Gratitud a Dios

By September 18, 2011 Uncategorized No Comments

Gratitud a Dios

Domingo, 18 de septiembre

Pastor Alfonso

Hoy es un día de gratitud, de darle gracias a Dios. No espero que solo lo hagamos hoy sino siempre. Hoy hemos llegado hasta acá por esta palabra.

 

Salmos 103:1-5 “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila”.

 

Si algo debemos recordar todos los días a nuestra alma, es que Dios es bueno y nos ha sacado del hoyo.

 

Hoy quiero decirte hoy es que llegamos hasta aquí por Él. Es Él quien ha puesto una corona de favor y gracia en tu cabeza. Hemos podido vivir literalmente el favor y la gracia durante todo este tiempo.

 

Para llegar acá y alcanzar los niveles a donde Dios ha planeado son necesarias dos cosas: gratitud y fe.

 

Salmo 100:4-5 “Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

 

Este nuevo paso de la nueva casa es por que estamos agradecidos, por eso lo alabamos. Tenemos acceso a Su presencia y debemos de entrar a ella con acción de gracias. Lo que hace que cantemos y levantemos las manos, es la gratitud que tenemos para con Dios.

 

Debemos de ser agradecidos más que nunca. Hemos podido ver su mano cada día y con todo eso nos ha sorprendido.

 

El agradecimiento es algo que alimenta la gracia de Dios en nuestras vidas. No olvides lo que Él ha hecho por ti y espera con fe lo que aún está por hacer en tu vida.

 

Lucas 17:11-19 “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?  Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”.

 

El leproso quería ser sano y por que regresó a dar gracias fue salvo. Fue la gratitud quien lo hizo recibir más de lo que pedía. Lo que tocó el corazón de Dios fue la fe con la que se acercaron a pedir el milagro pero la gratitud le hizo recibir la salvación.

 

Mira lo que Dios ha hecho en tu vida, mira de donde Él te ha sacado. ¿No es eso suficiente para estar agradecido? Al ser agradecido Dios te va a multiplicar muchas veces por lo que has recibido.

 

Darle gracias a Dios es lo menos que hoy y siempre podemos hacer. ¿Dónde está tu corazón? ¿Estás agradecido por el momento en que hoy estás viviendo sin importar lo que estás viviendo?

 

Los leprosos salieron al encuentro de Jesús pero solo el que volvió fue quien tuvo la atención de Jesús, tuvo un encuentro personal con Él, por agradecido.

 

Yo hoy públicamente quiero darle gracias a Dios por Su amor y su fidelidad en el ministerio, por mi familia y sobre todo por ustedes, que han creído y han confiado en la obra de Dios, por todo el equipo de liderazgo, sin ustedes no lo podemos hacer. Al equipo de alabanza, a servidores, gracias que esto lo hemos logrado por que todos juntos hemos trabajado.

 

Recuerda que los agradecidos llegan muy lejos. Dios te lleva a soñar con un nuevo nivel de vida pero que vives agradecido con lo que hoy te ha dado. Con fe y gratitud es como alcanzamos las promesas de Dios.

 

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