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ACTITUD

Dile a Dios allí donde estás:

“Señor estoy listo para recibir todo lo que Tú tienes para mí este 2016. Todo espíritu de pasividad y de apatía, en el nombre de Jesús se va de mi vida. Pongo la mejor actitud para recibir lo que Tú tienes”.

La actitud es la manera de actuar de una persona para hacer las cosas. Es la manera como tú reaccionas y respondes hacia lo que te rodea. Con tu actitud podemos construir o destruir; podemos aprovechar o despreciar; podemos bendecir o podemos herir a alguien; podemos abrir o cerrar puertas.

Tú eres responsable y dueño de tu propia actitud. Hay muchas bendiciones que Dios tiene para ti este 2016, pero lo que no puede hacer por ti es la actitud que tienes. Si las misericordias de Dios para nosotros son nuevas cada mañana, ¿por qué entonces te levantas a veces con una mala actitud?

Si te fijas en la actitud de Dios, Él desea bendecirte a pesar de que sabe que tú le vas a fallar. Debemos entonces de ser conscientes de ello para cada mañana levantarnos con la actitud correcta.

Lo que determina el éxito o fracaso de muchas cosas es la actitud.

Efesios 4.31 dice así:

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia”.

¿Dios te quita todo eso o te lo quitas tú? Tú te lo debes de quitar. Eso es actitud, porque tú determinas cómo vas a pasar el día. La gente cree que teniendo mala actitud las cosas se arreglan pero no es así, empeoran. La mala actitud es como un imán que atrae malas situaciones a tu vida.

Existen tres situaciones que pueden darse:

  • Las que nosotros provocamos. El diablo no tiene nada que ver en ellas, nosotros solitos provocamos la situación.
  • La que Dios provoca. 
  • Las que Dios permite. No es que Dios desee que así sean, pero las permite.

Génesis 4.1-7 dice así:

“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «Por voluntad de Jehová he adquirido varón». Después dio a luz a su hermano Abel. Fue Abel pastor de ovejas y Caín, labrador de la tierra.

Pasando un tiempo, Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual se enojó en gran manera y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: «¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido?; pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás»”.

La mala actitud de Caín empezó cuando el permitió que pasara el tiempo. Debemos de aprovechar al máximo tú tiempo. Es importante que nos tracemos metas, pero lo más importante es la actitud que vamos a tener ante esas metas. ¿Cuánto tiempo le vas a invertir para que tus metas se logren? Si tú anhelas que las Palabras de Dios estén en tu mente y corazón, entonces debes de dedicarle menos tiempo al Facebook y dedicarle más tiempo a la lectura de la Palabra de Dios. Si quieres ver resultados diferentes este año, debes de empezar por cambiar tu propia actitud.

Caín le llevó la ofrenda a Dios andando el tiempo, cuando él quiso, sin embargo Abel le dio lo primero. Lo que más le disgustó a Dios de Caín, fue su actitud y luego su ofrenda, porque su ofrenda era un reflejo de su actitud.

¿Quién provocó esa molestia en Dios? Fue el mismo Caín con su mala actitud. Caín ardió en enojo pero ¿por qué se enojó si él tenía la culpa? Hay veces que nuestra actitud resulta peor que la misma mala acción que cometemos. 

Con lo primero que Dios trató en la vida de Caín, fue con su actitud. Muchas veces debemos de apartar un tiempo para hacer una pausa en nuestra vida. Hay veces que nos enojamos con Dios y con todos alrededor pero no nos damos cuenta que debemos de cambiar nuestra mala actitud. La mejor manera de cambiar nuestra actitud es preguntarnos ¿por qué estoy así? 

Siempre vamos a tener dos puertas que tomar con la actitud que tengamos: 1) la puerta de la bendición; o 2) la puerta de la maldición o del pecado. Una mala actitud te puede llevar a las puertas del pecado. La actitud de hoy es lo que te va a conectar con el futuro. 

El gran problema de los discípulos fue la mala actitud. El problema no fue que la tormenta estaba afuera, el problema fue que la tormenta ya estaba adentro de ellos.

Mateo 15.21-22 dice así:

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio».  

 

Esta mujer estaba viviendo una desgracia familiar; lo que la llevó a tener un encuentro con Jesús. Hay situaciones difíciles que lo único que están haciendo es llevándote a Jesús, para que reconozcas que lo necesitas.

Las situaciones difíciles nos hacen pensar, meditar y nos hacen caernos de rodillas delante de Aquel que todo lo puede.

Más adelante en el versículo 23 dice así:

“Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo: «Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros»”.

 

¿Cómo hubieras reaccionado tú ante esa situación aparentemente de indiferencia de Jesús? ¿Te hubieras regresado a casa? ¿Te hubieras molestado? ¿Qué hubieras hecho tú en esa situación? ¿Cuántas veces tú has dejado de pedirle a Dios porque no te respondió?

Pero sigamos con el versículo 24:

“Él, respondiendo, dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel»”.

 

Ahora Jesús responde, pero dice “no”. ¿Cómo hubieras reaccionado tú? Dios no me quiere; no lo importo a Dios. Ella no podía exigirle nada a Jesús porque era una gentil, ella nada más podía apelar a su misericordia. 

Mira lo que dice el versículo 25:

“Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: «¡Señor, socórreme!»

 

Esa mujer decidió esperar, humillarse y rendirse ante Dios porque tenía la actitud correcta. La actitud va ligada con la fe, y cuando tú tienes fe y buena actitud denota tu perseverancia. Eso fue lo que Jesús vio en Pedro, cuando conoció que él había pasado toda la noche intentando pescar y no pescó nada. Pero cuando Jesús le pide que vuelva a tirar la red, siendo Jesús un carpintero y el mismo Pedro un pescador de profesión, no dudo en hacer lo que Jesús le pedía y tiro la red. Dios anhela ver tú buena actitud ante las circunstancias. ¿Cómo va ser tu actitud este año? 

Pero mira lo que dice el versículo 26-27:

“Respondiendo él, dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros».

Ella dijo: «Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos»”.

 

¿Cuál hubiese sido tu actitud si el Señor te llama así? Pero eso no detuvo a esta mujer. Ésta mujer no estuvo dispuesta a separarse de su amo. Esta mujer quería el pan entero, pero Jesús le dio nada más una migaja. ¿Cuál va ser entonces tú actitud ante la migaja que te están dando? ¿Vas a ser fiel con lo que Jesús te dé? Quien quita y después Jesús te termine dando el pan entero, al ver la buena actitud que tomaste ante la migaja que recibiste en primer lugar.

Y la historia termina así en el versículo 28:

“Entonces, respondiendo Jesús, dijo: «¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres».

Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

 

Jesús nunca le dijo que su hija fuera sanada, Jesús le dijo: “hágase como tú quieres”. Yo no sé qué quieres hoy, pero la fe que viene tras la buena actitud te puede abrir las puertas de lo que desees sobre tu vida.

Pon una buena actitud ante la migaja que hoy se te ha dado, porque Dios quiere bendecirte, pero anhela ver primero esa buena actitud que muestres ante lo que te toque vivir.

Pídele a Dios allí donde estas que te muestre esas malas actitudes que debes de cambiar, y que impiden que alcances las promesas de Dios para tu vida. Pídele perdón a Dios por esos malos hábitos que tienes, por esa actitud pesimista, negativa y de derrota que tal vez has tenido. Levántate y extiéndete hacia lo que Dios tiene para ti este 2016.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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