El Poder de la siembra y de la cosecha

Quiero leerte esto para poder introducirme, Gálatas 6:7-9

“6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

De lo que te acabo de leer, está claro que de Dios nadie se burla, pero tenemos que reconocer que sí nos hemos tratado de burlar de Él muchas veces. Yo siempre le llamo auto casaca. Nosotros nos engañamos a nosotros mismos al decir por ejemplo “sólo esta vez lo voy a hacer”, o “esta es la última vez y después no más”. Nos damos estas mentiras a nosotros mismos y caemos por nuestra propia mano.

Ante Dios a veces lo intentamos también. Lo tratamos de engañar al alabar y cantar en la iglesia cuando en realidad lo que sembramos al regresar al mundo durante la semana es totalmente diferente. Tienes que entender que si  no siembras diferente, no puedes cosechar diferente. No lo podemos engañar para que no vea nuestra siembra.

Si tú le crees a Dios, lo honras y siembras como Dios manda, Él te va a bendecir. De ahora en adelante, los de esta iglesia, vamos a vivir por la siembra y la cosecha.

En el discipulado les daba un ejemplo; las mujeres son especialistas, las llevas de compras y escogen lo más caro, o le quitan las etiquetas a la ropa haciéndose ante nosotros los hombres, las que no sabían del precio.  Pero a Dios no podemos burlarlo de nuestra verdadera siembra, somos nosotros solitos los que nos auto engañamos.  Recuerda, Dios no puede ser burlado.  Lo que el hombre siembra, eso cosecha. Si tú quieres un matrimonio diferente o un noviazgo diferente, debes de comenzar por  sembrar de manera diferente.

El método de Dios, es el de la siembra y la cosecha y te quiero mostrar de un siervo del profeta Eliseo, que utilizó su propio método y no el de Dios, acompáñame a 2ª. De Reyes 4:1-7.

“4:1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
4:2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 4:3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4:4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 4:5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 4:6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 4:7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.”

En este pasaje Eliseo, un hombre bendecido y próspero, se da cuenta de que uno de sus siervos muere endeudado.

Siendo Eliseo un hombre de Dios, predicaba Su palabra y el método del Señor para que otros también pudieran ser bendecidos. Entonces, ¿Cómo es posible que este siervo no haya usado el mismo método que Eliseo y a consecuencia haya muerto endeudado? No puede ser que no imitemos a los que viven bajo el método de Dios y nos enseñan de éste. El método de Dios es sobrenatural y aunque sea difícil de creer, vas a ver el resultado de tu siembra, cosechando. Aquí las vasijas ni el aceite se van a acabar, por lo que vamos a ir para adelante. Aquí vas a aplicar los métodos de Dios y le vas a creer a Su Palabra.

No sigas creyendo más en el mundo y empieza a creer en el método de Dios.

Eliseo le dijo a la mujer que fuera a su casa y que iba a ver el milagro. Le dijo que consiguiera vasijas y aunque tuviera poco, Dios lo iba a hacer posible.

Entonces, si vivimos y creemos en el método de Dios, Él va a hacer su obra aun en lo poco.

Un buen matrimonio por ejemplo, es el reflejo del método de la siembra y de la cosecha. Es por eso que tenemos que sembrar siempre la mejor semilla.

En la buena tierra no funciona la avaricia. Mientras siempre tengamos el propósito de bendecir y de alcanzar esta nación, Dios nos va a dar más vasijas.

Malaquías 3:10

“3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. “

Qué pena que Dios nos tenga que decir que lo probemos, si es Él quien nos da todo. No debe ser una prueba a Él sino más bien un honor.

Cuando tú diezmas estas bendecido, la maldición se ha ido de tu vida, porque le has diezmado a Dios. Él abrirá las ventanas de los cielos y protegerá nuestra semilla del devorador. Además, Él derramará entonces bendición hasta que sobreabunde.

Ahora, me fui al original a buscar el significado de derramar y significa diluvio.

