carrera y hay que terminarla. No es que la vida misma sea una carrera. Pablo se mantuvo hasta el final, hasta acabar lo que Dios le había enviado.

Para terminar lo que empiezas es necesario: seguir instrucciones.

2 Timoteo 2:5 (Versión Lenguaje Actual) “De tal manera, el atleta que participa en una carrera no puede ganar el premio sino obedece las reglas de la competencia”.

Dios es un Dios de instrucciones. Encontramos indicaciones específicas a lo largo de toda la Biblia.

A Noé le dio instrucciones claras para construir el arca. A Abraham le dijo claramente que se fuera de su tierra porque Él le iba a mostrar donde debía habitar. A Moisés también le habla claramente sobre enviarlo frente a Faraón y librar al pueblo de Israel. Sino veamos el caso de Jonás, por no ir a donde Dios le había dicho tuvo que pasar por todo lo que pasó.

Las bendiciones de Dios son para aquellos que saben seguir instrucciones. Nuestra fe y nuestra obediencia son probadas cuando se nos da una instrucción a seguir. No se pueden alcanzar las bendiciones sin seguir instrucciones.

Hebreos 6:11-15 “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”.

El que no termina se vuelve perezoso. Herencia y alcanzar la promesa son dos cosas diferentes. Abraham esperó pacientemente, heredó multitudes y además alcanzó la promesa, Isaac.

Alcanzar significa: alistarse, hacer que suceda, llegar a encontrarse con.

La herencia de Abraham era la bendición a todas las generaciones que provendrían de él pero la promesa era su hijo. La herencia era para sus generaciones. Podemos leer como dice: “El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”

Abraham empezó a edificar entre su herencia y su promesa. Cuando empiezas a caminar en fe empiezas a construir en algo sólido.

Lo importante no es creer en la promesa sino creer en quien te dio la promesa. Pedro caminó sobre las aguas por que empezó a construir en fe. Avanzó en una base sólida, no solo para caminar, sino para alcanzar lo que Dios le había prometido.

Noé no veía la lluvia, pero de igual manera empezó a construir algo sólido, lo hacía en fe. Pero la herencia no fue solo para él. Dios le dijo: “entra tu y tu casa”.

Cuando construyes sobre algo sólido empiezas a abrir brecha para que la herencia de bendiciones llegue a todos. Para que tus generaciones reciban las bendiciones es necesario que construyas ese puente para que esas promesas fluyan para ti y los tuyos. Dios confía en que lo que vas a hacer, lo vas a terminar hasta donde Dios te ha dicho que vas a llegar.

Gálatas 5:5-6 ”Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor”.

La fe obra por el amor. Lo que nos impulsa a seguir adelante, no es en sí la fe sino el amor detrás de la fe. Hay un poder dentro de cada uno de nosotros aún más fuerte de lo que has creído. Se te pueden acabar las fuerzas, pero si se te acaba el amor, no puedes avanzar.

Dios confía en nosotros más de lo que pensamos. Él nos dice: Yo confío en que puedes hacerlo. Es su amor el que nos motiva a avanzar y alcanzar lo que nos ha prometido y nos da fuerzas para que Él se vea reflejado en nosotros.

El YO SOY significa: que existe por si mismo. El YO SOY significa: el que da bendición, el que convierte, el que consigue, el que cumple, el que detiene, el que da, el que espera, el que habla, el que hace que se levante, el que liberta, el que permanece, el que hace suceder.

Cuando entiendes que tienes que alcanzar lo que Dios te ha prometido, tu mentalidad cambia. Es su amor el que nos dice: “si puedes”. Dios se hace uno con nosotros cuando tomamos la decisión de seguir adelante.

Jesús se hizo uno con el Padre en el momento en que lo fueron a buscar para llevarlo preso y entonces Él responde: Yo Soy. Él sabía que contaba con el respaldo de Su Padre. En ese momento, Jesús construyó ese puente para que todos pasáramos por allí y recibiéramos la vida eterna.

El amor es el motor que llevamos por dentro que nos impulsa a seguir adelante y seguir construyendo para los que vienen detrás de nosotros. Cuando entiendes eso, nada te para. Sigues creyendo hasta verlo construido.

Sigue construyendo, es tiempo que sigas avanzando y no te apartes hasta ver la promesa y a las generaciones recibirlas. Dios es todo lo que tu necesitas que Él sea.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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