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ACEPTA LA INVITACIÓN DE DIOS

ACEPTA LA INVITACIÓN DE DIOS

Pastor Alfonso

Hebreos 12:15-17 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas”.

Dios nos está haciendo hoy es una invitación para alcanzar grandes cosas. Tu puedes encontrar en la Palabra cómo hombres y mujeres aunque fallaran, fueron salvos por su fe. (Raab la ramera, David, Sansón) pero Esaú que menospreció lo que Dios le estaba poniendo enfrente, no aceptó la invitación que Dios estaba dando a su vida. Lo único que Él espera de nosotros es que vivamos agradecidos y un compromiso.

Nunca menosprecies las bendiciones que Dios te ofrece. En la historia estaba escrito que Dios será el Dios de Isaac, de Jacob y de Esaú, pero Esaú menospreció la bendición que tenía para su vida y es Jacob el que aprovecha la oportunidad apreciando lo que Dios tenía para su vida.

El menospreciar una invitación del Reino puede cambiar el curso de la historia. Cuando escuches a alguien que no acepta las bendiciones que Dios le ofrece, dile a Dios: Señor dame mis bendiciones y las de Él.

Jacob era un hombre que apreciaba las bendiciones de Dios. Cuando se encontró con el ángel aprovechó ese momento y le dijo: no te vas hasta que me bendigas y peleó hasta el final para recibir las bendiciones. Jacob era un hombre perfecto físicamente, y después de esto quedó cojo, por lo que ya no se veía perfecto.

Hay días que para el mundo ya no eres tan perfecto, pero eres bendecido delante de Dios. Jacob sabía lo que era pelear por sus bendiciones. Debemos pelear por nuestras bendiciones. Aunque no seamos agradables para el mundo, debemos amar y apreciar las bendiciones de Dios a nuestra vida.

El pueblo de Israel tuvo varias invitaciones para conquistar la tierra prometida y menospreció la tierra prometida viendo el tamaño de sus habitantes y no las bendiciones que habían en ella. Pero vino un hombre con un espíritu diferente, Caleb que no veía el tamaño de las adversidades sino la promesa de Dios para librar a su pueblo.

En otra oportunidad también tenían que conquistar un territorio que les pertenecía. Para esto debían de vencer a un filisteo, de gran tamaño, que gritaba voces e infundía temor y miedo en el pueblo. Allí también hubo un hombre que no vio el tamaño del problema sino que estaba blasfemando contra su Dios: David. Y así fue como lo derrotó y conquistó.

Lucas 14:15-24 “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena”.

Dios muchas veces nos invita pero hoy nos invita a cada uno de nosotros por nombre. No menospreciemos las oportunidades que Dios nos da. No dejes en otros las bendiciones que son para ti.

El primer hombre no aceptó por ir a ver su hacienda, aún cuando era de noche y no había luz. El segundo, oraba pero igual puso excusas para aceptar la invitación. Y el recién casado, uno de los más bendecidos por haber recibido recientemente esa bendición, de igual manera, menospreció la invitación del señor.

Cuando el Señor manda a llamar a los no bendecidos aún sobran lugares, esto nos muestra que hay menos no bendecidos que bendecidos. Y el señor le dice: fuérzalos y tráelos. Nuestra nueva casa que el Señor nos ha dado va a estar llena.

A Él no le gustan las casas vacías, le gustan las casas llenas. Yo se que el Señor nos está haciendo una invitación a todos como iglesia y la hemos tomado. Vamos a llenar su casa!!

Nosotros sí aceptamos esa invitación del Señor, vamos a llenar la nueva iglesia con nuestras familias enteras alabándolo. Nosotros con este nuevo reto vamos a ser como José con el pueblo de Egipto, vamos a poder bendecir a gente del mundo por que vamos a llevar la prosperidad de Dios a través de ser prosperados. Nosotros como familia vamos a honrarlo con todos nuestros bienes ya que Él mismo ha sido quien nos ha proveído de todo.

Hoy es un buen día para que tomes ese paso de fe y también aceptes esa invitación.

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PRéDICA DE LA SEMANA

YO SOY – UN HÉROE DE FE

Pastor Alfonso Bocache

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