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ALIGERA TU EQUIPAJE

ALIGERA TU EQUIPAJE

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Aligerar el equipaje o quitar cargas es necesario para vivir la vida que Dios nos ya nos preparó. Aprendimos que esas cargas hay que dejarlas para poder caminar

Hoy vamos a aprender sobre otras cargas que debemos de dejar. Una de ellas es:

LA DUDA

Una de las peores cargas que podemos llevar es la carga de la duda. Es una carga muy fuerte creada por la incertidumbre que nos pueda generar algo.

Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.

Si algo no podemos dudar es que Dios está con nosotros. Cuando la carga de la duda venga a tu vida recuerda que Él es fiel. Cuando tu sabes quién eres, no dudas.

Recuerda que en Él no hay mudanza ni sombra de variación, si lo dijo, lo va a cumplir. Debes de confiar en tu fe y no en tus sentimientos. Nos prometió que el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida.

Moisés atravesando el desierto, Dios no lo deja. Literalmente lo siguió la zarza hasta donde él estaba.

Jonas trató de huir de Dios. El plan de Dios para Jonas era perfecto y no permitió que se apartara, Él mismo provocó la tormenta y que se lo tragara el pez para que recordarle cuál era el propósito de su vida.

Los discípulos en medio de la tormenta, temerosos y con miedo, Jesús mismo los sigue y se les aparece caminando sobre las aguas.

La mujer samaritana también era una mujer que estaba pasando un momento de soledad. Jesús llega con ella, sin acusarla sino dándole una oportunidad de que bebiera agua viva para que nunca más tuviera sed.

Lázaro es otro ejemplo de alguien a quien Jesús lo siguió hasta la muerte. Lazaro conocía a Jesús pero tuvo una relación con Él hasta el momento en que lo resucitó de los muertos.

Pedro luego de negar a Jesús tres veces se esconde. Se va a pescar y cuando vuelve quien lo estaba esperando era Jesús mismo, preparándole alimento.

Dios te va a seguir siempre aunque te equivoques. Por más que te sientas solo, o haya duda, recuerda que Él está contigo. Te va a cubrir, te va a levantar, te va a bendecir. Debemos de creerle al Señor con todo nuestro corazón siempre, Él no nos va a fallar. No dudes, Dios está contigo.

En medio de cualquier circunstancia, Él no te va a dejar ningún día de tu vida. El Señor a través de Su Palabra te va a guiar día con día: “Lámpara es a mis pies tu palabra”…

Lucas 7:18-23 “Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí”.

Juan el Bautista estaba atravesando un momento difícil en la cárcel, duda y manda a sus discípulos a preguntarle a Jesús si Él era el Mesías. Cuando entra la duda en ti hasta haces dudar a otros. Juan estaba atravesando un problema, lo hizo dudar de lo que él mismo había visto y escuchado del Padre directamente.

En el momento de duda solo recuerda lo que Dios ha hecho ya en tu vida. No confíes en lo que estás viviendo, confía en Su Palabra. Lleva delante de él esos sentimientos cuando dudes y la carga de la duda se va de tu vida cuando le crees a Su Palabra. No dudes. Déjate pastorear por Él y toda duda se irá de tu vida.

LA VERGÜENZA

No existe una sola persona que no le hayamos fallado a Dios alguna vez. Hoy te recuerdo que Dios no está para acusarnos sino para que le entreguemos la carga de la vergüenza.

Él no vino a condenarnos sino a darnos salvación. Él ha extendido su misericordia. Hay veces que puedes fallar y sientes vergüenza pero lo que debemos hacer es acercarnos confiadamente.

Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Cuantas veces le hemos prometido algo al Señor que le volvemos a fallar y no podemos cumplir lo que le prometimos. Lo que automáticamente hace en nosotros es que nos sintamos mal. Dios nos recuerda hoy que podemos llegar delante de Él confiadamente.

Pedro lo negó 3 veces. No solo lo negó sino empezó a maldecir. Se entristece tanto que lo que hace es irse a esconder en el mar. Pedro tenía dos años de ya no pescar y regresa a lo que antes hacía. La vergüenza nos regresa a nuestras antiguas prácticas.

Aunque Pedro sabía que Jesús no estaba en la tumba se fue a esconder al mar. No fue al monte donde habían quedad de reunirse con Él sino su vergüenza lo hace hacer lo que antes hacía.

Pedro no se imaginaba que Jesús podía regresar por alguien como Él. No solo regresa por Él sino le estaba preparando sus alimentos de manera especial. Hoy te recuerdo “Jesús siempre regresa por alguien como tú” aunque hayas fallado y te hayas equivocado muchas veces.

El malestar que sientes no debes de usarlo para esconderte sino para que llegues delante de Él y le entregues esa carga de vergüenza.

Cuando hayas fallado, no te avergüences, sigue adelante. Todos podemos fallar, no somos perfectos pero si tenemos un Padre que es perfecto.

Jesús mismo en la última cena, compartiendo un momento especial con ellos. En el caso de Judas, que era quien lo había entregado. Lo hace ver la cena especial que tenía preparada para sus hijos pero no puedes sentarte en ella.

No importa cuanto hayas fallado, tu lugar es en esa mesa. David lo sabía por eso decía “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores”…

Sus discípulos aunque se habían equivocado, eran hijos, por eso tenían un lugar especial en la mesa por más que se hayan equivocado. Es cuestión que dejes tu vergüenza y vengas arrepentido, Jesús está allí esperándote con un lugar con tu nombre en la mesa servida para ti.

Mateo 26:26-29 “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”.

Su Palabra dice: todos. Es momento que hoy dejes toda vergüenza y vengas con Él a compartir de esa cena especial que ha preparado para ti. Por más que te equivoques, Jesús siempre te va a amar, siempre va a haber una invitación especial con tu nombre.

La fe vence a la duda. Cuando la vergüenza te quiera apartar no olvides que Jesús está contigo y te va a sacar adelante. Confía en Él y en Su Palabra.

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