Quiere decir que el diezmo te abre las ventanas de los cielos, para que todo lo que tu siembres de fruto al ciento por uno. La ofrenda y el diezmo no es un donativo, si no que es poder. Es un honor poderle dar a Dios y decir que en Él confiamos.

Somos una iglesia sembradora, a la cual Dios le abre las ventanas de los cielos, nos protege del devorador y envía diluvios. Sin embargo, éste tiene que llover sobre la semilla que a ti te toca sembrar.

La única vez que Jesús se molesto fue cuando en el templo le presentaban malas ofrendas a Dios. Por ejemplo, cuando se gasta tanto en una fiesta (licor, animación, lujos, etc.) la prensa nunca lo critica, pero si le dices a alguien que vas a la iglesia, te advierten de que te van a bajar con el diezmo y la ofrenda. Cuando son temas del mundo, el dinero se gasta sin mesura, pero en los casos en los que usamos el dinero para bendecir personas, el mundo te dice que el dinero importa y que hay que aferrarse a él.

El sistema del mundo es distinto al de Dios. Si alguien levanta un templo, los critican como nunca, pero cuando se habla del Yankee Stadium , un estadio de $.1700,000,000 que sirve sólo para tirar pelotas, hay de aquel que se atreva a criticarlo.

Si yo siembro palabra no regresará vacía a mí, Dios quería hijos y por eso sembró a su hijo. Cuando andas gastando en el mundo jamás te ponen peros, pero ahora que vienes a la iglesia te van a criticar, pero te garantizo que si los invitas a la iglesia Dios te va a dar tú cosecha.

Si supieras cuanta bendición te has perdido por no sembrar. Y es que más que sembrar, tienes que entender que el sembrar y el cosechar es un estilo de vida, y por eso no te debes de cansar de hacer el bien, porque a Su tiempo llegará la cosecha.

Tú tienes que creerle a Dios, Él va a probar tu corazón. Dios no sólo te va a prosperar, sino que al mismo tiempo vas a estar bendecido.

Filipenses 4:14-18, voy a terminar. Mira qué lindo esto,

“4:14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.
4:15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 4:16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 4:17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 4:18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.”

Pablo está hablando que ninguna iglesia a las que él fue antes participó con él en la siembra y en la cosecha. Pablo nos enseña que tenemos una cuenta allá arriba, y es la cuenta más segura porque nunca quiebra. Él es fiel y bueno. En otras palabras dice que vamos a nadar en abundancia, pero que espera que estés aquí por buscar a Dios y no las riquezas.

Nosotros somos una iglesia sembradora, y hasta en nuestro presupuesto se ven los detalles. El retiro de matrimonios, qué nivel de detalles. Nos la pasamos alegrísimo y dimos lo mejor.

Había viajes en carreta para cada pareja, jacuzzi, pétalos de rosa, ¡hasta quemaron una bañera de lo bendecidos que salieron! Claro que la inversión fue altísima para poderlo realizar.

Pero por el poder que hay en la siembra y en la cosecha, ¿cuántos matrimonios hay hoy bendecidos?

Esas actividades cuestan, pero más le costó a nuestro Señor Jesús en la cruz del Calvario.

Entonces, cuando Pablo habla de créditos a nuestra cuenta en el cielo, le estaba hablando a todas las iglesias, ¿o sólo a la que participó con él de la siembra?, sólo a ésa.

Así entonces, el día que siembres no te preocupes, porque Dios te hace la promesa de que te dará todo lo que necesites. Prepárate para todo lo que vine, va a llover sobre tu vida, pero también prepárate para tú empezar a sembrar.

Pídele a Dios perdón por haber utilizado el método del mundo, y confía de que de ahora en adelante Él te va a proveer y que sus bendiciones van a llover sobre tu vida.

Yo creo que tu fe es grande y que vas a cosechar grandemente. Entonces,  prepárate para ser un gran sembrador.

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